
En 1927 comenzó la excavación del Monte Rushmore con las figuras de 4 presidentes americanos. En ese mismo momento, los indios Lakota comenzaron a reclamar que su jefe, Crazy Horse o Caballo Loco también tuviera su propia montaña esculpida.
Los Lakota, una de las 7 tribus que formaban el pueblo Sioux, eran dueños por tratado, de las montañas en las que se encuentra el Monte Rushmore, en Dakota del Sur.
Un colaborador de Gutzon Borglum, el escultor del Monte Rushmore, fue llamado para diseñar el monumental homenaje al jefe lakota. Y así fue como Korczak Ziolkowsi, un escultor descendiente de aristócratas polacos, se convirtió en el retratista de un gran jefe sioux.
Mis compañeros jefes indios y yo queremos que el hombre blanco sepa que el pueblo piel roja también tiene grandes héroes
La obra del “Crazy Horse Memorial” comenzó en 1948 como homenaje al jefe lakota que se enfrentó a las tropas federales americanas en la batalla de Little Bighorne en junio de 1876. En ella, Crazy Horse junto a otros jefes sioux (incluyendo al célebre Toro Sentado) y cheyene, dieron pelea a los soldados del Coronel George Cluster y su Séptimo de Caballería.
En 1941, había sido inaugurado el monumental conjunto escultórico del Monte Rushmore, construido con prespuesto oficial y declarado Monumento Nacional en 1925. A apenas 13 kilómetros de allí se encuentra el monumento a Crazy Horse, aún inacabado por problemas de presupuesto.
La cabeza de Caballo Loco es 9 metros más alta que la de los presidentes y el conjunto es mucho más grande porque el monte donde se asienta tiene mayor volumen.
Las obras continúan, varias décadas después, con donaciones y aportes de los visitantes que se acercan. Las ideas han ido cambiando, y los jefes de la comunidad lakota actual no están muy de acuerdo con la idea de transformar una montaña en una estatua de su jefe. Lo consideran una forma de corromper el paisaje, algo muy lejano al ideario sioux.
El complejo del Crazy Horse Memorial puede visitarse a diaria (08 a 17 hs) pagando una entrada de 10 dólares (los menores no pagan y hay tarifas familiares). En sus perímetro se encuentra el Museo Indio de Norteamérica con una amplia colección etnográfica que incluye objets, armas, arte, joyería, fotografías y una auténtica tipi pintada a mano por artistas lakotas.
Lo que más llama la atención, son las antiguas fotografías (algunas de finales del siglo XIX) en las que los jefes sioux posaban con orgullo, algunos ya empuñando armas de fuego “heredadas del hombre blanco“.
Unas poses y unas miradas que dan fe de un amor propio, de una gallardía y valor que no les alcanzó para sobrevivir a la marea blanca que llegaba del este.
Foto | Mike Tigas en Flickr
Vídeo | Youtube
Sitio oficial | Crazy Horse Memorial
En Diario del Viajero | Estados Unidos: los rostros del Monte Rushmore
En Diario del Viajero | La escultura más grande del mundo
Comentarios
no hace mucho me hicieron una muy buena exposición de la vida de Caballo Loco y el resto de personajes que le rodean y es muy interesante la verdad
Así, es una parte de la historia americana que se conoce poco. Gracias por dejar tu comentario en Diario del Viajero.
interesante
Es increíble la historia de como exterminaron a los nativos en América hasta el punto de que solo existen en reservas naturales, como animales. Gracias a mucha gente que está consiguiendo la integración se están estableciendo Fundaciones y Museos para defender su memoria. Los norteamericanos niegan su historia, una pena
totalmente de acuerdo... por desgracia.
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect