
Se podría pensar que con la crisis, quien más quien menos va ajustando el presupuesto para los viajes. Pero en el caso de los novios, parece que no es así. Los viajes de bodas siguen sin “recortes”, mientras que son otros aspectos relacionados con el matrimonio, como el vestuario o los menús de celebración, los que se resienten.
Según los profesionales del sector, hay otros “lujos” de los que se puede prescindir, pero la luna de miel sigue siendo un momento especial para los novios, de lo cual me alegro, incluso porque para muchos supone el primer gran viaje y el que abre el apetito para realizar muchos más.
El viaje de bodas suele ser de esos inolvidables (en el buen sentido, o eso quiero creer), supone uno de los momentos más especiales relacionados con la ceremonia, incluso en la actualidad es habitual que algunas parejas que conviven desde hace años se casen por el mero hecho de gozar de la excedencia oportuna e irse de viaje.







En los últimos años, el caribe mexicano se ha convertido en el destino de bodas más popular en Latinoamérica.
Parece que las Islas Maldivas son actualmente lo top de lo más top para los planes de boda y luna de miel.
Casarse en la iglesia de tu pueblo o de tu barrio e irse de luna de miel a Mallorca hace mucho tiempo que dejó de estar de moda. Ahora lo que se lleva es sorprender a tu pareja con la boda más exótica que puedas pagarte y llevártela después al lugar más extraño y lujoso que puedas hallar en la Tierra (de momento, que los viajes turísticos al espacio ya han comenzado).