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India, Holi

Barsana está situada a 45 km de Mathura, auque llegar como no, nos cuesta llegar más de una hora en coche. La llegada a es como volver al medievo, Barsana es una ciudad anclada en el pasado...todas las fachadas están pintadas de vivos colores y los lugareños van a juego con sus saris, pantalones y camisolas, además de los típicos turbantes que dependiendo de la casta, religión o situación social cambian de forma y color.

La llegada al pueblo es increíble, parece que no están acostumbrados a ver muchos turistas y aún así nos reciben con alegría y pandillas que nos ponen perdidos con los polvos de colores típicos de esta celebración, el Holi, al minuto uno.

Me recuerda, en la esencia del bullicio, a las fiestas de nuestros pueblos, con las charangas, los puestecillos de comidas, la venta ambulante… Pero se distingue por el color y el olor, dos sentidos, el de la vista y el olfato, que siempre van unidos en la India.

Una de las cosas más maravillosas de esta ciudad son los templos, disponen de uno muy grande en lo alto de la colina, hay cuatro colinas que representan las cuatro cabezas de uno de sus dioses Brahma, como la trinidad del catolicismo.

Estos y otros templos están dedicados al dios Krishna y a su mujer Radha, ya que cuenta la leyenda que se conocieron en este lugar. Los fieles besan estos escalones de piedra del principio de una larga escalinata que llega hasta el templo más conocido, que data del siglo 18.

India, Holi

La subida y bajada al templo es increíble, mayores, pequeños, gordos y flacos van ascendiendo concentrándose en lo que van a hacer. Los niños nos ponen tibios de color, tirando el polvo de colores e incluso calados, ya que lo mezclan con agua lo que nos hace tener que envolver las cámaras en papel celofán ya que excepto uno de nosotros, no llevamos protectores adecuados.

Las personas que no pueden subir o que tienen dinero para pagar unas rupias, ascienden en parihuelas, el calor es sofocante y algunos parecen que van a desfallecer. A la llegada, tras unos 5 minutos de subida, nos descalzamos, damos unas rupias a la que guarda el calzado y entramos en el templo.

El fervor de los fieles va en aumento, cantando a Krishna y repitiendo lo que no cesaremos de oír y decir en estos días “Happy Holy, happy, happy” mientras te cae una nube naranja, o morada, o rosa o azul o verde en la cabeza. Todos son muy amables con nosotros y se acercan curiosos a decirnos cosas que no entendemos y nos animan a bailar con ellos.

Después de una especie de representación de dos hombres haciendo de mujeres de la que todos se ríen, comienzan a dar vueltas al patio central con unos alegres rezos, todos están contentos, se llevan la mano a la frente y rezan a sus dioses, supongo que dando las gracias y pidiendo que este año el sol no los abrase a todos.

Yo pido por los pobres perros y animales que he visto, están llenos de sarna, entre bromas y con pena bautizamos a este pueblo como Bar-sarna. Al caer el sol decidimos volver a Mathura, mañana viajamos hacia uno de los pueblos más alucinantes en los que he estado, Falen. Estamos todos molidos, muertos de hambre y muy cansados.

Caminos de India

1. El Kumba Mela
2. De Haridwar a Rishikech
3. Rishikech y la meditación
4. Mathura

Imágenes | Alicia Sornosa y Antonio Mulero

En Diario del Viajero | India

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