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		<title>Diariodelviajero</title>
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Diario del Viajero, blog sobre viajes y destinos con las mejores ofertas para viajar por España y el mundo.		</description>
		<pubDate>2013-05-25 20:18:07</pubDate>

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      <title><![CDATA[Los bloggers de viaje del futuro te harán vivir lo que ellos viven ]]></title>
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      <pubDate>Wed, 22 May 2013 09:18:17 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="realidad virtual" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/640px-VR-Helm.jpg" class="centro" />Los autores de bitácoras del ámbito de los viajes y el turismo <strong>nos permitirán vivir experiencias cercanas al viaje real</strong>. En cierto modo viajaremos a otros lugares sin movernos del sitio, pero de una forma mejor, en cierto sentido (y no me refiero a ahorrarse el billete de avión): no sólo viajaremos a Londres o la Gran Muralla China, sino que <strong>lo haremos a través de los ojos y la idiosincrasia del <em>blogge</em>r</strong>, de modo que ese lugar se nos mostrará de otra forma a como es realmente.</p>

	<p>En otras palabras: cada vez que viajemos a un lugar de la mano de un <em>blogger</em> diferente, ese lugar se nos presentará nuevo, intocado. Hasta el punto de que viajar personalmente a un sitio será tan estimulante como viajar virtualmente <strong>desde el punto de vista de otra persona</strong>.</p>

	<p>Algo similar a lo que sucede con la experiencia de acudir al cine a visionar una película y, posteriormente, leer las críticas, reseñas, recensiones y reflexiones de dicha película: revisitamos el filme, lo comprendemos de otro modo, <strong>e incluso nos gusta más o menos lo que nos había gustado en su momento</strong>. Cambiamos el foco. Que es, en definitiva, la esencia del viaje. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img alt="y" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/1a4a9_youtube_musica_0.jpg" class="centro" />Ahora ya podemos experimentar este cambio de foco, este viaje vicarial, a través de los excelentes <em>bloggers</em> de viajes o escritores de libros de viajes que proliferan por todo el planeta, <strong>siempre describiendo sus experiencias más mínimas en los rincones más recoletos</strong>. Sin embargo, en un futuro próximo (e incluso en un presente inminente), estas transmisiones serán tan vívidas, interactivas, audiovisuales y directas que <strong>los lectores de viajes serán tan viajeros como los viajeros</strong>. E incluso más, aunque en otro sentido.</p>

	<p>Ése es el motivo de que ya existan en Internet sitios como <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Unboxing">unboxing</a>, sitios donde los internautas pueden compartir vídeos dedicados al placer indirecto de rasgar o abrir con tijeras <strong>las cajas de objetos nuevos recién adquiridos</strong>: un ordenador, un smartphone, un juguete, lo que sea. Así lo explica <strong>Chad Stoller</strong>, director ejecutivo de plataformas emergentes en la agenda publicitaria Organic: </p>

<blockquote>Es la culminación de la lujuria. Hay muchas personas que aspiran y desean tener algo que quizá no pueden darse el lujo de comprar o no pueden adquirirlo por el momento y entonces buscan alguna forma de saciar su apetito.</blockquote> 

	<p>Extrapoladlo a los viajes. Gracias a las llamadas <strong>neuronas espejo</strong>, sitas en una región de nuestro cerebro, <strong>podemos sentir algo similar a lo que experimenta en primera persona el que está frente a nosotros</strong>: por ello reímos cuando los demás ríen, bostezamos cuando los demás bostezan, componemos una mueca de dolor cuando el otro se golpea la mano con el martillo o nos sentimos un poco como <strong>Clint Eastwood</strong> cuando salimos del cine después de ver una película de <strong>Clint Eastwood</strong>.</p>

	<p>Los <strong>bloggers</strong> de viajes no tardarán en transmitir <em>online</em> y de forma cercana todo eso, hasta límites insospechados, más allá de lo que producen las películas tipo <em>La bruja de Blair</em> (vídeos amateurs encontrados con visos de realidad) o los vídeos en primera persona que corren en Youtube, como el colgado por <strong>Nick Baily</strong> el 6 de noviembre de 2006, cuando adquirió una de las primeras consolas Wii que salieron a la venta y transmitió toda la liturgia de abrir el paquete y ponerla en funcionamiento a través de su canal de Youtube: <strong>sólo en la primera semana fue visto 71.000 veces</strong>. Miles de personas que sintieron la misma trepidación en el pecho que Baily.</p>

	<p><img alt="google glass" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/640px-Google_Glass_detail.jpg" class="centro" />Los <strong>bloggers</strong> de viajes ya no sólo se limitan a escribir entradas como la presente, contando sus aventuras en China o en la vuelta de la esquina, sino que twittean sus experiencias paso a paso, añaden imágenes a través de Instagram, estados de Facebook, vídeos de Vine, audios, <strong>incluso pequeños montajes de vídeo</strong>, in situ, ahora, ya. </p>

	<p>Imaginad lo que se avecina con la implantación de las <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Project_Glass">Google Glass</a> o gadgets similares. Con la mejora de calidad del vídeo. Con el 3D. Con los teclados que transmiten sensaciones táctiles, odoríferas o sensoriales en general. <strong>Experiencias completas de viajeros que dan la vuelta al mundo</strong>. Todo filtrado a través del cerebro del propio viajero, que transformará ese viaje en algo único, como una interfaz inteligente de realidad virtual. </p>

	<p>Los <em>bloggers</em> del futuro no serán meros cronistas, sino que inventarán nuevos lugares, agrandándolos o empequeñeciéndolos, añadiendo detalles, lustres, manchas, suprimiendo tópicos, secretos, enfoques. <strong>Nadie habrá viajado a Ámsterdam hasta que haya viajado unas cuántas veces a través de un blogger de viajes</strong> (y, por supuesto, haya pisado Ámsterdam con sus propios pies). </p>

	<p>El<em> blogger</em> de viajes del futuro (o presente inminente) será cronista, escritor, reportero, productor, cineasta, turopeador y muchas otras cosas, todas simultáneamente. Pero lo más destacable es que, por primera vez, todo ello <strong>se producirá en tiempo real</strong>, desde el punto de vista unívoco de cada uno, sin filtros de terceros, sin intereses económicos directos, con todo lo bueno de lo amateur y sin nada de lo malo de lo profesional, dinámico, cambiante, opinable, <strong>colectivo como Wikipedia</strong>, multidiverso como la blogosfera. Más real. Más dirigido a nuestras neuronas espejo. Borrando más que nunca la línea divisoria entre consumidor y creador, viajero y lector de viajes. Parpadead, y lo veréis.  </p>

