
Bratislava es la capital de Eslovaquia. Una ciudad sorprendente, con un bello casco histórico y unos precios ajustados, que nos permiten disfrutar la estancia al máximo. Además, se encuentra a tan solo una hora de viaje (en autobús o en barco por el Danubio) de la capital austriaca, Viena.
Precisamente dentro del centro histórico, escondidos por las callejuelas medievales, nos encontramos con personajes de lo más curioso… fundidos en metal. Y es que Bratislava cuenta con un puñado de estatuas en poses de lo más diverso, que ponen una nota de color en la ciudad desde los años 90, cuando Eslovaquia trataba de sacudirse el gris pasado comunista.
El más popular probablemente sea Čumil, el bonachón trabajador que asoma por la alcantarilla. Con esa cara pícara, no se sabe muy bien si simplemente observa a los viandantes o lanza alguna mirada por debajo de las faldas de las señoras. Para evitar despistes de los conductores, existe una señal de tráfico advirtiendo de su presencia entre las calles Rybárska brána y Panská.

Bratislava es un destino asequible desde España a través de compañías aéreas de bajo coste como SkyEurope o Ryanair. La ciudad es económicamente asequible teniendo en cuenta los standars europeos y, como en todas las ciudades históricas del centro de Europa, hay un montón que ver en ella.