Habrá gente que no se interese en invertir algo de su tiempo de viaje en visitar un museo, pero en general estas instituciones se incluyen en los itinerarios al recorrer una ciudad. Y si hablamos de los grandes museos del mundo, hablamos de atractivos en si mismos que atraen a miles de visitantes a sus ciudades. Tal es el caso de los museos más visitados del mundo. Veamos cuáles han sido en el pasado 2011.
Museo del Louvre, Paris, Francia
Un número uno indiscutido que no hay museo que le dispute. Recibe aproximadamente 8 millones y medio de visitantes al año.
El museo del Louvre de París ha estrenado esta misma noche una iluminación más ecológica y eficiente, dando un aspecto muy innovador a esta zona de la capital de Francia.
Las zonas donde luce el nuevo alumbrado exterior son su célebre Pirámide, los piramidiones y al pabellón Colbert.
La principal actuación, y que cambiará por completo la imagen nocturna del museo, ha sido la de substituir las viejas lámparas de xenón por puntos de iluminación LED, lo que permitirá un ahorro energético anual de un 73%.
La iluminación presentada esta noche es sólo la primera fase de un proyecto que concluirá en 2012 y en el que se cambiarán 4.500 puntos de luz por 3.200 de tecnología LED.
A partir de esta noche los viajeros quedarán más encantados, si cabe, con los paseos nocturnos por la capital francesa. El museo del Louvre de París estrena una iluminación más ecológica, y en breve estaré allí para verla.
En nuestras visitas a museos, nos enfrentamos a grandes obras de arte y muchas veces ignoramos las historias que se esconden en su realización. Con suerte, un guía nos dará algunos datos o leeremos algo en alguna guía. Intentaremos darte más información para comprender algunas grandes obras de arte que debes conocer. Hoy nos acercamos al cuadro llamado Luis XIV, rey de Francia
Luis XIV era el Rey Sol, tenía el poder, quería impresionar, era temido. Estas son algunas premisas que lograron plasmarse en la obra de Rigaud. A Luis le gustaba especialmente que le retrataran como emperador, omnipotente, magnífico, orgulloso, con mirada despectiva. En Versailles, el magnífico palacio que había construído como homenaje a si mismo, no había mujer que se le escapara.
Hace 100 años desaparecía la Gioconda de la pared del Louvre donde se exponía. Se había realizado uno de los robos más sonados y rocambolescos de la historia de los museos. Una mezcla de viveza, ingenuidad, oportunidad y estupidez que dió por resultado a un pobre hombre condenado por la idea de otro que se libró de castigo alguno.
La enigmática sonrisa se había borrado. Los empleados del museo no podían salir de su asombro cuando la pared amaneció huérfana de Mona Lisa. La gran obra de Leonardo había volado del Louvre escondida bajo un abrigo, como si fuera un simple trozo de papel de periódico. Increíble.
A decir verdad, la Gioconda gana mucho a la distancia y gracias a su eterna leyenda. Vista objetivamente es una gran obra, sí, pero ni mejor ni peor que otras grandes obras maestras de Leonardo y otros artistas. Sin embargo, esa pequeña imagen resguardada en un marco horrible, nos encanta con esa mirada embriagadora.
Y otro símbolo de París cumple años. Otro símbolo que, tras su nacimiento, también generó controversia. Otro símbolo arquitectónico mucho más joven que la Torre Eiffel dado que cumple tan sólo 20 años. Se trata de la pirámide del Louvre inaugurada el 30 de marzo de 1989 por el entonces presidente francés François Mitterrand que festejará su juventud con una serie de actos culturales y artísticos.
Obra del arquitecto estadounidense de origen chino Leoh Ming Pei, este poliedro transparente de poco más de 21 metros de altura, fabricado con 673 paneles de vidrio, divididos en 603 rombos y 70 triángulos y con una inclinación de 21 grados, generó polémicas desde su génesis por el contraste de estilos entre el antiguo palacio real de Carlos V donde funciona el museo y su construcción vanguardista. Pero, casi como sucedió con la Torre Eiffel, las voces de acallaron cuando el público aprobó esta innovación, visitó de forma masiva la obra y convirtió a la pirámide en un nuevo ícono parisino.
Este pasado sábado 8 de noviembre, el Museo del Louvre en Paris cumplió un nuevo aniversario de su apertura.
Sin dudas, cuando en aquel año 1793 abrió sus puertas, pocos estaban interesados en el legado histórico sino más ben en salvar la cabeza y conseguir algo para comer, en plena Revolución Francesa.
Hoy por hoy, con más de 200 años de vida, es uno de esos museo que no podemos dejar de ver al menos una vez en la vida.
Si tienes la oportunidad de pasar por Paris en alguna oportunidad, debes pasar por el Louvre y disfrutar de las obras imperdibles que guarda en sus salas.
El ambiente de la antigua Babilonia, ubicada en las nieblas de la historia en el actual territorio arrasado de Iraq, ha inundado Paris. Junto con la exposición que se presenta en el Museo Louvre, toda su iconografía se refleja en tendencias.
Los tesoros mostrados en el gran museo parisino, fueron prestados por galerías y museos del mundo entero pero faltan, obviamente, las piezas que guarda el Museo de Baghdad. La razón es también obvia: la situación es muy inestable por allí como para transportar obras de tal valor bajo el fuego “amigo”.
Vayamos un poco al pasado para entender la importancia de esta muestra.
No cabe duda sobre el poder que el cine ejerce sobre los distintos ámbitos de la sociedad actual, incluídos los destinos turísticos también. Basta con que la trama de una película de éxito se ambiente o desenvuelva en cualquier lugar o destino turístico más o menos conocido o reconocido, para que dicho lugar empiece a recibir turistas por doquier ansiosos de ver con sus propios ojos el lugar en dónde se rodó su película favorita.
Sin embargo, y aunque no se le presuponga dicho poder, la literatura es otra fuente también de popularización o potenciación de destinos turísticos, antes incluso de que alguna película basada en ese libro haga su particular efecto. Y en la prestigiosa revista Condé Nast Traveler hace una selección de 9 lugares potenciados por bestsellers de la literatura.
Está bien claro que algunos de estos lugares ya eran populares antes de ser abordados por la literatura y que algunos otros acabarían por ser descubiertos y popularizados por ella. Pero es innegable que la literatura ha contribuido en unos casos a acentuar dicho protagonismo y en otros a impulsarlo.