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		<title>Magazine - instantaneas-de-california</title>
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Diario del Viajero, blog sobre viajes y destinos con las mejores ofertas para viajar por España y el mundo.		</description>
		<pubDate>2013-05-23 09:37:25</pubDate>

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      <title><![CDATA[Instantáneas de California: visitando el barrio más hippie de San Francisco]]></title>
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      <pubDate>Tue, 16 Apr 2013 17:13:27 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="a" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/04/640px-SF_Haight_Ashbury_2_CA.jpg" class="centro" /><strong>Haight-Ashbury</strong> es el barrio <em>hippie</em> por antonomasia de San Francisco, ya de por sí una ciudad bastante <em>hippie</em> y alternativa. </p>

	<p>Aquí, en 1966, además de gente tomando <span class="caps">LSD</span> sin reloj en la muñeca, uno se podía topar con un festival llamado <strong>Death of Money and Rebirth of the Haigh Parade</strong> (<em>La muerte del dinero y el renacimiento del defile de Haight</em>). Poco después se produjo el <em>Summer of Love</em>. Buen rollo, flores, drogas, amor libre, cantos tibetanos y ceremonias de bienvenida al solsticio de verano. <strong>Pero ya no es así</strong>, ni de lejos.</p>

	<p>Mi impresión, al pasear por estas calles, es que estaba en un barrio de estética hippie, sí, pero de aires en realidad capitalistas, modernos, peripuestos. <strong>Es decir, un simple decorado</strong>. Un fue y ya no es. </p>

	<p>En efecto, en Haight-Ashbury hay hippies pululando por doquier, pero muchos de ellos se nota a la legua que son ciudadanos pudientes, incluso mucho más pudientes de lo que yo voy a ser jamás. También hay infinidad de tiendas de ropa y cachivaches hippies (como una dedicada en exclusiva a la marihuana), <strong>pero todas desprenden un tufo a tienda para engatusar a turistas que tira para atrás</strong>. Además, los precios son tan elevados que incluso escandalizarían a una familia burguesa media.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img alt="a" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/04/640px-Haight-Ashbury_street,_San_Francisco.jpg" class="centro" />No en vano, aquí también se celebró en 1967 el festival <strong>Death of Hippie Ceremony and Birth of the Free Man</strong> (<em>Muerte de la ceremonia hippie y nacimiento del hombre libre</em>). A finales de 1970, el barrio ya se había degradado (de aquí era <strong>Charles Manson</strong>, que en 1960 asesinó brutalmente a <strong>Sharon Tate</strong>, la esposa del cineasta <strong>Roman Polanski</strong>).</p>

	<p>Es decir, que aquí huele a sándalo y pachuli, pero se vende a precio de oro. Como se venden camisetas carísimas con propaganda antisistema, incluso con consignas contra el capitalismo, <strong>lo cual no deja de ser una infantil paradoja</strong>. Sin embargo, no importa la contradicción cuando todo es tan denodadamente cool. </p>

	<p><img alt="d" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/04/640px-The_Red_Victorian_Hotel.jpg" class="centro" />Los hippies se habían vuelto yuppies; o como decía <strong>Kurt Cobain</strong> refiriéndose al vocalista y guitarrista del mítico grupo folk estadounidense <em>The Grateful Dead</em>, <strong>Jerry Garcia</strong>: “Yo sólo me pondría una camiseta teñida si estuviera hecha con sangre de Jerry Garcia.”</p>

	<p>Pero, exceptuando a Garcia, hay otro personaje de la época que merece que le prestemos un poco más de atención: <strong>Ken Kesey</strong>, el autor de la novela <em>Alguien voló sobre el nido del cuco</em> (1962), que <strong>Milos Forman</strong> adaptó cinematográficamente en 1975, con <strong>Jack Nicholson</strong>, más desbrozado que nunca, como protagonista. Kesey había estudiado en la Universidad de Stanford, trabajando como auxiliar del servicio psiquiátrico de un hospital en el que se llevaban a cabo investigaciones con mescalina, psilocibina y <span class="caps">LSD</span>. </p>

	<p><img alt="Further" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/04/640px-Furthur_02.jpg" class="centro" />Kesey se prestó voluntario a todos los experimentos, <strong>descubriendo las bondades de las drogas a fin de abrir las puertas de la percepción</strong>. No en vano, en 1964, junto a un grupo de amigos llamados <strong>Merry Pranksters</strong> (<em>Alegres Bromistas</em>), optó por hacer apostolado de esta convicción: compraron un destartalado autobús escolar, lo pintaron con mandalas y colores psicodélicos, lo bautizaron como <strong>Further</strong> (<em>Más allá</em>) y recorrieron el país de costa a costa regalando jarras de zumo de naranja mezclado con <span class="caps">LSD</span>. El chófer era nada menos que <strong>Neil Cassady</strong>, amigo de <strong>Jack Kerouac</strong> y el inolvidable <strong>Dean Moriarty</strong> de <em>El Camino</em>. Podéis leer más acerca de estos autores en mi otra entrada de California dedicada a la <em>Beat Generation</em>: <a href="http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-generacion-beat-escritores-malditos-cirrosis-y-mala-vida">Generación Beat, escritores malditos, cirrosis y mala vida</a>.</p>

	<p>Pero todo ya es agua pasada en Haigh-Ashbury. Hasta el punto de que no de mis sabores favoritos de los helados Ben&amp;Jerry es el Cherry Garcia, juego de palabras entre Jerry y Cherry (cereza), el líder de los Grateful Dead. <strong>Y a pesar de que me hace ver las estrellas, no, no lleva unos microgramos de <span class="caps">LSD</span></strong>.</p>

	<p>Fotos | <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Haight-Ashbury">Wikipedia</a><br />
En Diario del Viajero | <a href="http://www.diariodelviajero.com/tag/instantaneas-de-california">Instantáneas de California</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Instantáneas de California: KatanaYa, los mejores ramen que he comida en mi vida]]></title>
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      <pubDate>Thu, 17 Jan 2013 20:47:24 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/01/img_2180.JPG" alt="" />Después de visitar <a href="http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-generacion-beat-escritores-malditos-cirrosis-y-mala-vida">el centro neurálgico de la Generación Beat</a>, junto al Chinatown de San Francisco, decidimos ir a reponer fuerzas al <strong>KatanaYa</strong>, el típico garito japonés dedicado casi en exclusiva al <strong>ramen</strong>. Pero no os estoy hablando de un ramen cualquiera, no. El ramen del Katana-Ya es <strong>el mejor ramen que un servidor ha tenido la oportunidad de probar en mi vida</strong>. </p>

