
Como ya hemos comentado en anteriores entradas de este especial, la ciudad de Atenas es la vía de entrada para la mayoría de visitantes a Grecia, y es la ‘base de operaciones’ perfecta para alcanzar cualquier otro rincón del país. Hoy nos centraremos en la Grecia continental, y dejaremos las islas griegas para una futura ocasión.
El transporte en el interior de Grecia es algo complicado ya que las carreteras y ferrocarriles están bastante menos desarrollados que en otros países como España y el transporte público funciona de una forma bastante caótica. Sin embargo, todo se puede resolver con un poco de paciencia y la información adecuada.
En tren
Atenas sólo tiene una estación de ferrocarril interurbana, la pequeña Estación de Lárissa (Stathmós Laríssis, ver mapa), en la línea roja del metro. Desde allí parten los trenes a la segunda ciudad griega, Salónica (Thessaloniki). Los trenes más rápidos y confortables llegan en cuatro horas y media, los más económicos (con un precio muy competitivo) tardan dos horas más.









