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Podrás visitar Castel Gandolfo y sentirte como un Papa
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Podrás visitar Castel Gandolfo y sentirte como un Papa

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Roma es una ciudad que bien vale una visita aunque sólo sea para sentarse a tomar un (carísimo) café en una plaza, por eso dejaría lo que estoy haciendo ahora mismo y marcharía, pero si lo que quieres es visitarla y sentirte como un Papa, con la apertura de Castel Gandolfo tendrás la experiencia completa.

Si hasta ahora la experiencia "papal" en Roma puramente dicha era pasarte un día en el Vaticano para pasear por la Plaza de San Pedro, visitar los Museos Vaticanos y salir con dolor de cuello de la Capilla Sixtina, ahora a esos sitios vas a unirle la visita a la residencia de verano de Castel Gandolfo.

Castel Gandolfo, la residencia de verano papal

Desde su nombramiento supimos desde el primer momento que el Papa Francisco era diferente a todos, al renunciar a sus apartamentos Pontificios y otras muchas muestras de austeridad. Sólo visitó una vez el Palacio de Castel Gandolfo y fue para recibir un par de sobres y una caja blanca con el diagnóstico de una Iglesia herida de manos del Papa emérito Benedicto XVI. Desde entonces le rondaba en la cabeza convertir esa residencia de verano en un museo, y ya está hecho.

De lunes a sábado se podrán visitar las habitaciones más privadas, incluido el dormitorio en el que murieron Pío XII y Pablo VI, donde durmió Benedicto XVI la noche que dejó de ser Pontífice o nacieron, durante la II Guerra Mundial, 40 niños que fueron llamados los hijos del Papa. Eso sí, tampoco os esperéis unos aposentos lujosísimos, porque como veis la habitación del Papa es más bien austera.

El palacio está situado a las afueras de Roma tiene unas hermosas vistas al lago Albano y unos inmensos jardines diseñados en parte por Bernini. Éstos ya llevaban abiertos al público desde hace más de un año. Fue inaugurado en 1626 por el papa Urbano VIII y desde hace cuatro siglos hasta hoy 15 Pontífices han renunciado a veranear en Castel Gandolfo. El último ha sido Jorge Mario Bergoglio y con esto lo recuperamos para el pueblo por así decirlo.

Y ya que estamos pues repasemos los otros imprescindibles para una visita "Papal" al Roma:

Basílica de San Pedro

San Pedro

Tampoco es que a estas alturas os tengamos que contar qué visitar al llegar al Vaticano, sólo con dar una vuelta a la plaza y ser conscientes de la amplitud ya llega para que no cerréis la boca en un rato. Cruzarse con la Guardia Suiza con sus llamativos uniformes y con montones de sacerdotes con sotana es de lo más común. Pero lo que más nos importa es ¿hay colas? Sí, para qué nos vamos a engañar, si se va en verano o época vacacional alta siempre habrá cola, que será menor a primeras horas de la mañana o con la tarde empezada, porque los de los Cruceros ya se habrán ido. La Basílica es de esos lugares que te dejan sin habla por lo insultantemente grande que es y desde la cripta a la maravillosa Piedad de Miguel Ángel, cada uno de los rincones merecen nuestra atención.

Para subirte a la Cúpula y admirar la magestuosidad de la Plaza ya sí que os tendréis que armar de más paciencia, y recordad que la subida es desde el exterior. Además si como me pasó a mí en dos de las ocasiones en que la visité, si os coje un día lluvioso tendréis que conformaros con verla desde abajo o con compraros una foto de la vista.

Museos Vaticanos y Capilla Sixtina

Escalera De Bramante

Esto es el totum revolutum. Los Museos Vaticanos son un lugar maravilloso que no se puede dejar de visitar pero que al mismo tiempo os puede provocar una gran ansiedad y un odio ferviente al resto de la humanidad misma. En mi primera visita recuerdo ir con el grupo del colegio del unas 30 personas y terminar sola y perdida por las salas y pasillos. Inabarcable en un día si quieres permanecer cuerdo, pero hay cosas que no deberías perderte:

  • Las estancias de Rafael.
  • La estatua de Laoconte.
  • Las estancias de los Borgia.
  • El Patio de la Piña.
  • La Galería de los mapas.
  • La Galería Chiaramonti.
  • La Sala de la Signatura con el fresco de la Escuela de Atenas de Rafael.
  • La escalera de Bramante
Sixtina

Mención propia merece la visita a la Capilla Sixtina. Es el paraíso hecho frescos, la observancia de la majestuosidad que había en mente y pinceles de Miguel Ángel, y al mismo tiempo la desesperación hecha turista por lo apretujado que la vas a ver, los gritos de los vigilantes y lo molesto de los visitantes, y sí, tú eres uno de esos.

Pero no os dejéis llevar por mi posible ironía, las colas, la gente, los apuros valen la pena, y además desde luego puedes llevar las entradas compradas con antelación... y si sólo te quedara tiempo para visitar otra cosa más en Roma, no te dejes convencer de otro sitio, vete al Panteón de Agripa.

Imágenes | Polybert49, Rbtraveller, Vicente Villamón, Pedro Cambra, Federico
En Diario del Viajero | Consejos para subir a la Cúpula de la Basílica de San Pedro en el Vaticano
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