	<p>Particularmente, recomiendo efusiva y casi religiosamente el plato de ramen llamado, precisamente, KatanaYa. Bueno, lo de plato es eufemístico. Ni siquiera serviría el término “cuenco”. Pues estamos ante <strong>un recipiente titánico que difícilmente puede consumir por completo un estómago medio </strong>(es decir, que ni se os ocurra pedir nada más, a no ser que os guste dejaros la mitad en el plato). </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/01/img_2163.JPG" alt="" />El KatanaYa Ramen incluye pollo frito, maíz, empanadillas, algas, cebolleta, cerdo a la barbacoa y huevos duros. Y ramen, claro, y a cascoporro. Sí, todo eso a la vez, flotando en hermandad en un enorme cuenco de sopa y fideos ramen. Probablemente puedan comer dos personas de un solo cuenco y quedar saciadas. No en vano, <strong>el cuenco cuesta 12.90 dólares</strong>. Y para despejar dudas: el restaurante ha sido recomendado por la guía Michelin y ha aparecido en revistas como <em>Maxim</em>.</p>

	<p>El garito es cutre, austero, incómodo, pequeño y hasta te miran mal si permaneces sentado demasiado tiempo. Además, suelen poner música psicotrónica o pasada de moda en el mal sentido de la palabra, tipo <strong>Ace of Base</strong> o <strong>Scatman John</strong> (os lo juro). </p>

	<p>Peo no importa. Los auténticos garitos japoneses, los mejores, son así, y éste no es la excepción: <strong>el placer experimentado en las papilas gustativas alcanza tales cotas que deja en segundo plano cualquier otra incomodidad u obstáculo</strong> (hasta lo de Scatman John&#8230; por los pelos). Una explosión de sabores que, os lo garantizo, si viviera en San Francisco, probaría como mínimo una vez a la semana. O más. Lo cual demuestra que si la pitanza vale la pena, no hacen falta muchos más ornamentos pijos y fuegos de artificio.</p>

	<p><img class="derecha" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/01/img_2162.jpg" alt="" />Eso sí, suele haber cola, de modo que es preferible ir con tiempo. Por otro lado, la gente es muy organizada con las colas, y puedes apuntar tu nombre en una lista de espera.</p>

	<p><strong>La clientela suele ser netamente asiática</strong>, sobre todo mujeres otoñales en grupo, que suelen ser vocingleras, y alguna de ellas incluso suele cubrir su nariz y su boca con un pañuelo. Las típicas que más tarde contemplarás jugando a las cartas en alguna plaza de Chinatown, usando una caja de cartón como mesa. Olvidaos de las japonesas hacendosas y serviles que corren por la hostelería española, por ejemplo: <strong>las japonesas de San Francisco han adoptado las maneras americanas, henchidas de personalidad y rudeza</strong>. Como luchadores de Sumo. </p>

	<p>Podéis encontrar el KatanaYa Ramen en el <strong>430 de Geary Street</strong>. Es una calle bastante transitada por vagabundos, así que no os asustéis si alguno de ellos os pide limosna mientras hacéis cola: la mayoría de ellos no suele ser insistente. Y esos ramen, buf, <strong>esos ramen bien vale la pena hacer unas cuantas maniobras con ellos</strong>. </p>

	<p>En Diario del Viajero | <a href="http://www.diariodelviajero.com/tag/instantaneas-de-california">Instantáneas de California</a><br />

Fotos | Sergio Parra</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Instantáneas de California: Generación Beat, escritores malditos, cirrosis y mala vida]]></title>
      <link>http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-generacion-beat-escritores-malditos-cirrosis-y-mala-vida</link>
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      <pubDate>Thu, 03 Jan 2013 13:23:24 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/01/imagenks.jpg" alt="" />La <em>Beat Generation</em> fue una colección de escritores apegada a los garitos de jazz decadentes, a las calles, a lo sórdido, al alcohol bebido a morro. Sus apóstoles, también pertenecientes a la contracultura de los años 1960, fueron <strong>Jack Kerouac</strong>, <strong>Allen Ginsberg</strong> y <strong>William S. Burroughs</strong>, entre otros. Todos ellos eran personajes llenos de manías y rarezas, pero escribían de un modo que logró cambiar lo establecido, al menos en el ámbito de lo artístico.</p>

	<p>Tal y como os explicaba en <a href="http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-indiana-jones-karate-kid-bruce-lee-las-galletas-de-la-suerte-y-otros-secretos-del-barrio-chino-de-california">la anterior entrega</a> de esta <a href="http://www.diariodelviajero.com/tag/instantaneas-de-california">serie monográfica sobre California</a>, me había quedado callejeando por el Chinatown de San Francisco. Justo una de esas callejas, <strong>Jack Kerouac Alley</strong>, homenajea a los escritores de la <em>Beat Generation</em> con poesía y murales en las paredes. </p>

	<p>En el suelo también se han grabado frases lapidarias de los más destacados autores de dicha generación, como ésta del editor <strong>Ferlinghetti</strong>: “Poetry is the shadow cast by our streetlight imaginations”. También puede contemplarse <strong>un gran mural inspirado en Baudelaire</strong>.</p>

	<p><!--more--> </p>

	<p>Habida cuenta de mi trayectoria como escritor, en el que predominan <a href="http://ocultandoelsol.wordpress.com/venus-decapitada/">obras que estéticamente podrían adscribirse a la generación Beat</a>, no podía sentirme más en mi salsa. </p>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/01/img_0935.JPG" alt="" />Al final del callejón, en el 261 de Columbus Avenue, se encuentra la mítica librería <strong>City Lights Bookstore</strong>, centro neurálgico de la literatura beat y, por extensión, de la libertad de expresión sin trabas de ningún tipo. Su horario de apertura es de 10:o0 a 00:00, hora perfecta de cierre para, a continuación, tomarse algún licor espirituoso (tienen absenta y un combinado Jack Kerouac) en el <strong>Café Vesubio</strong>, que está justo al lado, cuyo dueño es el editor <strong>Lawrence Ferlinghetti</strong>. </p>

	<p>City Lights Bookstore es una librería diferente, especial, atrapada en el tiempo. No en vano, en uno de sus escaparates podemos leer que City Lights <strong>es un centro comunitario para libros y librepensadores</strong>. Fundada en 1953 por el poeta <strong>Lawrence Ferlinghetti</strong>, City Books es una librería distribuida en tres plantas. En las paredes hay fotografías de Kerouac, Neal Cassady, Bob Dylan, Allen Ginsberg o Michael McClure.</p>

	<p>Todos los volúmenes que allí encontraréis, pues, son rompedores en algún sentido, y por ello no faltan los actuales <strong>David Foster Wallace</strong> o <strong>Chuck Palahniuk</strong>. Pero los autores estrictamente Beat se alojan en el planta superior.</p>

	<p>Fue justo allí donde encontré un cesto con libros de segunda mano, entre los que había uno traducido en español. Era <em>Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones</em> de <strong>Charles Bukowski</strong>, con el que me hice enseguida al módico precio de <strong>5 dólares más tasas</strong> (precio final: 5.43).</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/01/img_2146.jpg" alt="" />Admito cierta impostura en la compra del libro y su posterior lectura en la penumbra del acogedor Café Vesubio. Pero necesitaba recuperar fuerzas, y qué demonios: uno también tiene su puntito poético. Ahora guardo el libro del borracho y misógino de Bukowski como uno de esos pequeños recuerdos de mi viaje, <strong>esos recuerdos que no están disponibles en ninguna tienda para turistas</strong> (y entre sus páginas, el ticket de compra).</p>

