En 1770 el capitán James Cook desembarcó en las islas de Tonga, un pequeño reino situado al este de Australia y al noroeste de Nueva Zelanda. Con él llevaba, entre otros animales, algunos cerdos que pronto se multiplicaron y extendieron por las islas.
Ahora esos cerdos son uno de los principales atractivos turÃsticos de las islas, debido a una peculiaridad ciertamente curiosa: son cerdos pescadores.
Cuando la marea baja suelen introducirse en el mar para buscar conchas, mejillones, peces, etc., alimentos que forman ya parte de su dieta diaria. Su portentosa capacidad de adaptación al medio los ha convertido en ejemplares sin parangón en el mundo. Y aunque no nadan, si parece que introducen la cabeza en el agua durante unos pocos minutos, cosa que asombra a quien lo contempla.
Y precisamente debido a esa dieta su carne parece que es más salada de lo habitual, tiene un sabor diferente al del cerdo común, y se ha convertido asà en uno de los platos tÃpicos del reino de Tonga. Y no crean que es barato. Allà los llaman Captain Cookers, al igual que los cerdos Neozelandeses.
Claro que para llegar hasta allà y ver como pescan (¿se lo pueden imaginar?) hay que irse hasta Australia, desde donde los vuelos al pequeño reino son ciertamente baratos.
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