	<p>Fotos | <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/File:VR-Helm.jpg">Wikipedia</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Cinco cosas que no soporto de Londres (VI): random ]]></title>
      <link>http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-vi-random</link>
      <guid>http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-vi-random</guid>
      <pubDate>Sun, 19 May 2013 23:02:25 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="Londres" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/640px-City_of_London_skyline_at_dusk.jpg" class="centro" />Como os explicaba en <strong>las anteriores entregas de esta serie de artículos sobre las cinco cosas que no me gustaban de Londres</strong> (<a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-ii-la-extrema-velocidad-de-la-gente">velocidad</a>, <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-iii-las-escaleras-como-muerte">escaleras</a>, <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-iv-el-precio-loco-del-metro">precio del metro</a>, <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-v-escupideras-con-forma-de-deliciosos-pastelitos">escupideras de comida</a>), Londres me encanta, pero tiene esos puntos negros curriculares que bien merecen un pequeño tirón de orejas. </p>

	<p>De hecho, el quinto punto, en sí mismo, no existe. No encuentro una quinta razón de suficiente peso como para elaborar toda una tesis a su alrededor. De modo que he reservado este quinto punto de las cinco cosas que no me gustan de Londres <strong>a una serie de pequeñas cosas que, si bien son ligeramente molestas, no llegan a desagradarme tanto como las anteriormente mencionadas</strong>. </p>

	<p>Son las siguientes:</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>-<strong>Horarios</strong>. Muchas tiendas abren tarde, y cierran pronto. Esto no me parece negativo en esencia: de hecho, abrir una tienda a las 10 o las 11 de la mañana para cerrarla a las 17:00 me parece una bicoca. Pero no tiene mucho sentido en una ciudad donde la gente madruga muchísimo, porque se acuesta prontísimo. </p>

	<p>Es decir, que lo lógico sería abrir las tiendas muy pronto (pues deduzco que los dueños de las tiendas también madrugan) y cerrar para el té de las cinco, si lo estiman oportuno. Pero abrir tarde, cuando se cierra tan pronto&#8230; como que no. Los horarios de las tiendas, pues, <strong>están especialmente desincronizados respecto a los horarios de las personas</strong>.</p>

	<p>Lo que sí debo admitir es que resulta todo una ventaja que muchas tiendas abran todos los días, domingos incluidos, o al menos que la calle, <strong>en domingo</strong>, no parezca un escenario postapocalíptico. </p>

	<p><img alt="Candem" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/640px-Camden_Town_9.jpg" class="centro" /></p>

	<p>-<strong>Candem está sobrevalorado</strong>. Tal vez en sus orígenes, Candem era un barrio profundamente interesante y alternativo. Hoy, sin embargo, es mayormente una exposición teatral y sintética para turistas. </p>

	<p>Sí, Camdem tiene un aspecto muy pintoresco, las fachadas son llamativas, los canales son preciosos… pero el tipo de tiendas, el tipo de gente, el ambiente, todo ello <strong>me recuerda demasiado al típico paseo marítimo de pueblo costero en verano</strong>, donde la mayor parte de tiendas venden bromas o camisetas con estampados de cachondeo. </p>

	<p>Con mucha paciencia y dedicación, culebreando por el laberinto de Stables Market, por ejemplo, se pueden encontrar puestos de ropa o de complementos ciertamente originales, pero la disposición de todo, <strong>la casi total ausencia de precios</strong>, la necesidad de regatear con el dueño y las aglomeraciones de gente te conducen más que a vivir una experiencia diferente más que a adquirir alguna ganga. En ese sentido, prefiero mil veces el mercado de <strong>Portobello Road</strong>, sobre todo las tiendas monotemáticas que quedan en las calles perpendiculares (una de especias, una de Bubble Tea, una librería de cocina, etc).</p>

	<p>Supongo que Cadem es un lugar hecho para un tipo de gente muy concreta, y yo no pertenezco a ese tipo de gente, <strong>así que no por ello dejéis de visitarlo</strong>, a no ser que sintonicéis muchísimo con mi particularísima visión de las cosas. Para que os hagáis una idea: Andorra, Pas de la Casa, Salou y demás, me parecen más o menos lo mismo. Lo dejo, pues, a vuestra consideración.</p>

	<p>-<strong>La cantinela Mind the Gap</strong>. Es todo un icono acústico del metro de Londres. Una advertencia legendaria. <strong>Cuidado con el hueco</strong>. A fin de que no te hagas daño al salir o al entrar en el metro. Pero me imagino oyendo cada día la misma cantinela, una obviedad del tipo “cuidado con las puertas, con las escaleras, con la gente que corre, con la pared…”, y acabando hasta el gorro. ¿Cuidado con el hueco? <strong>Claro, como en todos los metros el mundo</strong>. Esta advertencia está bien para alguien que venga el pueblo y en su vida haya visto un metro. Como tradición turística, lo entiendo. Viviendo allí, sé que acabaría del Mind the Gap hasta el Gap. </p>

	<p>-Las calles de Londres son un laberinto, y a veces te pierdes. No me extraña que los taxistas de Londres <strong>tengan un hipocampo más desarrollado que el de los taxistas de otras ciudades</strong>, como os explicaba <a href="http://www.xatakaciencia.com/psicologia/la-influencia-de-la-tecnologia-en-el-cerebro-taxistas-con-supermemoria-monos-con-pinzas-dedo-y-pianistas-imaginarios-ii">aquí</a>.</p>

	<p>Fotos | Wikipedia<br />
En Diario del viajero | <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/10-cosas-que-solo-se-pueden-hacer-en-londres">10 cosas que solo podemos hacer en Londres</a> | <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/inamo-restaurante-londinense-con-mesas-interactivas">Inamo: restaurante londinense con mesas interactivas</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Cinco cosas que no soporto de Londres (V): escupideras con forma de deliciosos pastelitos]]></title>
      <link>http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-v-escupideras-con-forma-de-deliciosos-pastelitos</link>
      <guid>http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-v-escupideras-con-forma-de-deliciosos-pastelitos</guid>
      <pubDate>Sun, 19 May 2013 15:36:15 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="expositor en restaurante de Jamie Oliver" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/IMG_3968.JPG" class="centro" />Ya en <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-i">la primera entrega</a> de esta serie de artículos <strong>sobre las cosas que no me gustan de Londres</strong> os aclaraba que, a nivel gastronómico, la ciudad me parece todo un hallazgo. En Londres se puede comer muy bien, y la variedad disponible es tal que resulta imposible que alguien no encuentre el tipo de comida que le gusta (incluso yo he llegado a encontrar cosas en Reino Unido que difícilmente he encontrado en otros países de Europa, como <strong>yogurt de coco pero con trozos de coco</strong>).</p>