	<p>Desde la ventana que quedaba justo a la altura de mi asiento, además, pude divisar una bandada de pájaros blancos agitando sus alas… no, <strong>en realidad son libos colgando abiertos de los cables eléctricos</strong>. Una estampa mágica que añadió un poco más de impostura al momento. Pero en fin…</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2013/01/img_0941.JPG" alt="" />Tras terminarme una cerveza en Café Vesubio, <strong>todavía intentando asimilar el barroquismo de la decoración</strong>, muy a lo <em>horror vacui</em>, salimos a la calle y eché un último vistazo a la fachada de City Lights Books, tratando de imaginar todas las historias y leyendas que allí se habían fraguado.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Instantáneas de California: Indiana Jones, Karate Kid, Bruce Lee, las galletas de la suerte y otros secretos del barrio chino de California]]></title>
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      <pubDate>Sun, 02 Dec 2012 16:01:51 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image25900" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/12/img_2094.JPG" class="centro" alt="img_2094.JPG" />El Chinatown de San Francisco es una suerte de parque temático. Y existe gracias a un terremoto. Probablemente<strong> es el único parque temático del mundo que nació gracias a un formidable seísmo y el subsiguiente incendio que provocó</strong>.</p>

	<p>Lo que ocurrió es que los chinos llegaron originalmente a California como mano de obra para construir el ferrocarril. Una vez concluida la tarea, los chinos sobraban, así que se cerraron las fronteras con la intención de que se extinguieran: l<strong>os chinos no tenían permiso para traerse a sus mujeres consigo</strong>. Pero entonces llegó el gran terremoto.</p>

	<p>El seísmo se produjo en 1906, y lo confundió todo. <strong>Se extraviaron los papales de nacionalidad y los chinos aprovecharon entonces para registrarse como nacidos en EEUU</strong> y, así, tener permiso para traer a sus familias. Luego, para ganarse la vida, decidieron construir un Chinatown a imagen y semejanza de la idea estereotipada que tenían los americanos de China. El objetivo era atraer a los turistas. Por eso Chinatown ha sido el plató de rodaje de películas como <em>Indiana Jones y el Templo Maldito</em> o <em>Gremlins</em>. Así pues, Chinatown también es el primer parque temático del mundo que sirve de hogar para miles de personas. Siendo ya la segunda mayor comunidad china fuera de Asia.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>En la esquina de Grant y Bush Street se encuentra la entrada principal a Chinatown, una puerta china (con tejas verdes y dragones dorados en la parte superior). <strong>Todos los letreros están en chino, hasta los del McDonalds, y algunos ni siquiera tienen traducción al inglés</strong>. </p>

	<p><img class="centro" id="image25903" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/12/img_2103.JPG" class="centro" alt="img_2103.JPG" />Pasear por Chinatown, pues, es como estar en una película. Todo en él son coloristas fachadas, farolillos, templos y tiendas de “Todo a 100”, herboristerías tradicionales, etc. Tal y como argumentaba el economista <strong>Paul Romer</strong>, el progreso humano consiste en la acumulación de recetas para reacomodar átomos en formas que eleven los estándares de la vida. Os garantizo que en algunas tiendas de Chinatown se han recombinado los átomos de formas que yo creía imposibles, y se venden todos en forma de artículos de todo tipo, <a href="http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-sausalito-pijos-hippies-y-el-mejor-eggs-benedict-que-he-probado">superando las rarezas que ya encontré en mi visita a Sausalito</a>. </p>

	<p>Os voy a dar un ejemplo de objetos que acabé comprando: <strong>un Doraemon sentado en una taza de váter</strong> mientras lee el periódico provisto de una célula fotoeléctrica que, al lucir el sol, le hace mover la cabeza sonriente de un lado a otro, como si se lo estuviera pasando bomba.</p>

	<p>Por doquier, también es frecuente toparse con <strong>chinos ejecutando una suerte de Tai Chi</strong>, lento y parsimonioso, con los ojos cerrados, repetitivo hasta la extenuación. Todos estos personajes se quedaban detenidos en el mismo lugar, junto a diversos puestos donde se exhiben panfletos de su reivindicación. </p>

	<p><img class="centro" id="image25901" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/12/img_2095.JPG" class="centro" alt="img_2095.JPG" />Y es que aquellos movimientos responden al <strong>Falun dafa</strong> o <strong>Falun gong</strong>, un antiguo sistema chino de cultivación del cuerpo y la mente que el Partido Comunista Chino prohibió en su día, tildándolo de secta, y que acabó originando un esperpéntico genocidio. </p>

	<p>El barrio de Chinatown en San Francisco<strong> es la segunda comunidad china más grande de los Estados Unidos</strong>. De modo que, si bien a primera vista parece una recreación de parque temático, en las calles y callejones menos turísticos encontramos los restaurantes, tiendas y garitos donde consumen los lugareños. Es decir, los más auténticos. </p>

	<p><img class="derecha" id="image25902" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/12/img_2119.jpg" class="centro" alt="img_2119.jpg" />Por ejemplo, Ross Alley St fue el plató de <em>Karate Kid II</em> e <em>Indiana Jones y el Templo Maldito</em> (las escenas iniciales, <em>Anything Goes </em>y tal, ¿recordáis?). Y por aquí cerca también residió <strong>Bruce Lee</strong> durante una temporada, <em>Be Water, My Friend</em>. </p>

	<p>Al final de Ross Alley también encontramos la <strong>Fortune Cookie Factory</strong>. Y ahora viene la sorpresa: en realidad, <strong>las galletitas de la suerte no fueron concebidas en China sino en San Francisco</strong>, en otro intento de vender la China más pintoresca a los occidentales. Daniel Lau es el autor de algunos de los tautológicos mensajes que esconden en sus entrañas: Daniel Lau fue, durante más de 10 años, desde mediados de los años 1980, el responsable de escribir todos y cada uno de los mensajes que aparecían en el interior de miles de galletitas de la fortuna de la compañía Wonton Food.</p>

	<p>La Fortune Cookie Factory, inaugurada en 1962, es tan pequeña y recóndita que no la descubriréis hasta que estéis justo delante. Incluso puede que pase desapercibida entonces: a primera vista parece un lúgubre taller. De hecho, <strong>al fondo parecen estar tejiendo un grupo de trabajadores esclavizados</strong>, si bien en realidad son proverbiales y parsimoniosas fabricantes de galletas. (Cuidado: te cobran por las fotografías de los trabajadores, por 50 centavos de dólar.)</p>

	<p>Al principio no iba a entrar, pero el dueño de la fábrica salió a recibirnos y nos invitó a entrar. Finalmente, adquirí una bolsita de galletas de un dólar, apremiado por el anciano dueño, y mi primera galletita de la suerte sanfranciscana me sorprendió con este mensaje: <strong>You deserve to have a good time alter a hard day´s work</strong>. Bueno, voy a confesarlo aquí: en realidad mi primer mensaje lo ignoro porque <strong>acabó en mi estómago</strong>. Había dado un bocado tan bestia a la galletita que inadvertidamente también estaba masticando el mensaje. Así que, el transcrito, constituye en realidad mi segunda mensaje de la suerte.</p>

