Cuatro lugares donde nunca dirías que se come carne de perro

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A pesar de que para muchos de nosotros es un tabú comer carne de perro, debemos ponernos en la piel de otras culturas para entender que la carne de perro es un alimento como otro cualquiera (también en la India es aberrante comer carne de vaca, y en Estados Unidos, carne de caballo, y las razones que subyacen son meramente culturales).

Con todo, a la hora de imaginarnos países donde se come carne de perro, a la mente acuden China, Vietman, Corea, Indonesia… pero hay otros países donde también se comen perros que, para muchos de nosotros, resultan inconcebibles. De hecho, es posible que hayamos estado rodeados de gente que comían perro sin ni siquiera imaginarlo. En mayo de 2006, por ejemplo, en una entrevista realizada al príncipe Enrique de Dinamarca, éste se declaró amante de los perros y de su carne.

Ahí van los cinco países que menos sospecháis que consumen perro:

1. Suiza

Los suizos de las montañas son los únicos europeos que comen carne de perro. Aunque es un fenómeno muy poco frecuente, todavía algunos perros acaban cubiertos de sal, ahumados o convertidos en embutido en las aldeas alpinas.

Después de zamparse las partes más sabrosas del animal, con el resto preparan una manteca que se usa para curar la tos.

En Suiza no existe una prohibición directa acerca del consumo de carne de perro, a pesar de que su comercio es ilegal.

Esta relación amor/odio (que los suizos encuentran muy razonable: ¿qué hay mejor que reciclar una mascota querida?) también la establecen los suizos rurales con los gatos. Se los pueden comer tan alegremente, e incluso existe una importante industria peletera que ofrece numerosas prendas confeccionadas con pieles de gatos suizos, como abrigos, carteras o zapatos.

2. El Ártico y la Antártida

Los perros de trineo son animales muy queridos en Siberia, Alaska, el norte de Canadá y Groenlandia. No obstante, si no hay alternativa, la carne de estos animales también es consumida por las personas.

Eso sí, hay que tener cuidado y no comerse absolutamente el perro, o podrías morir. Podéis leer sobre ello en Gracias a una expedición a la Antártida, descubrimos que nunca debemos comernos un perro husky.

3. México

Además de por otras razones, los aztecas criaban a los perros por su carne. El propio Hernán Cortés reportó cuando llegó a la ciudad de Tenochtitlan en 1519, “uno pequeños perrillos se criaban para alimento”. Estos perros, representados en cerámicas precolombinas, eran llamados itzcuintlis.

Actualmente, sin embargo, es una costumbre marginal y jalonada de mitos.

4. Francia

A pesar de que ya no se comercializa la carne de perro de forma generalizada, en Francia, hasta hace muy poco (principios del siglo XX), no solo se consumía carne de perro, sino que incluso había carnicerías específicas para surtir este tipo de producto.

Ainsi Charles Laurent, en un libro publicado en 1970, habla de que en 1870 había carnicerías donde vendían carne de perro, gato y rata gigante.

Actualmente, la práctica de comer perros en Francia está casi desaparecida pero se dice que aún se consume perro en algunas zonas del país, así como en su colonia Tahití.

Vía | SoloListas
Foto | Wikipedia

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