
Viajas a algún país asiático y movido por el ambiente, por lo exótico del entorno o la amabilidad de su gente, siguiendo el consejo o la insistencia de alguien del lugar, terminas sentándote en un “estudio de tatuajes” para sellar en tu piel el recuerdo de ese momento único. Pero: ¿sabes lo que te has tatuado?
Convengamos que el conocimiento general sobre kanjis, hanzis o antiguas letras filipinas no es muy extendido. Sin embargo, quedan muy bonitos sobre la piel, ¿verdad? Para el que lo desee. ¿Puedes confiar plenamente que esa emotiva frase, esa palabra que resume tu experiencia asiática es la que te acompañará toda tu vida en el brazo, muslo, espalda o más allá?