	<p>Sin embargo, los londineses tienen un gravísimo problema con alguna de sus excelencias gastronómicas: <strong>son unos guarros</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Me explico. La comida es buenísima, los locales, ya sea un pub, un restaurante o una cafetería, son entrañables y cuidan sus detalles al mínimo. Sin embargo, algo sucede en muchos lugares, <strong>incluso en cafeterías finolis o incluso en lugares de alta alcurnia como <em>Recipease</em></strong>, el restaurante, cafetería y escuela de cocina fundada por el chef <strong>Jamie Oliver</strong>: algunos alimentos se exponen al público sin ningún tipo de protección, pantalla, cristal o envoltorio. A pelo.</p>

	<p><img alt="expositor restaurante Jamie Oliver" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/IMG_3969.JPG" class="centro" />Todo queda a merced de los esputos, los capellanes, los salivazos, <strong>tanto intencionados como los fortuitos propios del habla</strong>. Ya no digamos de los estornudos, las flemas y demás fluidos. Incluso de los dedos de algún atrevido, los roces de ropa, los pelos. Todo. </p>

	<p>Así que imaginaos el percal: a veces tenía delante un muestrario de pastelitos de pinta deliciosa, de bocadillos enormes con pan de centeno y recula, de cookies caseras, de tartas que entran por la vista… y, sin embargo, no dejaba de imaginarme todo eso mullidito de esputos, de capellanes intersticiales, de petequias y otras guarrerías. Como tratar de comer un plato delicioso con cubiertos llenos de mugre.</p>

	<p>Tal vez pensaréis que soy un poco remilgado, que lo que no mata alimenta, que a saber lo que se cuece en la trastienda de cualquier establecimiento antes de que expongan esas <em>delicatessen</em>. <strong>Tal vez sea una manía mía comer olivas en las que alguien ha estornudado</strong>. Tal vez soy raro porque no me gusta comer mocos ajenos.</p>

	<p>Pero ya dije que esta lista era de cosas que, de forma personal e intransferible, no me gustaban de Londres. Y eso, indudablemente, me produce asco. </p>

	<p>Afortunadamente, en España existen normativas que regulan la exposición de alimentos en los anaqueles, y la legislación no permite la exposición sin protección. Unos mínimos, al menos. Unos mínimos que no provoquen que un expositor de comida sea como <strong>esas escupideras que se instalaban en el saloon del viejo Oeste para que los cowboys desalojaran los restos de tabaco masticable</strong>. </p>

	<p>Fotos | Wikipedia<br />
En Diario del viajero | <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/10-cosas-que-solo-se-pueden-hacer-en-londres">10 cosas que solo podemos hacer en Londres</a> | <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/inamo-restaurante-londinense-con-mesas-interactivas">Inamo: restaurante londinense con mesas interactivas</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Cinco cosas que no soporto de Londres (IV): el precio loco del metro]]></title>
      <link>http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-iv-el-precio-loco-del-metro</link>
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      <pubDate>Sun, 19 May 2013 10:02:37 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="Semáforo" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/640px-Traffic_Light_German_Complex_With_Bicycles-1.JPG" class="centro" />En <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-iii-las-escaleras-como-muerte">la anterior entrega de este artículo</a> os hablaba de la velocidad que los londinenses desarrollan con sus pies. <strong>Siempre van deprisa</strong>. Y además son muy maleducados y te arrollan si decides detenerte o incluso reducir tu ritmo por cualquier motivo. </p>

	<p>Infiero que esta característica quizá está alimentada por una factor que también resultó insoportable en Londres: <strong>el efímero tiempo que permanecen los semáforos peatonales con el disco en verde</strong>. En rojo pueden llegar a estar largos segundos, incluso más de un minuto, mientras pasan y pasan vehículos por todos lados. Pero en cuanto se pone en rojo (que normalmente lo hace porque previamente has pulsado un botón para ello), <strong>entonces su duración te exige andar a buen ritmo para tener tiempo de cruzar la calle.</strong> Algunos segmentos del paso de cebra se interrumpen en medio de una larga avenida, donde hay una pequeña isleta para viandantes, y resulta imposible salvar la isleta con el semáforo en verde: debes esperar aquí a que se ponga el verde el siguiente segmento.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Esto obliga a que muchos peatones se pongan a correr justo antes de que el primer segmento del paso de cebra se ponga en verde, para llegar a tiempo al segundo segmento y cruzar ambos de una sola vez. <strong>Si en Londres eres cojo o vas en muletas o silla de ruedas, estás muerto</strong>.</p>

	<p>No sé qué fue antes, si el huevo o la gallina: si los londinenses andan rápido porque los semáforos no permiten el paseo lento, o <strong>los semáforos son efímeros porque el londinense estándar siempre camina como alma que lleva al diablo</strong>. Dejo este proceloso asunto sociológico a la conveniencia de algún experto en la sala.</p>

<h2>Precio de oro del Tube</h2>

	<p><img alt="Metro" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/500px-Underground.svg.png" class="centro" />El precio del Tube londinense merece un apartado especial, con luces de neón y música barroca o algo así. Porque tiene tela marinera. <strong>El precio del metro es aberrantemente caro</strong>. Tan caro que no tiene ni sentido. Es, en comparación con otros servicios y productos de la ciudad, delirantemente caro. Pero el problema principal no es que sea caro (la verdad es que resulta muy rápido y siempre hay estaciones en todos lados, así que hasta cierto punto lo merece), el problema es que los precios no tienen sentido entre sí.</p>

	<p>Un ejemplo, un billete sencillo (es decir, un simple viaje de una zona), <strong>cuesta la nada despreciable cifra de 4,5 libras</strong>. Eso son casi 6 euros. En Barcelona, hace poco, el metro subió de precio hasta los 2 euros, y la gente casi decide prenderle fuego a la ciudad como protesta. <strong>En Londres vale tres veces más</strong>. Con el añadido de que en Barcelona el metro es más moderno, más limpio, menos asfixiante y dispone de aire acondicionado. En Londres, no. De hecho, existe una campaña para modernizar los convoyes, y se plantean, ahora, instalar aire acondicionado. Lo único realmente meritorio del Tube, como he dicho antes, es su velocidad, y que siempre pasarás entre 1 y 3 minutos esperándolo en el andén.</p>

