Cosas que probablemente no sabías sobre Suiza: comen perro, cuarto país con más armas del mundo, no inventaron reloj de cuco

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  • Suiza es un pequeño gran desconocido. Como una aldea gala resistiendo numantinamente el asedio romano, Suiza es una diminuta mancha en el centro de Europa que, sin embargo, no pertenece a la Unión Europea. A pesar de estar completamente rodeada de países que han asumido el euro como moneda oficial, Suiza continúa aferrada con terquedad a su querido franco suizo. Porque Suiza es como una isla perdida, aunque no esté rodeada de agua por todas partes. Suiza en una isla en el centro de un continente (y a vista de pájaro, ninguna localidad helvética dista más de 75 kilómetros de la frontera). Un rara avis geopolítico cuyo centro está dominado por el mirador más elevado de Europa, al que se llega con el tren más caro del mundo.
  • De Suiza, pues, sabemos menos de lo que creemos, aunque sean nuestros vecinos inmediatos después de Francia (para los que, como yo, residimos en España). Como menciona John Lloyd en El pequeño gran libro de la ignorancia, los suizos son los responsables de la invención del velero y el celofán, además del chocolate con leche. Y, por supuesto, de la icónica navaja suiza. No obstante, a pesar del tópico, el reloj de cuco no se inventó en Suiza sino en Alemania, en 1738 (aunque los suizos han obtenido la supremacía en cuanto a ventas de relojes gracias a la marca Swatch, por allá el 1980).

  • La música suiza popular no es muy conocida, aunque en dos ocasiones han resultados vencedores en el festival de Eurovisión: en 1956, el año que se celebró por primera vez, y en 1988, con una canción titulada Ne partez pas sans moi, interpretada por Céline Dion (la que más tarde alcanzaría la fama internacional con el tema central de la película Titanic). Se ignora la razón de que, en Gran Bretaña, al brazo de gitano se le llame Swiss roll: el equivalente suizo se denomina Biscuitrolle o gâteau roulé.

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  • Los suizos, atención, también son los únicos europeos que comen perro. Perro a la suiza, podríamos llamar al plato. Aunque es un fenómeno muy poco frecuente, todavía algunos perros acaban cubiertos de sal, ahumados o convertidos en embutido en las aldeas alpinas. Después de zamparse las partes más sabrosas del animal, con el resto preparan una manteca que se usa para curar la tos. En Suiza no existe una prohibición directa acerca del consumo de carne de perro, a pesar de que su comercio es ilegal.
  • Y ahora llega la gran contradicción helvética: Suiza es uno de los países con menor índice de criminalidad con arma de fuego y siempre se ha declarado neutral en los conflictos bélicos internacionales, sin embargo todos los hombres suizos de entre 20 y 40 años forman parte de la milicia nacional y guardan un rifle en casa. Concretamente, en Suiza hay 50 armas por cada 100 habitantes. O dicho de otro modo, la mitad de Suiza podría salir ahora mismo a la calle con su correspondiente arma de fuego. Es una cifra espectacular que convierte a Suiza en el cuarto país con más armas del mundo. El primero de la lista es Estados Unidos, con 90 armas por cada 100 personas. Luego vienen Yemen y Finlandia.
  • Suiza gasta una parte considerable de su presupuesto en defensa. Además, es obligatorio que todos los suizos tengan su propio refugio nuclear, una ley única en el mundo. De modo que los suizos son neutrales pero no son pacifistas: durante la Segunda Guerra Mundial, la fuerza aérea suiza derribó aviones sin hacer distinción entre alemanes o aliados. Como un veraneante en un camping aplasta indiscriminadamente a los mosquitos que lo incordian, sin importarle el apellido de cada uno de ellos.

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  • En la Confederación Helvética conviven cuatro lenguas. El sufragio universal es una práctica relativamente reciente. No forma parte de las grandes instituciones supranacionales, pero sí acoge dentro de sus fronteras a las sedes de foros de discusión de vital importancia para el planeta.
  • Los suizos son restrictivos en su política inmigratoria, pero se muestran generosos con la entrada de capital extranjero, que se almacena con un celo y una reserva que la mayoría de bancos del mundo no proporciona (los banqueros tienen prohibido facilitar la identidad de un cliente o el estado de su cuenta).
  • El país se divide en 26 cantones y semicantones; es decir, una especie de pequeños estados, cada uno con sus particularidades y costumbres, como un gran mosaico o rompecabezas administrativo. Todos juntos forman la Confederación Helvética. El federalismo por antonomasia.
  • Suiza es el país dotado con mayor número de carilles-bici del que tengo constancia, además de una red de ciclorutas impresionante: Veloland, inaugurada en 1998. 9 rutas para cicloturismo señalizadas con 15.000 letreros con una longitud total de más de 3.300 kilómetros que recorren todo el país, a fin de que cualquiera pueda explorarlo avanzando metro a metro.
  • Por otro lado están los niveles de delincuencia de Suiza, que son bajísimos. Ginebra, por ejemplo, está en el número uno en los ránkings de ausencia de criminalidad. Podéis leer más sobre ello en ¿Dónde hay más confianza entre las personas? En los lugares donde hay más ingresos y la calle está más limpia. En contraposición, en Barcelona, donde yo he nacido, basta con dejar tu bicicleta a la intemperie un par de horas convenientemente asegurada con un candado bien gordo para que alguien te la robe o, en caso de no conseguirlo, se apropie de tu sillín (muchos barceloneses, de hecho, tras atar y asegurar la bici y encomendarse a algún miembro del santoral, se llevan el sillín consigo para evitar su hurto, como si el sillín fuera un objeto totémico).

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Fotos | Wikipedia

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