La oftalmia: el mal de la nieve

Aproximadamente un 20% de las personas que practican actividades en la nieve sufren de oftalmia. Se le conoce como “ceguera de la nieve” aunque no se pierda la visión.
Se trata de una inflamación de la conjuntiva del ojo (la membrana mucosa que cubre el blanco del ojo y la parte interior de los párpados) y de la córnea, que se debe a la exposición a los rayos ultravioletas. En el caso de la nieve se presenta como una querantoconjuntivitis.
Es una patología que afecta a las personas que practican el esquí, el alpinismo o y demás deportes de nieve sin la debida protección ocular (tabién se presenta en deportes acuáticos). Los síntomas de la oftalmia de la nieve se perciben entre 4 y 6 horas después de haber realizado las actividades en el exterior, produciéndose una sensación de tener “algo en el ojo“, acompañada de lagrimeo y fotofobia (espasmo ocular al contacto con la luz), además de ojos rojos y una disminución de la agudeza visual.
¿Qué hacer? No resfregarse los ojos. Consulta médica inmediata. Reposo en la oscuridad, vendaje ocular, colirios y analgésicos generales. Además, hay que evitar ponerse lentillas en 4 ó 5 días.
Por éso… a la nieve con gafas de buena calidad, con un factor protector elevado.
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Lo cierto es que en Madrid en verano se llena de turistas, esto es más notable porque se une al hecho de que los madrileños emigramos a zonas menos cálidas o a lugares con una playa más cerquita. Esto hace que cuando paseas en Julio o Agosto por el centro de Madrid te sientas completamente rodeado de turistas. Por muchas razones yo prefiero no viajar en verano, cuando todo el mundo viaja. Quizá por ello haya conseguido saber hacer una cosa que muchos madrileños no saben hacer, y es disfrutar de Madrid en verano.