	<p>Pero pasemos por alto el precio. Y veamos lo que pasa cuando decides comprar un billete de un día, lo que te permite viajar todas las veces que quieras en metro durante el curso del día. La llamada TravelCard, entonces, asciende a 7,5 libras. ¿Lo veis? Si voy a un sitio y vuelvo de ese sitio, me cuesta más que si compro un billete para viajar 100 veces en un día. Es decir, que <strong>nunca, jamás compréis un billete sencillo si no tenéis intención de volver del lugar a donde vais</strong>.</p>

	<p><img alt="metro" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/609px-Oystercard.jpg" class="centro" />Para ilustrarlo mejor, os explicaré una pequeña anécdota que me ocurrió en mi primera experiencia en metro. Estaba en la taquilla esperando mi turno para comprar un billete. Delante de mí había un anciano inglés, bien vestido, de maneras decimonónicas. <strong>Casi parecía el típico lord inglés</strong>. Lo acompañaba una señorita mucho más joven que él (bueno, en realidad esto no reviste mayor importancia… era para cotillear un poco). </p>

	<p>La cuestión es que aquel señor debía de ser nuevo en esto del metro. Tal vez se le había averiado su coche (quizá incluso era un coche de caballos). Total, que pide dos billetes sencillos de ida y vuelta. El vendedor le dice: <strong>18 libras</strong>. El lord se acerca un poco al cristal y pregunta “¿cómo dice?” 18 libras. <strong>Más de 21 euros</strong>. El lord inglés respondió algo así como “estás tomándome el pelo”. Y con mucha dignidad <em>british</em> se volvió a su acompañante y le dijo “oye, ¿cogemos un taxi?” Y se fueron por donde habían venido. Tal cual.</p>

	<p>Si tenéis pensado estar varios días en Londres, y vais a usar muy puntualmente el metro, entonces os recomiendo una solución un poco más engorrosa que os hará ahorrar un 50%. <strong>Adquirir una Oyster Card</strong>. La Oyster Card es como un billete electrónico que basta con pasar por una máquina cada vez que entre en cualquier transporte público. El coste del trayecto le será deducido del crédito de su tarjeta cada vez que la utilice. Entonces cada trayecto os saldrá por 2,1 libras. Que tampoco es moco de pavo, pero bueno.</p>

	<p>Fotos | Wikipedia<br />
En Diario del viajero | <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/10-cosas-que-solo-se-pueden-hacer-en-londres">10 cosas que solo podemos hacer en Londres</a> | <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/inamo-restaurante-londinense-con-mesas-interactivas">Inamo: restaurante londinense con mesas interactivas</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Cinco cosas que no soporto de Londres (III): las escaleras como muerte]]></title>
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      <pubDate>Sat, 18 May 2013 22:51:26 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="metro Londres" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/640px-Lancaster_Gate_tube.jpg" class="centro" />En <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-ii-la-extrema-velocidad-de-la-gente">la anterior entrega</a> de esta serie de artículos sobre las cosas que no soporto de Londres (sólo son cinco, porque, por el resto, Londres es una maravilla) os hablaba sobre <strong>la sobrehumana velocidad que desarrollan las piernas de los londinenses</strong>, como si huyeran de la Parca, como si la vida fuera cortísima, como si siempre llegaran tarde, de forma anárquica, desordenada y tremendamente maleducada. </p>

	<p>Pero esa característica en la locomoción humana de la ciudad adquiere tintes grotescos si nos pasamos al subsuelo. Si os atrevéis a tomar un metro en Londres, antes deberéis ser advertidos de dos cosas. La primera: el precio. La segunda: <strong>vuestra vida corre peligro</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>Las carreras de escaleras</h2>

	<p>El suburbano de Londres es antiguo, gigantesco, tentacular, rápido, eficaz, histórico, sucio… y <strong>también es terriblemente cansado</strong>. En primer lugar, cada vez que decides tomar un metro, debes descender a tanta profundidad que uno, a veces, cree que se encontrará el centro de la Tierra, a lo Verne. Si algún día veis dinosaurios o un mundo primordial por las ventanillas el veloz metro, seguid a lo vuestro.</p>

	<p>Ahora en serio: hay que bajar tantas escaleras, que la velocidad que desarrollan los londinenses cuando andan, en esta tesitura, <strong>es un factor de riesgo.</strong> De riesgo real. De heridas. De muerte. Eso es cuando tienes la suerte de que haya escaleras mecánicas en el metro, claro, porque <strong>hay estaciones donde sólo hay un ascensor en el que siempre hay cola para rato</strong>, o escaleras donde te advierten que estás a punto de enfrentarte de centenares de escalones. </p>

	<p>Sé de alguien que no se fijó en este letrero, y a mitad de la escalada no sabía qué era mejor: <strong>si volver abajo y esperar al ascensor o seguir adelante</strong>. Por los pelos no decide quedarse donde estaba para siempre. Anécdota real como la vida misma.</p>

	<p>Pero volvamos a las escaleras mecánicas. Consisten en tramos larguísimos. Una altura tal, atravesando una suerte de tubo intestinal, que, en fin, definitivamente uno entiende que el metro, en Londres, se llame Tube. <strong>Si pierdes el pie en una de estas escaleras, te espera una larga caída</strong>, rodando y rodando, como en una escena <em>slapstick</em> de <em>El Correcaminos</em>. </p>

	<p>No me lo invento ni exagero ni un ápice. Además, la gente sigue con prisas aquí. No tienen suficiente con la velocidad que desarrolla la escalera mecánica, de modo que la mitad de los usuarios se pone a la izquierda, quieta, y la otra mitad empieza a subir los escalones a gran velocidad. <strong>Incluso las abuelas</strong>. Todos corriendo y rozándote al pasar. Tengo el hombro izquierdo ligeramente erosionado, como la nariz de una esfinge tras dos mil años de tormentas de arena. </p>

	<p><img alt="cartel" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/IMG_3990.jpg" class="centro" />De hecho, para que veáis que no estoy exagerando, <strong>en las paredes se pueden ver letreros que advierten de los riesgos de correr por las escaleras</strong>, y de algunas cifras de heridos. Ahí va, agarraos: desde enero de 2006 hasta marzo de 2011, en el metro de Londres se han producido 18.677 accidentes, con 188 muertes. Y gran parte de esos accidentes se producen en las escaleras. </p>

