
El té de la región india de Darjeeling es conocido como uno de los mejores del mundo. Dicen que su color dorado es herencia de la luz del sol sobre los cercanos picos del Himalaya. La región conserva además, mucho del patrimonio que legara el paso del Imperio Británico por allí. Hoy en día, cada vez son mas los visitantes que se acercan a Darjeeling atraídos tanto por los verdes cultivos de té, como para participar por un rato del ambiente y costumbres tan old british.
Los cultivos de té se extienden por laderas de gran pendiente. A las plantaciones se les llama “jardines” o gardens y pueden verse atravesadas por multitud de senderos entre las líneas de arbustos de té. Por lo general, las casas principales de los administradores se encuentran en lo alto de las colinas desde donde se divisa toda la propiedad. Algunas de esas casas solariegas se abren ya al turista para que pueda alojarse allí.
Suelen estar regenteadas por la familia, por lo que al ambiente colonial (té con scons a las cinco) se le suma el toque local de parientes varios cruzándose por los pasillos con los huéspedes. Los antiguos lujos han dejado su lugar a una atmósfera un tanto decadente, pero no por eso menos atractiva.

Los visitantes pueden presenciar los distintos pasos del proceso del té en sus visitas. Muy temprano por la mañana se ven las mujeres subiendo a pie las colinas con sus cestas a la espalda. Para salvar el esfuerzo del ascenso, en los gardens hay unas pequeñas construcciones de hormigón (los chautaare)que con el tiempo se han ido levantando en memoria de familiares fallecidos. Son un buen lugar donde hacer un alto para seguir la marcha hacia la parcela donde cosecharán a mano, a un ritmo vertiginoso y con excelente ojo experto, sólo las hojas que estén en el punto justo para la cosecha.
A partir de allí las hojas se trasladan hasta el almacén, donde se les retira el cabo y se secan al sol. En los sucesivos secados las hojas se oxidan y se van curvando y fermentando para luego ser combinadas en distintos blends que serán empaquetados para su venta.
El té en Darjeeling está presente en cada momento del año.
Si te gusta meterte en el interior de los países, y vivir de primera mano las experiencias locales, puedes participar de la cosecha del té en Darjeeling al menos por un rato. Podrás mezclarte con las mujeres cosechadoras y verás de cerca el laborioso proceso que se necesita para conseguir una taza del mejor té del mundo.
Fotos | Franck Zecchin
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