	<p>En Diario del Viajero | <a href="http://www.diariodelviajero.com/tag/instantaneas-de-california">Instantáneas de California</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Instantáneas de California: ferry desde Sausalito para visitar al adivino mecánico Zoltar]]></title>
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      <pubDate>Wed, 21 Nov 2012 11:01:34 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/11/img_2025.JPG" alt="" />Como os explicaba en <strong><a href="http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-sausalito-pijos-hippies-y-el-mejor-eggs-benedict-que-he-probado">la anterior entrega</a></strong> de este <strong><a href="http://www.diariodelviajero.com/tag/instantaneas-de-california">monográfico sobre California</a></strong>, después de visitar el exquisito pueblo de pescadores de Sausalito y probar un exquisito (valga la redundancia) almuerzo en <em>Fred´s</em>, tomamos un Ferry que parte desde allí hasta <strong>el Pier 39 del Fisherman´s Wharf</strong>, en San Francisco. El viaje es una estupenda manera de regresar a la ciudad, porque, de paso, tienes unas vistas privilegiadas del Golden Gate y de la prisión de Alcatraz, La Roca.</p>

	<p>El ferry también permite embarcar bicicletas, <strong>pues son muchos los sanfranciscanos que llegan a Sausalito a dos ruedas</strong>, atravesando el Golden Gate, y regresan por la tarde en el ferry, para pasar el resto del día en el Fisherman Wharf. </p>

	<p>El <strong>Golden Gate</strong>, desde el ferry, tiene aspecto de postal. Fue construido en 1937, y entonces se forjó la fama de mero capricho de millonario: realmente el puente no conducía a ningún sitio sino que enlazaba la ciudad con una zona escasamente poblada, Marin County. <strong>Tiene 2,7 km de longitud, y es el tercer puente más largo del mundo de un solo vano</strong>, sujetado con unos cables suspendidos de torres que se alzan 227 metros sobre el nivel del mar. A lo largo del puente también hay dispuestos teléfonos de la esperanza para disuadir a los posibles suicidas (al parecer, el Golden Gate es uno de los puentes desde los que se suicida más gente de todo el mundo).</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/11/img_2060.JPG" alt="" />Llegar al Fisherman´s Wharf es como desembarcar en una especie de Disneylandia de pequeñas proporciones. Este muelle es como un parque temático atestado de tiendas singulares, restaurantes y otras opciones de ocio, <strong>todo ambientando como si se celebrara alguna fiesta local</strong>. Por supuesto, hay mucha gente. Según la hora, incluso, puede llegar a ser un poco agobiante.</p>

	<p>Hay espectáculos de magia, letreros iluminados, puentes de madera, un tiovivo… y en los alrededores, <strong>decenas de leones marinos tumbados cuan largos son para tomar el sol</strong>. Algunas de las tiendas, además, son temáticas: una específica de chucherías, otra de imanes, otra de botones… En definitiva, horas y horas para hacar <em>shopping</em>.</p>

	<p><img class="derecha" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/11/img_2067.jpg" alt="" />Especial mención merece una tienda dedicada al séptimo arte. En ella, además de toda clase de <em>merchandising</em> relacionado con el cine, <strong>podéis encontrar afiches, carteles y pósters de películas firmados por sus actores o director</strong>. Los precios, eso sí, son prohibitivos: entre 300 y 6.000 dólares. Por ejemplo, una foto firmada de<strong> Daniel Radcliffe </strong>ataviado de <strong>Harry Potter</strong> costaba 695 dólares. El afiche más curioso fue el de Depredador. Bueno, en realidad del actor que iba disfrazado de Depredador en la película del mismo título. Un actor al que nunca le vemos el careto en todo el metraje, así que debemos hacer algo así como un salto de fe para comprar su cartel. Por si os interesa, la tienda se llama <strong><a href="http://www.antiquitiesca.biz/">Antiquities of California: America´s Memorabilia Store</a></strong>.</p>

	<p>Esta tienda también exhibe un símbolo muy cinematográfico que, en gran parte, fue el motivo de que estuviéramos en aquel muelle. En la entrada de la tienda se encuentra <strong>la máquina de Zoltar que aparecía en la película <em>Big</em></strong>, protagonizada por <strong>Tom Hanks</strong>. Ya sabéis, aquel adivino mecánico que te entregaba una tarjeta tras introducir una moneda. </p>

	<p><img class="izquierda" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/11/img_2067.jpg" alt="" />Como estaba perfectamente operativa, introdujimos un billete de un dólar en Zoltar, esperando que cumpliera todos nuestros deseos. Y no pasó nada. Ni magia potagia ni nada. Bueno, sí pasó algo: Zoltar hablaba, se movía, pero ¿y la tarjeta? <strong>¿Dónde estaba la dichosa tarjeta?</strong> ¿Aquello era un timo para cinéfilos? Al parecer, la máquina sufría una avería y las tarjetas estaban atascadas en su interior. Solicitamos la asistencia de una vendedora de la tienda, que abrió ante nosotros las entrañas de la máquina e, inevitablemente, rompió un poco la magia de Zoltar: una asiática acuclillada, rebuscando en las tripas de la máquina, no resulta especialmente cinematográfico.</p>

	<p>Allí había muchas tarjetas atascadas porque, al parecer, muchos otros usuarios habían introducido unos dólares sin preocuparse de que Zoltar no soltara prenda. De modo que la amable chica <strong>nos entregó una tarjeta de Zoltar a cada uno de nosotros</strong>, a pesar de que solo habíamos introducido un dólar. Bien, para ser justos, lo que pasó realmente es que la chica dio por sentado que habíamos introducido un dólar cada uno de nosotros. Y digamos que nosotros no lo negamos taxativamente.</p>

	<p>Ahora guardo con mucho cariño mi tarjeta de Zoltar (técnicamente entregada por una asiática), entre las páginas de mi diario de viaje. Además de adivinarte el futuro, en la tarjeta figuran tus números de la suerte, algo así como los números de <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Lost">Perdidos</a></strong>.</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/11/img_2084.JPG" alt="" />Terminamos la maratoniana jornada tomando un café en <strong><a href="http://www.caffetrieste.com/">Caffe Trieste</a></strong> (609 Vallejo Street), local bohemio por antonomasia al que acudían personalidades como <strong>Francis Ford Coppola</strong>. Hacen unos de los mejores Espresso de San Francisco, y doy fe de ello. Aquí siempre hay gente escribiendo (y además hay WiFi gratis), y desde 1950 tienen una máquina de discos de ópera que aún suena para deleitar los oídos de la artística clientela. Aquella tarde, un espontáneo se arrancó con la guitarra flamenca. Lo juro.</p>