	<p>El problema de los ingleses con la velocidad, en general, y con las escaleras, en particular, parece algo endémico. Según el Departamento de Comercio e Industria británico, en 2002 se produjeron, <strong>solo en el país, 306.166 accidentes por culpa de escaleras</strong>, tan graves que requirieron atención médica. Según los escalofriantes datos que aporta <strong>Bill Bryson</strong> en su libro <em>En casa</em>:</p>

<blockquote>Todo el mundo tropieza por las escaleras en un momento u otro. Se ha calculado que existe la probabilidad de poner mal el pie en un peldaño una de cada 2.222 veces que utilizamos una escalera, de sufrir un accidente leve una de cada 63.000 veces, un accidente doloroso una de cada 734.000 y de necesitar atención hospitalaria una de cada 3.616.667 veces.</blockquote>

<blockquote>El 84 % de las personas que mueren como consecuencia de caídas en las escaleras de casa son mayores de sesenta y cinco años. Y no es tanto porque los ancianos no vayan con más cuidado cuando suben y bajan escaleras, como porque no se levantan bien después de la caída. Los niños, por suerte, rara vez mueren como consecuencia de caídas de escaleras, aunque las casas con niños pequeños son las que presentan porcentajes de lesiones más elevados, en parte porque utilizan mucho las escaleras y en parte debido a las cosas de todo tipo que los niños dejan en los peldaños. Los solteros presentan más probabilidades de caer que los casados, y las personas que en su día estuvieron casadas caen más que los integrantes de los dos grupos anteriores. La gente en buena forma cae más a menudo que la gente con mala condición física, en gran parte porque dan más saltos y no bajan con tanto cuidado ni realizando tantas pausas como los rechonchos o los enfermizos.</blockquote>

	<p>En la próxima entrega de este artículo os contaré mis impresiones con el precio desorbitado e irracional del metro de Londres.</p>

	<p>Fotos | Wikipedia<br />
En Diario del viajero | <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/10-cosas-que-solo-se-pueden-hacer-en-londres">10 cosas que solo podemos hacer en Londres</a> | <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/inamo-restaurante-londinense-con-mesas-interactivas">Inamo: restaurante londinense con mesas interactivas</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Cinco cosas que no soporto de Londres (II): la extrema velocidad de la gente]]></title>
      <link>http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-ii-la-extrema-velocidad-de-la-gente</link>
      <guid>http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-ii-la-extrema-velocidad-de-la-gente</guid>
      <pubDate>Sat, 18 May 2013 21:33:05 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="Londres" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/640px-London_Thames_Sunset_panorama_-_Feb_2008.jpg" class="centro" />En <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-i">la anterior entrega de este artículo</a> os manifestaba <strong>mi adoración por Londres</strong>, una ciudad que merece no una ni dos visitas, sino al menos una buena temporada de residencia a fin de sacarle todos los lustres que probablemente oculta a la mirada el turista estándar. </p>

	<p>Sin embargo, <strong>hay cinco cosas que no soporto de la ciudad</strong>. Cinco cosas que, de desaparecer, seguramente convertirían a Londres en la mejor ciudad del mundo (al menos en lo que a mí respecta). A continuación, va la primera de ellas:</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>Extrema velocidad de la gente</h2>

	<p>Las piernas de los londineses no son piernas humanas. Los londinenses tienen piernas biónicas, <strong>o algún medio de estimular la locomoción que se me escapa</strong>, sino no me lo explico. ¿Mucha cafeína? ¿Drogas?</p>

	<p>A ver. Yo vivo en Barcelona, una urbe grande, estresante y cosmopolita. No soy <strong>Paco Martínez Soria</strong> recién llegado del pueblo con las gallinas en un cesto de mimbre. De hecho, casi toda mi vida he residido en el gótico, una de las zonas más turísticas de Barcelona. </p>

	<p>Y, sin embargo, soy incapaz de entender, de codificar, de asimilar <strong>las prisas espídicas de los londineses</strong>. Es algo tan exagerado que ignoro si dio la casualidad que en esos días la gente estaba participando en una carrera secreta. O que tal vez en la tele habían dicho que si vas muy rápido por la calle, entonces ya te ahorras ir al gimnasio. Ni idea, oye.</p>

	<p>La cuestión es que los londineses, en general, parecen disputar una carrera contra los demás transeúntes, contra los coches, contra sí mismos. Pensaréis que tal vez lleguen tarde al trabajo, o que salgan muy apurados, o que la puntualidad inglesa es legendaria. Pero naranjas de la China. Eso es mentira. O es una verdad a medias. <strong>Porque pude comprobar que esas prisas eran idénticas a todas las horas del día, tanto si los londineses iban a trabajar a primera hora como si regresaban a casa al anochecer</strong>. No es que lleguen tarde al trabajo, al colegio o a misa, es que parecen llegar tarde a todos lados, aunque solo sea para comprar el pan.</p>

	<p>En Londres sencillamente hay prisa por llegar antes que los demás. </p>

	<p>Cuando viajas a Ámsterdam todos te advierten “¡cuidado con las bicicletas!”. Pero en Londres nadie te advierte “¡cuidado con las personas!”. Y es que aquí las personas, en sus carreras apresuradas, <strong>literalmente te arrollan si decides reducir el paso o detenerte por cualquier motivo</strong>. Incluso las abuelas bingueras te adelantan por la derecha, por la izquierda y por todos lados. Aunque tú vayas deprisa, siempre habrá gente que corra más que tu. </p>

	<p><img alt="Lemmings Videojuego" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/Amiga_Lemmings.jpg" class="centro" />Y a la que levantas la vista por encima del hombro, siempre, indefectiblemente, descubrirás que <strong>tienes a alguien pegado a tu espalda buscando la manera de adelantarte, bufando y resoplando porque le obstaculizas el paso</strong>. Como un fantasma en tu espalda. </p>

	<p>Por si fuera poco, los londineses, en su afán por adelantar, acortar, llegar antes a todos los sitios, no siempre avanzan rectilíneos, sino que zigzagüean, driblan, tuercen, se escoran, <strong>como si practicaran slalom, como lemmings enloquecidos</strong>. Y si se te ocurre cambiar de dirección, zas, te toca esquivar a gran velocidad los rápidos proyectiles londineses con forma humana, como en <em>Matrix</em>. </p>

