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Castillo de Howth

Los castillos de Irlanda son un patrimonio valiosísimo, muy reconocido y apreciado por el turismo. En mi reciente viaje a Dublín tuve oportunidad de conocer el castillo de Howth, una localidad muy cercana a la capital cuya visita es muy recomendable.

Howth es un pueblecito pesquero con muchos atractivos, sobre los que volveremos, y que cuenta entre sus monumentos un antiguo castillo que, mitad abandonado, mitad restaurado y reconvertido, merece una visita si nos acercamos a la localidad.

No se trata de uno de los castillos más espectaculares de Irlanda, pero si nuestra ruta en el país no nos permite alejarnos demasiado de Dublín, os recomendaría una visita a Howth y su castillo. Se encuentra a las afueras del pueblo, junto al Museo Nacional del Transporte de Irlanda (con una colección de motores, tractores, coches y tranvías….) y un hotel de lujo (Deer Park Hotel Golf & Spa).

Este castillo fue desde tiempos remotos el hogar de los Condes de Howth, una familia, los Lawrence, que tiene presencia en la zona desde la invasión normanda y que llegó en sucesión directa hasta el siglo XX. Hoy el castillo está en manos de sus herederos, la rama de los Gaisford St. Lawrence, y en una parte se ha instalado una prestigiosa escuela de cocina.

Jardines Castillo Howth

Historia y leyenda del castillo de Howth

El primer edificio que albergaba a la familia noble no se conserva. Estaba situado en otro lugar cercano al pueblo pero más alto, sobre las colinas que lo rodean, con vistas al pueblo y la bahía.

Fue en el siglo XIV cuando un arquitecto inglés rediseñó un viejo castillo que estaba en este lugar, más bien una fortaleza. El castillo en la actualidad es privado y no abre al público, aunque tal vez si probamos a tocar sus puertas se abran para nosotros, como explico más abajo. Sus grandes jardines se abren en los meses de verano.

Como no podía ser de otro modo en este país de mitos y leyendas, también el castillo de Howth tiene la suya propia.

Se dice que en 1576, durante un viaje a Dublin, la pirata Grace O’Malley quiso hacer una visita de cortesía a al entonces octavo barón de Howth, pero se le informó de que la familia estaba cenando y las puertas del castillo se le cerraron. En represalia por la ofensa, la pirata raptó al nieto del barón, su heredero y solo lo liberaría cuando le aseguraran que las puertas siempre permanecerían abiertas para visitantes inesperados.

Parece que los herederos actuales conservan la costumbre, si lo hubiera sabido antes igual me acerco a llamar a sus puertas para comprobar si alguien me abría, porque me quedé con las ganas de ver el castillo por dentro. Tampoco pudimos visitar el National Transport Museum, porque al ser un día festivo su horario era muy reducido. En la entrada al Museo, con un aspecto bastante “industrial”, se pueden ver algunos autos.

Además, la lluvia, que caía de manera intermitente durante toda la mañana, amenazaba seriamente con convertirse en algo menos llevadera, así que decidimos volver al pueblo a comer.

Aunque no se pueda ver el castillo por dentro, merece la pena pasear por este entorno tan típicamente verde, y sentirse inmerso en otra época, alejado del trasiego mundano si tenéis suerte de que no haya mucho turista en las inmediaciones. Asomarnos a los jardines o pasar a la pequeña iglesia que hay a la preciosa subida hacia el castillo (St Mary’s Church Howth), en un camino rodeado de árboles y arbustos con flores, también nos harán este paseo muy agradable.

El castillo de Howth en Irlanda tiene, a pesar de su sencillez, un encanto especial, y no será el único que encontremos en Howth, que bien merece una excursión desde Dublín. Nublado y con lluvia intermitente… me hizo sentir un halo irlandés auténtico.

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