La Torre Eiffel es probablemente el monumento con la imagen más unida a su ciudad y más emblemático del mundo. La primera vez que la vi me sorprendió su grandeza: ya desde el avión su cima destaca en el perfil de París. Después, cuando caminas por la ciudad, parece que inconscientemente tu mirada va buscándola, ésa es la misteriosa atracción que ejerce, conviertiéndose en el eje y guía de París.
Simplemente acercarse a ella, situarse en su base, es espectacular, y subir a lo alto, una experiencia inolvidable. Una manera estupenda de aproximarse a la Torre Eiffel es en barco, en un paseo por el Sena, que hará una de sus paradas muy cerca. También el acceso paseando por la explanada del Champ de Mars es muy bonito.
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