	<p>Todo ello también está relacionado con dos puntos que tampoco soporto de Londres: <strong>las escaleras del metro</strong> y <strong>la duración de los semáforos peatonales</strong>. Pero eso os lo explicaré <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-iii-las-escaleras-como-muerte">en sendas entregas</a> de esta serie de artículos sobre mis manías a propósito de Londres.</p>

	<p>Fotos | Wikipedia<br />
En Diario del viajero | <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/10-cosas-que-solo-se-pueden-hacer-en-londres">10 cosas que solo podemos hacer en Londres</a> | <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/inamo-restaurante-londinense-con-mesas-interactivas">Inamo: restaurante londinense con mesas interactivas</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La Ley Zanahoria y otras cosas que cambiaron Bogotá (y el mundo) gracias a un hombre con una pistola de plástico ]]></title>
      <link>http://www.diariodelviajero.com/america/la-ley-zanahoria-y-otras-cosas-que-cambiaron-bogota-y-el-mundo-gracias-a-un-hombre-con-una-pistola-de-plastico</link>
      <guid>http://www.diariodelviajero.com/america/la-ley-zanahoria-y-otras-cosas-que-cambiaron-bogota-y-el-mundo-gracias-a-un-hombre-con-una-pistola-de-plastico</guid>
      <pubDate>Sat, 18 May 2013 20:52:32 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="Bogotá de noche" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/640px-Bogotá_de_noche.jpg" class="centro" /><strong>Bogotá</strong> es la capital de la República de Colombia. Y gracias a unas ideas pedagógicas de un hombre extravagante, <strong>la ciudad sufrió profundos cambios a nivel social</strong>, actualizándose las normas de convivencia.  </p>

	<p>En definitiva, <strong>este hombre lavó la cara de una urbe sumida en el caos</strong>, con altos índices de crímenes y homicidios, con problemas con el consumo exagerado de alcohol, con elevadas tasas de paro laboral e incluso con problemas de infraestructura, como los dos graves derrumbes en los túneles de Chingaza que conducen el agua a la ciudad.</p>

	<p>Pero ¿cómo lo hizo?</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>Antanas Mockus</h2>

	<p><img alt="Mockus y Fajardo" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/Mockus_y_fajardo.jpg" class="centro" />Antes de conocer sus heterodoxas propuestas, quizá vale la pena conocer un poco más de cerca al hombre: <strong>Antanas Mockus</strong>. Nació en Colombia en 1952, aunque es hijo de inmigrantes lituanos y pasó una parte de su vida en Francia, estudiando Matemáticas y Filosofía.</p>

	<p>Contrajo matrimonio en una carpa de circo a lomos de un elefante y, mientras fue rector de la Universidad de Colombia, cuando iba a &#8220;pelear&#8221; con las autoridades para obtener un presupuesto, iba armado con una espada de plástico y <strong>también se bajó los calzones en una asamblea estudiantil, acto que le costó el puesto de rector</strong>. </p>

	<p>Como alcalde, siguió explotando su vena bufonesca (el bufón que usa el humor y lo inesperado para cambiar mentes) <strong>vistiéndose con trajes de superhéroe</strong>, haciéndose un chaleco antibalas con un orificio en forma de corazón justamente sobre su corazón para así retar a los violentos o incluso improvisando canciones rap. Durante la campaña electoral, arrojó agua a la cara del candidato <strong>Horacio Serpa</strong> durante un debate para ejemplificar uno de sus métodos pedagógicos. </p>

<h2>¿Qué hizo?</h2>

	<p><img alt="Bogotá" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/BOGOTA_LEGAL_2.jpg" class="centro" />Todos estos cambios los llevó a cabo Mockus desde su puesto en la alcaldía de Bogotá, a la que llegó en 1995. Su fórmula era muy innovadora. Por de pronto, <strong>conformó su gobierno escogiendo a académicos y no a políticos en los cargos más relevantes de la administración</strong>.</p>

	<p>Tampoco basaba su política en el castigo ni la penalización del ciudadano a fin de que corrigiese su actitud, sino en el premio y la estimulación. Así, el ciudadano no seguía las reglas de convivencia por miedo sino por convicción, por los beneficios, porque se sentía bien haciéndolo. <strong>Bien saben muchos padres que este sistema es el más eficaz cuando el niño no quiere comer el plato de verduras</strong>.</p>

<h2>Manual de instrucciones para cambiar el mundo</h2> 

	<p><li><strong>Ley Zanahoria</strong>. El alcohol está involucrado en la mayoría de accidentes de tráfico, homicidios y trifulcas. Bien lo saben los islandeses, por ejemplo: la cerveza estuvo prohibida hasta 1989 ante el temor del Gobierno de que los islandeses se volvieran alcohólicos, como acabó ocurriendo tras derogarse aquella suerte de ley seca.</li> </p>

	<p>Mockus no aboga por la prohibición, pues sus consecuencias podrían ser aún peores, sino por la regulación. La <strong>Ley Zanahoria</strong> promulga el cierre de los establecimientos de venta de bebidas alcohólicas a las 1:00 AM, como muy tarde. Este medida se apoyó también con el programa &#8220;Saber antes de beber&#8221;, que orientaba al consumidor sobre las consecuencias del abuso del alcohol. Al poco tiempo, <strong>la ley dio sus frutos y todas las muertes y conflictos ligados al alcohol se redujeron considerablemente, sobre todo en los accidentes de tráfico</strong>.</p>

	<p><li><strong>Tarjetas ciudadanas</strong>. Eran unas tarjetas que estaban pintadas de rojo y con un dedo cuyo pulgar apuntaba hacia abajo en un lado y pintadas de blanco y con una mano cuyo pulgar apuntaba hacia arriba por el otro lado. Se repartieron entre los ciudadanos, que las usaban para indicar a los demás si estaban haciendo algo correcto o incorrecto, al modo de los emperadores romanos.</li></p>

	<p><li><strong>Otras acciones</strong>. Prohibición de la pólvora, para evitar la muerte o las lesiones en niños. Un plan para reducir la posesión de armas. La promoción de eventos culturales en espacios públicos para que la población regrese a los parques y se generé mayor sentimiento de comunidad.</li></p>