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Fotos | Sergio Parra </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Instantáneas de California: Sausalito, pijos, hippies y el mejor Eggs Benedict que he probado]]></title>
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      <guid>http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-sausalito-pijos-hippies-y-el-mejor-eggs-benedict-que-he-probado</guid>
      <pubDate>Mon, 12 Nov 2012 11:14:39 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/11/img_1982.JPG" alt="" />Para llegar a <strong>Sausalito</strong> hay que atravesar el Golden Gate desde San Francisco. Lo ideal es hacerlo en bicicleta (así te ahorras el peaje por cruzarlo en coche). Nosotros lo hicimos en autobús porque queríamos, sobre todo yo, llegar vivos a <strong>este pueblecito de pescadores con mucho encanto</strong> ocupado por una selecta burguesía y, también, algunos hippies (o hippies con pasta, mejor dicho).</p>

	<p>Este camino también conduce a <strong>Tiburón</strong>, una especie de Sausalito más pequeño y menos transitado, pero nuestro objetivo era Sausalito por varios motivos. <strong>Uno de ellos, gastronómico</strong>, <em>of course</em>. Pero eso viene más tarde, por mucho que me ruja el estómago ahora. Centrémonos, pues.</p>

	<p>Cuando atraviesas el Golden Gate te acuerdas de las primeras escenas de <em>Vértigo</em>, de <strong>Hitchcock</strong>, y también de la canción de <strong>Otis Redding</strong> “<em>Sitting on the Dock of the Bay</em>”. Enseguida llegas a Sausalito. De hecho, desde Sausalito tienes una vista impresionante de la Bahía, recortándose San Francisco en el horizonte. La ciudad está muy cerca, pero Sausalito es un remanso de paz. Sí, hay mucha gente, pero <strong>solo existe una calle principal por la que transitan los coches</strong> (y la mayoría de los turistas). </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Pasear por Sausalito te obliga a tener la mano cerca del bolsillo donde guardas la cámara de fotos, como un cowboy a punto de disparar, porque todo aquí es fotogénico: embarcaderos de madera con bonitos barcos amarrados, casas de ensueño que conservan un aire añejo y decenas de tiendas de cosas rarísimas. De hecho, <strong>muchas de las cosas más raras que compré en este viaje las adquirí en este lugar</strong>. Por ejemplo: una figurita de la reina de Inglaterra que saluda con la mano gracias a una célula fotoeléctrica. </p>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/11/img_2012.JPG" alt="" />En el número <strong>737 de Bridgeway Ave</strong>, la avenida principal, encontraréis también un pequeño local de toldo verde en el que siempre hay gente haciendo cola. Al parecer, <strong>cocinan las mejores hamburguesas a la brasa de Sausalito</strong>. Lo ignoro, porque mis miras estaban centradas en otro lugar que, lo prometo, enseguida viene. Grrr (es mi estómago).</p>

	<p>A Sausalito, pues, hay que ir con el ánimo consumista a tope y con muchas ganas de curiosear en tiendas. <strong>Las mejores casas está siempre de cara a la bahía</strong> (los sanfranciscanos son muy puntillosos a la hora de distinguir la bahía del Pacífico). Todo muy idílico. Eso sí, preparaos para toparos con un buen puñado de locales <em>magufos</em>, como un hospital para animales tratados con homeopatía, un centro de aromaterapia y diversas consultas de psíquicos. </p>

	<p>Pero vamos a lo que interesa de verdad. <strong>Comida</strong>.</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/11/img_2006.JPG" alt="" />Una vez habéis cruzado todo Sausalito, pasado también la zona donde los hippies con dinero tienen sus casas flotantes y sus curiosos buzones tuneados con motivos hippies (claro), casi cuando parece que ya no hay nada más, aparece en la carretera <strong>Fred´s</strong>. Un dinner frecuentado por los lugareños y, por tanto, un poco apartado de la parte más turística. </p>

	<p>El establecimiento <strong>se vanagloria de estar sirviendo el mejor desayuno de Sausalito desde 1966</strong>. Y es completamente cierto, al menos a lo que a mí me concierne. Allí pudimos degustar una enorme ensalada, la Salad Athenian, con limón y cilantro. Una hamburguesa también de proporciones colosales. Y lo mejor: <strong>eggs Benedict</strong>. Deliciosos. Casi como nubes. Éstos en particular tenían pavo y aguacate. Acompañado, además, de potato hash. Si nunca habéis probado los eggs Benedict, os recomiendo Fred´s como sacrosanto lugar donde perder la virginidad al respecto.</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/11/img_1999.JPG" alt="" /></p>

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Fotos | Sergio Parra </p>      ]]></description>
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                    <item>
      <title><![CDATA[Instantáneas de California: cafeterías en Mision, el bosón de Higgs para tontos y el hombre más peligroso de América]]></title>
      <link>http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-cafeterias-en-mision-el-boson-de-higgs-para-tontos-y-el-hombre-mas-peligroso-de-america</link>
      <guid>http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-cafeterias-en-mision-el-boson-de-higgs-para-tontos-y-el-hombre-mas-peligroso-de-america</guid>
      <pubDate>Tue, 06 Nov 2012 12:01:37 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/11/aaamission-creek-cafe-best-resize.JPG" alt="" />El barrio de La Misión de San Francisco es el epítome de lo moderno, lo bohemio y lo alternativo. Es decir, de lo hipster. <strong>Donde te miran mal si te olvidas la bolsa de tela para ir al mercado ecológico</strong>. Y, si bien no soy muy amigo de las gafas de pasta, he de reconocer que La Misión es un lugar perfecto para mí. O mejor dicho: para mis costumbres.</p>

	<p>No solo por las librerías o las tiendas de cosas originales, sino por sus cafeterías, <strong>que son lugares que frecuento para escribir o leer,</strong> a modo de bibliotecas con ruido de fondo. Precisamente en una de ellas, en la calle Valencia, estuvimos toda la tarde charlando. Enchufe individual, ambiente bohemio, silencioso, buen café, sofás orejeros, mesas individuales. No me miréis raro: años ha, los cafés eran centros de autoeducación, de innovación literaria (en el club <strong>Cabaret Voltaire</strong> nació el dadaísmo) e incluso de agitación política (la Revolución francesa de 1789 se fraguó literalmente en el <strong>Café de Foy</strong>).</p>

	<p>Cuando localizo una cafetería para aposentarme, <strong>sencillamente busco un par de estos tres de requisitos</strong>: que no tenga la televisión a todo trapo, que no me miren suspicaces si me paso dos horas tecleando en mi portátil con cara reconcentrada y que, a ser posible, haya un enchufe para el portátil. Pues las cafeterías de la calle Valencia, sobre todo en Mission Creek Cafe, se cumplen con esos requisitos con creces.</p>

	<p><!--more-->   </p>

	<p>Tras una buena conversación cafeínica, salimos a la calle. La parte superior de las casas quedaba difuminada tras una niebla espesa. Llovía. Una lluvia finísima, agradable. Avanzábamos con paso muelle en dirección a casa de unos amigos. Y, por el camino, se nos unió otro amigo madrileño que estudiaba en Berkeley. Os aseguro que un <em>postdoc</em> de la Universidad de Berkeley te aclare con buenas analogías qué diablos en el <strong>bosón de Higgs</strong> no tiene precio.</p>

