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Florencia, la belleza que resurgió de las aguas hace 50 años
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Florencia, la belleza que resurgió de las aguas hace 50 años

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Las grandes ciudades tienen el don de saber sobreponerse a las desgracias naturales o de cualquier tipo a una velocidad cuasi pasmosa. Lugares en los que dado su tamaño se podría imaginar una frialdad y falta de solidaridad mayor que en un lugar pequeño trabajan como una piña para recuperarse. Londres sobrevivió del Gran Incendio de hace 300 años, y Florencia es esa gran belleza que hace 50 años resurgió de las aguas.

Cuando uno va a Florencia sí que sufre el Síndrome de Stendhal, si no te conmueve su belleza es que estás muerto por dentro y lo que te inquieta más son esas placas que marcan hasta donde llegaron las aguas del río Arno en la noche del 4 de noviembre de 1966. Alturas imposibles de imaginar, y dolor al pensar en todas las obras de arte que quedaron sumergidas y a merced del fango.

Duomo

La Piazza del Duomo es y será siempre el lugar de primera visita obligada al llegar a Florencia. Mirar hacia los lados, intentar sacar una foto en la que salga la mayor parte de El Duomo, el Baptisterio y sus Puertas del Paraíso, incluso el infierno de intentar que no parezca que es un macroconcierto de la cantidad de gente que es. Esa plaza es mármol de colores y Renacimiento puro. Es el lugar en el que quedarte simplemente mirando hacia arriba.

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El Palazzo Vecchio y las fuentes y las estatuas de la Piazza de la Signoria también fueron testigos directos de lo que pasó. Todo se limpió, salieron los escombros y ahí sigue para impactar. Coger un helado y sentarse en las escaleras mirando hacia la Loggia dei Lanzi es algo que no se olvida.

Santa Croce

La impresionante Basílica de la Santa Croce vio como su plaza y su interior llegaban a alcanzar hasta casi 3 metros de agua y barro. La zona más afectada puesto que está más cerca del Arno. Agua, barro, piedras y aceite de estufas lo llenaron todo. Las aguas volvieron a su cauce apenas 12 horas después, pero el daño estaba hecho: frescos, estatuas, libros, manuscritos.

Una de las obras de arte más dañadas, que mas costó recuperar está la 'Última Cena' de Vasari, que se pasó 12 largas horas bajo el agua en la Basílica de la Santa Croce. Recuperada a duras penas, justo hoy, con el aniversario de la fatídica inundación se ha presentado de nuevo al público tras 50 años de trabajos. Ahora ha vuelto a su lugar. La cuidad y su patrimonio Renacentista, el de todos, sobrevivió gracias a los llamados 'Ángeles del Barro' que limpiaron cuidadosamente todo lo que pudieron durante meses. La restauración de frescos, estatuas y libros se pudo hacer meticulosamente gracias a que las técnicas han ido mejorando.

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Una curiosidad, cuando las aguas bajaron, muchos ciudadanos se dirigieron al Ponte Vecchio, intacto en su mayoría. Fue el único puente que sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y también fue testigo de aquello. Hoy guarda un cartel de aviso para que no se cuelguen esos espantosos candados y es un lugar masificado, pero de obligada visita. Ver el Arno de cerca es lo propio visto lo que hizo.

Imágenes | Paul Saunders, Pattie, Enrico Carcasci, rjhuttondfw
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