	<p>Vía | Innovadores Americanos.org<br />
Fotos | Wikipedia</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Cinco cosas que no soporto de Londres (I)]]></title>
      <link>http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-i</link>
      <guid>http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-i</guid>
      <pubDate>Sat, 18 May 2013 20:24:34 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="l" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/IMG_2588.JPG" class="centro" />Londres mola, admitámoslo desde el principio. <strong>Londres es una de las ciudades más interesantes del mundo</strong>. El hecho de que sus museos sean gratuitos la convierte en una urbe preocupada por la difusión de la cultura, sobre todo de la ciencia, como viene demostrando en los últimos siglos con entidades como la <strong>Royal Institution</strong>. </p>

	<p>Londres, pues, tiene muchas virtudes… <strong>pero Internet está repleta de textos elogiosos sobre Londres</strong>, de modo que no quiero repetir lo que podéis encontrar en mil sitios como éste: lo que quiero es advertiros de <strong>las cinco cosas que considero más insoportables de la ciudad</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Son <strong>cosas insoportables <span class="caps">PARA</span> MÍ</strong>, que quede meridianamente claro, así que no espero que todo el mundo coincida con mis opiniones. Sin embargo, voy a intentar razonarlas lo máximo posible para que saquéis vuestras propias conclusiones, ya sea para evitar la ciudad por ello, ya sea por no sorprenderos una vez allí.</p>

	<p>También he evitado las críticas propias de quien no está acostumbrado a visitar ciudades grandes fuera de su país: es decir, <strong>quienes acuden al McDonalds porque creen que es más barato o por miedo a lo desconocido</strong>, quienes acuden a los cuatro lugares típicos para turistas, etc. Para esa clase de personas, Londres, como cualquier otra ciudad del mundo, está repleta de cosas ominosas y negativas.</p>

	<p>Por ejemplo: a quienes señalan que en Londres no se come bien (mucho fish&amp;chips, pollo al curry y desayunos opíparos llenos de calorías), sólo puedo dedicarles una mueca de incredulidad y extrañeza supremas: <strong>Londres es una de las ciudades con una de las ofertas gastronómicas más ricas, variadas y deliciosas del planeta</strong>. </p>

	<p>Sólo unos ejemplos: el chef <strong>Gordon Ramsey</strong>, el <em>star</em> <strong>Jamie Oliver</strong>, el fascinante canal de televisión <strong>Food Network UK</strong>, la sección de comidas de los grandes almacenes <strong>Harrods</strong> (la más alucinante que he visto en mi vida), el supermercado Whole Foods, Fortrum &amp; Masons, la quesería Paxton &amp; Whitfield, los orgánicos desayunos en el Pain Quotidien, las librerías exclusivas como Books for Cooks en Portobello Road (donde incluso puedes degustar alguna <em>delicatessen</em>), cualquier restaurante <em>hipster</em> del SoHo… <strong>¿qué se come mal en Londres?</strong> Bien, también hay gente que dice que se come mal en Nueva York, la ciudad con los mejores restaurantes del mundo junto a Tokio, así que de todo hay en la viña del Señor… Este artículo, pues, no abundan en esos tópicos injustificados.</p>

	<p>Más ejemplos anti tópicos. Los pubs londinenses son acogedores, entrañables, tan ideales para unas pintas como para una sopa acompañada con pan caliente con mantequilla. Como prueba, esta pequeña ceña que hice en un pub que quedaba junto al hotel en el que me hospedaba: <strong>The Globe</strong>.</p>

	<p><img alt="ñam" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/IMG_3875-1.JPG" class="centro" /> </p>

	<p>La sopa era una crema de queso Stilton con apio. El pan de cereales estaba caliente, uno de los panes más deliciosos que he comido. La mantequilla era ligeramente salada. Y al levantar la vista, mis ojos se topaban con motivos con remitían a la iconografía de <strong>Sherlock Holmes</strong>: no en vano, <strong>The Globe</strong> está a 3 minutos del 221b de Baker Street, donde, según <strong>Conan Doyle</strong>, residía Sherlock Holmes. </p>

	<p>A continuación, más pruebas fotográficas, como el local que ha abierto <strong>Jamie Oliver</strong>, donde también puedes recibir clases de cocina (de hecho, mientras me tomaba un café estaban impartiendo una lección práctica a dos alumnas). </p>

	<p><img alt="l" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/IMG_2638.JPG" class="centro" /></p>

	<p>Así pues, creo que ha quedado de manifiesto que Londres me gusta. Sin embargo, hay cinco cosas que, a pesar de que conozco otras tantas ciudades, en Londres me parecieron particularmente odiosas. Esas cosas que, tal vez inscrito en los códigos culturales del lugar, acabas por asumir como naturales y hasta cierto punto lógicas, pero que, al menos para mí, <strong>eran manchas curriculares insoslayables</strong>.</p>

	<p>Efectuada esta pequeña introducción, vayamos a la lista. Cada uno de los puntos los he desarrollado con la suficiente amplitud como <strong>para que constituyan un artículo único e independiente</strong>, así que podéis leer el primer punto aquí: <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/cinco-cosas-que-no-soporto-de-londres-ii-la-extrema-velocidad-de-la-gente">La extrema velocidad de la gente</a>.</p>

	<p>Fotos | Sergio Parra<br />
En Diario del viajero | <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/10-cosas-que-solo-se-pueden-hacer-en-londres">10 cosas que solo podemos hacer en Londres</a> | <a href="http://www.diariodelviajero.com/europa/inamo-restaurante-londinense-con-mesas-interactivas">Inamo: restaurante londinense con mesas interactivas</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuál es vuestro récord de kilómetros sin descansar? La pregunta de la semana ]]></title>
      <link>http://www.diariodelviajero.com/diario-del-viajero/cual-es-vuestro-record-de-kilometros-sin-descansar-la-pregunta-de-la-semana</link>
      <guid>http://www.diariodelviajero.com/diario-del-viajero/cual-es-vuestro-record-de-kilometros-sin-descansar-la-pregunta-de-la-semana</guid>
      <pubDate>Tue, 14 May 2013 10:31:20 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="Preguntas" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/diario_respuestas-1.jpg" class="centro" />Todos hemos cometido alguna locura a la hora de engullir kilómetros en un viaje. Ya fuera por ansia de llegar al destino, ya fuera porque huíamos de algo, porque llegábamos tarde al hotel, porque queríamos probarnos a nostros mismos o sencillamente porque nos pareció divertido. <strong>Todos hemos ido más allá de lo que la salud nos permitía, en definitiva</strong>.</p>