	<p>Como este no es un blog de ciencia sino de viajes, no profundizaré en este tema tan complejo de la mecánica cuántica. A quién le interese un poco, <strong><a href="http://www.xatakaciencia.com/fisica/el-lhc-para-tontos-i">eL <span class="caps">LHC</span> para tontos</a></strong>. De todas formas, seguro que os suena el tema: la partícula divina, el acelerador de partículas del <span class="caps">CERN</span>, uno de los mayores proyectos científicos de la historia, etc. </p>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/11/img_1973.JPG" alt="" />Nos dirigimos a casa de Chris, novio americano de otra amiga que está cursando el doctorado de Filosofía en Berkeley. Era una casa grande y lujosa, y en consecuencia cara. Muy cara. Tanto es así que la casa estaba compartida por cinco personas, y <strong>cada uno de ellas pagaba entre 1.000 y 1.500 dólares por una habitación</strong>. Tenía jardín, eso sí, el típico jardín trasero con barbacoa y luces navideñas colgando del porche. En la pared, una fotografía firmada de un concierto de <em>ZZ Top</em>, una de mis bandas favoritas. </p>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/11/img_1979.jpg" alt="" /><strong>Berkeley está al otro lado de la bahía</strong>, y en esta universidad, allá por los años 1960, se produjo una macedonia cultural que contenía melocotón… digo… <em>hippies</em> desertores de Haight-Ashbury, <em>yippies</em> del Youth International Party, feministas, gays, pacifistas, panteras negras, orientalistas y uno de los personajes cuya biografía siempre me ha fascinado más: <strong>Timothy Leary</strong>. </p>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/11/berkeley_glade_afternoon.jpg" alt="" />Una extraña criatura del movimiento contracultural de los años 60, del que os hablaré otro día, cuando visitemos el Vesubio y City Lights Books, dos iconos de la <em>beat generation</em> de San Francisco. En palabras de <strong>Richard Nixon</strong>, Leary era <em>el hombre más peligroso de América</em>. Así que ya os podéis imaginar. </p>

	<p>Si no me creéis, os recomiendo su autobiografía <em>Flashbacks</em>.</p>

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Fotos | Sergio Parra | <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Berkeley_glade_afternoon.jpg">Gku</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Instantáneas de California: viendo 'Mary Poppins' en el barrio más gay de San Francisco (con performance incluida)]]></title>
      <link>http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-viendo-mary-poppins-en-el-barrio-mas-gay-de-san-francisco-con-performance-incluida</link>
      <guid>http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-viendo-mary-poppins-en-el-barrio-mas-gay-de-san-francisco-con-performance-incluida</guid>
      <pubDate>Sat, 06 Oct 2012 23:50:07 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image25326" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/10/img_1942.JPG" class="centro" alt="img_1942.JPG" />En el distrito Castro todo es gay, desde las banderas hasta las pizzas. La plaza en la que se homenajea a <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Harvey_Milk">Harvey Milk</a></strong> está aquí, por supuesto. Al parecer, la Armada de Estados Unidos <strong>envió aquí a miles de hombres homosexuales</strong> en servicio durante la Segunda Guerra Mundial tras ser descartados por su condición sexual. Muchos se establecieron en Castro y fue así cuando empezó la influencia de la comunidad homosexual en este lugar.</p>

	<p>Ese día teníamos entradas para una sesión cinematográfica muy especial en el espectacular <strong>Castro Teather</strong>, en conmemoración a su 90 aniversario. El Castro Teather fue construido en 1922, lo que llevó a llamar al barrio El Castro, antes conocido como Eureka Valley. La película que se emitía era <strong>Mary Poppins</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Sí, pudiera parecer un plan aburrido: después de todo, Mary Poppins ya nos la sabemos de memoria. Pero <strong>en Castro Teather no se limitan a proyectar el filme</strong>: la gente canta las canciones de la película (leyendo unos subtítulos introducidos para tal efecto), muchos llegan disfrazados de sus personajes favoritos de la película en cuestión, y en la entrada te entregan una bolsa <em>tipo cotillón</em> con elementos que se refieren a la película de marras y que deben usarse en los momentos pautados previamente a fin de que el visionado se convierta en un acontecimiento inolvidable. Y así fue.</p>

	<p><img class="centro" id="image25327" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/10/img_1930.jpg" class="centro" alt="img_1930.jpg" />Eso también responde a la pregunta que seguro que os formulasteis al principio de esta entrada: habiendo tanto por descubrir en el <strong><a href="http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-hippies-snacks-caloricos-y-muchas-contradicciones">gigante</a></strong>, <strong><a href="http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-vista-panoramica-de-san-francisco-por-la-cara">vibrante</a></strong> y <strong><a href="http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-diversidad-a-granel-variedad-a-tutiplen">multicultural</a></strong> San Francisco, <strong>¿para qué encerrarse dos horas y pico en los confines oscuros de un cine?</strong> </p>

	<p>Para los más despistados, la respuesta es: <strong>porque fue una excelente forma de radiografiar a la gente que allí comparecía</strong>, porque el turismo, a diferencia de las experiencias cotidianas, apenas deja poso ni te dice demasiado sobre el lugar que estás visitando. Porque resulta fascinante que, por un rato, puedas mimetizarte con el entorno, ya sea comprando en el supermercado, yendo a correr por el parque o entrando en un cine. Sin que nadie sospeche que eres un turista.</p>

	<p>Lo primero que notas cuando te disfrazas de americano, o de californiano, es <strong>la ingenua y entrañable entrega de parque temático con la que acometen toda clase de actos sociales</strong>. La gente te aborda con naturalidad aunque no te conozca de nada con la intención de entablar conversación. Y lo hace con naturalidad, sin dobleces. En Barcelona, donde yo resido, un desconocido que te habla probablemente pretende robarte la cartera o conseguir cualquier cosa de ti. Aquí, no. Aquí sencillamente se pretende disfrutar de la conversación. <em>¿De dónde eres? ¿Estás perdido? ¿Puedo ayudarte? ¡Qué mochila más cool!</em> (sí, resulta que llevaba una mochila que causó sensación, porque estaba provista de una placa solar que recargaba mis cachivaches electrónicos). </p>

	<p><img class="centro" id="image25328" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/10/img_1931.jpg" class="centro" alt="img_1931.jpg" />La gente también introduce sonrisas e inflexiones en la voz un tanto cantarinas o melifluas, <strong>como si realmente todos vivieran en una película de <em>Mary Poppins</em></strong>. Y se disfrazan, para todo, tanto si es una película de Mary Poppins como el cumpleaños de fulanito. Lo hacen todos, en comunión. Como la gente que estaba allí en el cine con nosotros: había familias, <em>freaks</em>, ancianos, niños. Sin distinción. Todos como una gran familia, sin armar alboroto, dejándose inundar de los códigos ingenuos del evento. <em>Creyéndoselo</em>. </p>

