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La antigua ciudad de Ragusa es hoy conocida como la perla del Adriático, el viejo puerto y la ciudad están rodeados por una bellísima muralla que data del siglo XIII, y que más tarde fué reforzada con bastiones por el artista italiano Michelozzo Bartolomeo. Hoy día se pueden recorrer las murallas y disfutar a vista de pájaro de toda la ciudad antigua de Dubrovnik.

En todo caso primero recomiendo atravesar la puerta principal de la ciudad intramuros, el Pile Gate, para encontrarnos con la fuente de Onofrio y luego comenzar a descubrir la ciudad desde su arteria principal la Stradum; es la calle más ancha, repleta de turistas y con bellísimos edificios que datan del Renacimiento y del Gótico: El palacio Sponza que acoge el archivo de la ciudad, diferentes iglesias y al final de la Stradum la escultura de Orlando y la elegante Torre del Reloj y campanario.

Este es el itinerario natural para llegar al puerto viejo, desde donde parten barcos de toda condición a las diferentes islas que salpican la costa adriática: las Elafitas y la isla de Lokrum y Korcula son las más accesibles. Además es un buen lugar para probar la comida en alguno de los restaurantes cercanos. También se pueden comprar productos artesanales en improvisados mercados.

De vuelta a la Stradum podemos encaminarnos por la Pred Dvorom hasta la acogedora Plaza Gundulica, en el camino destacan la Katedrala de corte barroco y envuelta en leyenda, el Ayuntamiento y el palacio del Rector que acoge el museo de la ciudad.

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Debo confesar que la ciudad me ha impresionado, rezuma historia por todos sus poros, y es un placer no encontrarte en el camino ningún Starbucks, Hard Rock Café o Zara; uno de los souvernirs que vi así lo decía: “Hard Rock Café. Y en diminuta letra: Dubrovnik no tiene”.A lo largo de la Stradum hay muchas callejuelas por las que merece la pena perderse, las del lado izquierdo (si vas camino de la Torre del Reloj), son calles con empinadas escaleras. A ambos lados hay muchos restaurantes, muchos de ellos italianos porque hay una gran influencia culinaria: rissotos, pizzas, etc.

También hay muchos bares, pastelerías donde probar productos turcos (sí, baklavas y cosas así), y de cuando en cuando una iglesia ortodoxa o una mezquita; todo es multicultural aquí.

La plaza Gundilica posee unos cuantos de las mejores cafeterías al aire libre, pero ojo con los cafés, los hacen al estilo turco y pueden ser muy cargados.Durante el día se organiza un mercado muy popular.
Os seguiré contando sobre Dalmacia en próximos capítulos.
En Diario del Viajero | Croacia

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