
Los servicios aéreos han cambiado por completo desde la aparición de las empresas low cost. Nos hemos ido acostumbrando al recorte de servicios en cantidad y calidad a cambio de tarifas bajas, muy bajas. Así los menús low cost aparecen como el ejemplo vivo (y escaso) de este trueque establecido entre las aéreas y los pasajeros: te llevo barato, pero no comes.
En realidad, es aún peor. No es que no te den de comer, sino que pretenden cobrarte una fortuna por un mísero bocadillo o una lata de gaseosa.
Atrás quedaron los tiempos en que contabas con un servicio bastante completo: una bandeja, cubiertos de verdad, comida de sabores reconocibles, hasta una copa de vino para los que les gusta.
Más adelante, la bandeja fue perdiendo ingredientes. Los cubiertos de plástico vinieron a ocupar el lugar de los normales por razones de seguridad y logística. El catering se fue tercerizando. Aparecieron las bolitas de gelatina roja en lugar de las cerezas y después… la nada.
Comentarios
A mí lo que me parece más fuerte es que las compañías españolas esgrimieran el argumento de "te quitamos la comida por un precio más barato" cuando no son más baratos sus vuelos. Además sus competidoras europeas sí sirven comida, me da igual que sea un sandwich, dan comida. He cogido 9 vuelos este último mes (easyjet, spanair, ba y lufthansa) y es que da vergüenza ver cómo verdaderas cómo son las compañías de bandera europeas. Iberia es de vergüenza al lado, y es la más normal entre las tres grandes.
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