	<p>Y raro será que alguien contemple el panorama con una sonrisa sardónica, o que <strong>ejecute cualquier acto con esa distancia irónica de los que se creen superiores moral o intelectualmente</strong>. Es una sensación que, de momento, solo he experimentado en América (y quizá un poco en el sur de Alemania). Y, si bien en ocasiones me río con esa distancia irónica (¡qué motivada es esta gente!), al final acabo jugando al juego. Y me gusta. </p>

	<p>Pero volvamos a <em>Mary Poppins</em>. El cine, de hechuras catedralicias y arquitectura clásica, estaba totalmente lleno. <strong>Un aforo completo de unas 1.000 butacas</strong>. Primero se celebró un pequeño concierto de música sureña y jazz ejecutada por unos ancianos entrañables, como llegados del pasado en el <em>Delorean</em> de <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Back_to_the_Future">Marty McFly</a></strong>. </p>

	<p>A continuación llegó el concurso de disfraces: había, sobre todo, varias Mary Poppins, pero también otros personajes del reparto. Mi favorito fue <strong>el de una adolescente de unos quince años que iba disfrazada como Supermán</strong>, pero debajo de la S de la pechera podía leerse “upercalifragilísticoespialidoso”. Impagable. Y, por supuesto, todos los disfraces estaban muy conseguidos, llevados al detalle, dispuestísimos para llevarse el primer premio. Nunca había visto nada parecido. </p>

	<p><img class="centro" id="image25325" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/10/img_1959.JPG" class="centro" alt="img_1959.JPG" />A continuación, empezó el visionado de Mary Poppins. Silencio sepulcral y… salva de aplausos cada vez que aparecía sobreimpresionado en pantalla el nombre de algún actor conocido durante los títulos de crédito iniciales. <strong>El mayor estruendo se lo llevó Julie Andrews</strong>. </p>

	<p>Tal y como ya nos habían especificado, fuimos empleando los regalos de la bolsa de cotillón bajo esta estricta pauta:</p>

	<p>-<strong>Armónica</strong>: tocarla cuando aparezca Dick Van Dycke tocando como hombre orquesta.</p>

	<p>-<strong>Cucharilla</strong>: agitarla cuando suene la canción “Con un poco de azúcar…”</p>

	<p>-<strong>Dos petardos</strong>: estallarlos cuando el vecino de la familia protagonista dispare salvas de cañón en las horas en punto.</p>

	<p>-Ulular cuando sopla el viento, abriendo una sombrilla de cóctel. </p>

	<p>-Y agitar <strong>dos peniques</strong>: cuando suene la triste canción <strong><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Feed_the_Birds">Feed the Birds</a></strong>. La podéis escuchar <strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=XHrRxQVUFN4">aquí</a></strong>, pero advertidos quedáis: os pueda dar un siroco y daros la llorera, sobre todo cuando la vagabunda da de comer a las palomas. En fin&#8230; pasemos página.</p>

	<p><img id="image25329" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/10/mary-poppins-mv03.jpg" class="centro" alt="mary-poppins-mv03.jpg" />Por cierto, revisionando Mary Poppins con unos años más encima, he descubierto que la <em>nanny</em> con superpoderes es en realidad una especie de <strong>Tyler Durden</strong> en <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fight_Club">Fight Club</a></strong>. Poppins no busca tanto educar a los niños protagonistas <strong>como redefinir el concepto de capitalismo</strong>, obligando al padre a rechazar su puesto en el banco, así como abrazar la idea de que el dinero es el mal y que hay que buscar modos alternativos de conducirse por la vida. Solo faltó que Mary Poppins le obligara a someterse a la famosa quemadura química. O situar explosivos plásticos en los pilares maestros de los edificios. O incluso militar en <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Anonymous">Anonymous</a></strong> en contra de los desmanes financieros que asolan España, máscara de <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/V_de_Vendetta_(pel%C3%ADcula)">V de Vendetta</a></strong> incluida, vociferando lo de <em>superfragilísticoespialidoso</em>. </p>

	<p>En fin, no me hagáis mucho caso. </p>

	<p>En Diario del Viajero | <strong><a href="http://www.diariodelviajero.com/tag/instantaneas-de-california">Instantáneas de California</a></strong><br />
Fotos | Sergio Parra</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Instantáneas de California: al rico helado en Dolores Park, sabores raros y el helado de leche materna]]></title>
      <link>http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-al-rico-helado-de-los-sabores-raros-y-el-helado-de-leche-materna</link>
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      <pubDate>Thu, 04 Oct 2012 10:41:13 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/10/img_0870.JPG" alt="" /><strong>Dolores Park</strong> es un parque edénico que hay en San Francisco. Es un lugar ideal para tumbarse en el césped, o simplemente para pasear. Situado en el barrio de La Misión, es perfecto para hacer un picnic improvisado, <strong><a href="http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-esos-modernillos-que-beben-en-botes-de-conservas-y-una-tienda-de-piratas-que-solo-vende-cosas-de-mentira">y para ver hipster, claro</a></strong>. El parque se encuentra al este de Twin Peaks, y su nombre procede de <strong>Miguel Hidalgo</strong> (<em>El Grito de Dolores</em>), el padre de la independencia de México, y la ciudad de Dolores Hidalgo, Guanajuato, México (estado que ya os expliqué que <strong><a href="http://www.diariodelviajero.com/consejos/5-lugares-del-mundo-donde-esta-prohibido-besarse-en-publico">es tan retrógrado que hasta te multaban si te besabas en la calle con tu pareja</a></strong>). </p>

	<p>Pero lo que más me interesó del parque de marras no fue el parque en sí, sino el poder disfrutar de un helado delicioso mientras lo contemplaba (es decir, acotando, que <strong>lo importante fue el helado</strong>… no sé si lo vais captando).</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Y es que el helado del que os hablo (olvidaos ya del parque, de verdad) era de sabor Ricanelas, es decir, <strong>cinnamon ice cream with snickerdoodle cookie pieces</strong>. Los que habléis inglés como Toro Sentado seguramente os habréis perdido un poco, pero hay palabras clave que se os habrán grabado a fuego: <em>cookie, ice cream</em> y quizá <em>cinnamon</em>. Significa: helado de canela con trozos de galleta <strong>snickerdoodle</strong> (un tipo de galletas de azúcar hechas con cream of tartar y baking soda, rebozadas en azúcar y canela).</p>

	<p>También probamos el helado de albahaca, y el de coco tostado. Aún salivo.</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/10/img_1921.JPG" alt="" />De verdad que no hay epítetos suficientemente elocuentes para describir la calidad de estos helados, servidos diligentemente por los dependientes del <strong><a href="http://biritecreamery.com/">Bi-Rite Creamery</a></strong>, en el 18TH Street. Es un lugar pequeño, donde, además de vender helados, ponen a disposición del público otras delicias alimentarias, como galletas o pasteles. </p>