	<p>En mi caso, creo que mi mayor locura a la hora de correr muchos kilómetros sin descansar fue el regreso que hice <strong>desde Zurich, en Suiza, hasta Barcelona</strong>, conduciendo toda una noche en autocaravana, comiendo chucherías y frutos secos para no dormirme, y bebiendo mucha Coca-Cola. Fueron 1.000 km de una tirada. </p>

	<p>Y ¿vosotros?</p>

	<p><a href="http://www.diariodelviajero.com/respuestas/cual-es-vuestro-record-de-kilometros-sin-descansar">¿Cuál es vuestro récord de kilómetros sin descansar?</a></p>

	<p>La semana pasada, mi compañero Álvaro nos hacía una pregunta sobre viajes en avión. En concreto, preguntaba <a href="http://www.diariodelviajero.com/diario-del-viajero/viajas-en-low-cost-o-prefieres-grandes-companias-de-vuelo-la-pregunta-de-la-semana">¿Viajas en low cost o prefieres grandes compañías de vuelo?</a> Uno de nuestro intrépidos lectores, <a href="http://www.diariodelviajero.com/usuario/marisolmn">marisolmn</a>, nos ha dicho al respecto:</p>

	<p><li><em>Normalmente viajo en low cost (es lo que mi economía me permite) aunque preferiría grandes compañías por las prestaciones y el trato al cliente</em>.</li></p>

	<p>Esto es todo por hoy, esperamos vuestras respuestas para la nueva pregunta. Recordad, <a href="http://www.diariodelviajero.com/respuestas/cual-es-vuestro-record-de-kilometros-sin-descansar">¿Cuál es vuestro récord de kilómetros sin descansar?</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Compañeros de ruta: viajando sin moverse apenas del sitio]]></title>
      <link>http://www.diariodelviajero.com/diario-del-viajero/companeros-de-ruta-viajando-sin-moverse-apenas-del-sitio</link>
      <guid>http://www.diariodelviajero.com/diario-del-viajero/companeros-de-ruta-viajando-sin-moverse-apenas-del-sitio</guid>
      <pubDate>Sun, 12 May 2013 17:35:19 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="mapamundi" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/05/640px-1-12_Political_Color_Map_World.png" class="centro" />A veces los viajes no sólo son físicos, de los que te trasladas con un medio de locomoción de un lugar a otro, sino que también pueden ser mentales: a través de libros, blogs de viajes, e incluso pequeñas excursiones a la vuelta de la esquina: <strong>allí al lado de tu casa puede haber muchas más cosas sorprendentes que a 10.000 km de distancia</strong>.</p>

	<p>Impulsados por esta filosofía, <strong>vamos a explorar algunos compañeros de ruta que nos ofrecen el viaje no-viaje</strong>, sin movernos apenas del sitio:</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><li>Por ejemplo, <strong>¿os apetecería dar una vuelta por Europa en un sólo día sin pisar un aeropuerto?</strong> Es lo que nos proponen desde <a href="http://www.diarioviajekiana.blogspot.com.es/2013/05/parque-europa.html">Diario de viaje de Kia</a>na. El secreto estriba en lo siguiente: un parque con una superficie de 230.000 metros cuadrados en el que podemos encontrar reproducciones a escala de algunos de los monumentos más conocidos de Europa. </li> </p>

	<p><li>Si queréis viajar desde el sofá, nada como los vídeos que cuelgan en <a href="http://salydescubre.wordpress.com/videos/">Sal y descubre</a>, unos montajes estupendos, muy profesionales, con buena música, que no sólo te invitan a viajar, a ver paisajes espectaculares e incluso a sonreír de vez en cuando&#8230; <strong>directamente lo que te apetece es viajar con esta entrañable pareja de blogueros allá por donde quieran</strong>: Manel y Cristina.</li></p>

	<p><li>Con todo, la forma más intensa de viajar en el sofá es leyendo un buen libro de viajes. El último que he descubierto y he apuntado para leer lo he descubierto en <a href="http://aventarte.wordpress.com/2013/04/20/5-resena-apadrina-un-libro-2013-entre-umbria-y-borgona/">AventArte</a>: <em>Entre Umbría y Borgoña. Aventuras de un viajero iletrado</em>, de <strong>Fernando Jiménez Ocaña</strong>.</li> </p>

	<p><li>Otra forma de viajar sin salir de casa consiste en recordar los viajes experimentados, sobre todo <strong>si el recuerdo se plasma en forma de diario o de libro</strong>. Abordar la escritura de un libro de viajes personales no es tan díficil: todo consiste en aplicar ilusión y tesón. Para conducirnos por las típicas dudas y titubeos del primer libro, en <a href="http://viajandoporahi.com/escribir-un-libro-1-mundo-de-papel">Viajando por ahí</a>, la argentina <strong>Aniko Villalba</strong> nos habla de cómo afronta la creación de su primer libro, &#8220;Voy a publicarlo de manera independiente (sin editorial) y planeo tenerlo listo para junio/julio 2013. La venta será a través del blog y haré envíos a todo el mundo por correo.&#8221;</li></p>

	<p><li>En <a href="http://mttj-viajesyexperiencias.blogspot.com.es/2013/04/primavera-en-el-valle-del-jerte.html">Apuntes de viajes</a> nos demuestran que no hace falta irse a países remotos como Japón para disfrutar de los cerezos en flor: e<strong>n España también existe una gran espectáculo al respecto</strong>. ¿Dónde? El Valle del Jerte se encuentra en la provincia de Cáceres haciendo frontera con Castilla por las Sierras de Gredos y Béjar.</li> </p>

	<p><li>Finalmente, desde <strong>AnexoM</strong> nos ofrecen <a href="http://www.anexom.es/servicios-en-la-red/cuatro-aplicaciones-para-disfrutar-de-vuestras-vacaciones-de-verano/">cuatro aplicaciones para disfrutar de las vacaciones de verano</a>.</li></p>

	<p>Seguro que me dejo en el tintero muchas otras alternativas al viaje no-viaje, así que si queréis hacernos llegar algún artículo que creéis que debería estar en esta sección, podéis hacerlo en nuestro <a href="http://www.diariodelviajero.com/contacto">formulario de contacto</a>.</p>

	<p>En Diario del Viajero | <a href="http://www.diariodelviajero.com/tag/companeros-de-ruta">Compañeros de ruta</a><br />
Foto |<a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:1-12_Political_Color_Map_World.png"> Wikipedia</a></p>      ]]></description>
      </item>
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