	<p>Otra cosa: siempre hay cola. <strong>La única distinción que puedo hacer sobre la cola es que a veces hay poca cola y otras veces, mucha cola</strong>. Pero siempre hay cola. La gente se pone en fila india, muy ordenadamente, e invade la acera, y gira la calle y desaparece en el infinito. Hay cola, en definitiva. Pero vale mucho la pena tener un poco de paciencia, os lo garantizo.</p>

	<p>El sabor estrella del lugar es <strong>Salted Caramel</strong>. Caramelo con sal. Ecs, pensaréis. Pero a los yanquis les encanta. A mí no, pero yo no soy yanqui. </p>

	<p>Si os gustan los sabores de helado particularmente raros, entonces no os quedéis aquí, que esto del caramelo con sal es cosa de niños si lo comparamos con <strong>el helado hecho a base de leche materna</strong>, el <em>Baby Gaga</em>, creado por un tal <strong>Matt O´Connor</strong>. Al parecer, pausterizaba leche materna que pagaba a 19,50 euros por cada 283 gramos, y finalmente la mezclaba con vainilla de Madagascar y ralladura de limón. Las comercializó por algún tiempo en la zona comercial de Covent Garden, en Londres, hasta que la Agencia de Protección de la Salud prohibió su venta, evidenciando que los alimentos fabricados a base de fluidos corporales pueden transmitir enfermedades como la hepatitis. </p>

	<p>De modo que si aún persistís en probar algo raro pero legal, o al menos con una evaluación sanitaria más positiva, no os perdáis la <em>Coppa del Mondo della Gelateria</em>, la <strong>Gelato World Cup</strong>, un certamen donde la gente compite en <strong>presentar los sabores de helado más creativos</strong>. Es decir, cosas como sabor manzana al horno, almendras amargas, arena del desierto,  boquerón en vinagre o violetas con chocolate amargo.</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/10/img_1920.jpg" alt="" /><strong>Heston Blumentha</strong>, un chef famoso por sus helados de huevos revueltos con tocino, es el responsable también de crear el helado más grande del mundo. Lo hizo en Gloucester, Reino Unido: <strong>pesaba una tonelada y su altura era de 4 metros</strong>. </p>

	<p>Pero qué queréis que os diga, yo me quedo en Dolores Park, rodeado de modernillos y saboreando mi <strong>cinnamon ice cream with snickerdoodle cookie pieces</strong>.</p>

	<p>En Diario del Viajero | <a href="http://www.diariodelviajero.com/tag/instantaneas-de-california">Instantáneas de California</a><br />
Fotos | Sergio Parra</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Instantáneas de California: ¿qué pasa cuando mezclas hipsters y quesos? Almorzando en Mision Cheese]]></title>
      <link>http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-que-pasa-cuando-mezclas-hipsters-y-quesos-almorzando-en-mision-cheese</link>
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      <pubDate>Tue, 25 Sep 2012 19:14:18 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/09/img_1907.JPG" alt="" />Uno de los barrios más modernillos y gafapastas de San Francisco es Mision, concretamente Valencia Street, como ya os adelanté en <strong><a href="http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-esos-modernillos-que-beben-en-botes-de-conservas-y-una-tienda-de-piratas-que-solo-vende-cosas-de-mentira">Instantáneas de California: esos modernillos que beben en botes de conservas y una tienda de piratas que solo vende cosas de mentira</a></strong>. El concepto <em>hipster</em> también salpica, en consecuencia, <strong>los restaurantes y cafeterías de la zona</strong>.</p>

	<p>Y ¿qué ocurre cuando mezclas hipsters y quesos? <strong>La respuesta es <a href="http://missioncheese.net/">Mision Cheese</a></strong>, en el 736 de la calle Valencia, un local fundado por <strong>Sarah Dvorak</strong>, una <em>hipster</em> de pura cepa devoradora de quesos. Un lugar edénico para <em>Wallace y Gromit</em>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>En <strong><a href="http://missionlocal.org/2011/04/entrevista-a-sarah-dvorak-de-mission-cheese/">una entrevista</a></strong>, Dvorak explica el concepto de su establecimiento:</p>

<blockquote>Se centra en el movimiento estadounidense de queso artesanal. El queso se cortará para ordenar, pero será menos una tienda de víveres y habrá más interacción social, en donde la gente podrá venir a pasar el tiempo y degustar. Tendremos 45 quesos, sándwiches de Della Fattoria, macarrones con queso, raclette, verdura mixta, y finalmente cerveza y vino.</blockquote>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/09/img_1903.jpg" alt="" />Yo me hice con una tabla de quesos de California. También probamos la Alotta Burrata. Y, por supuesto, el agua filtrada que bebimos se sirvió en <em>mason jars</em>, <strong>los condenados e incómodos botes de conservas </strong>de los que ya os hablé <strong><a href="http://www.diariodelviajero.com/america/instantaneas-de-california-esos-modernillos-que-beben-en-botes-de-conservas-y-una-tienda-de-piratas-que-solo-vende-cosas-de-mentira">aquí</a></strong>.</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/09/img_1906.jpg" alt="" />Y nos sirvieron estos panes en rodajas y unos pepinillos para acompañar. <strong>Cada queso tenía su propio cuchillo</strong>. Y la mayoría de gente que nos rodeaba vestía entre moderno y bohemio, y con grandes gafas de pasta.</p>

	<p>En definitiva, un lugar ideal para queseros del mundo con ínfulas gafapastosas. (No caeré en el tópico de decir que es un lugar ideal para ratones porque los ratones, a pesar de lo que se dice por ahí, <strong>no son especialmente amigos del queso</strong>: los ratones prefieren alimentos con cierta concentración de azúcar, como fruta o grano. Además, su buen olfato hace que los intensos aromas que emiten los quesos les resulten un poco repelentes). </p>

	<p><img class="centro" src="http://img.diariodelviajero.com/2012/09/img_1904.jpg" alt="" />También cabe saber que la <strong>Asociación Quesera Británica</strong> reconoce, según un estudio de 2005, que comer un poco de queso antes de dormir no produce pesadillas sino sueños plácidos. Muchos sueños, eso sí. Y <strong>dependiendo del queso, soñaréis una cosa u otra</strong>.</p>

	<p>Lo explica con detalle <strong>John Lloyd</strong> en El nuevo pequeño gran libro de la ignorancia:</p>

<blockquote>El queso cheddar provocó sueños sobre personajes famosos, y el queso rojo de Leiscester evocó recuerdos infantiles. Por su parte, las personas que comieron queso de Lancashire soñaron con el trabajo, mientras que el queso de Cheshire no inspiró sueños en absoluto. También parece que hubo diferencias de género: el 85 por ciento de las mujeres que habían comido stilton dijeron haber soñado con cosas extrañas, como muñecos de peluche que hablan, cocodrilos vegetarianos o invitados a una fiesta que eran intercambiados por camellos.</blockquote>

	<p>En Diario del Viajero | <strong><a href="http://www.diariodelviajero.com/tag/instantaneas-de-california">Instantáneas de California</a></strong><br />
Fotos | Sergio Parra</p>      ]]></description>
      </item>
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