
Las islas Maldivas, un pequeño estado de paradisíacas islas, ha declarado todas sus aguas jurisdiccionales como “reserva natural de tiburones“.
Maldivas es uno de esos lugares del mundo donde el cambio climático no es una amenaza teórica. El 80% de su superficie supera apenas el metro sobre el nivel del mar. Por lo que cualquier pequeña modificación en el nivel del Océano Índico se tragará su territorio.
De hecho, hace poco, durante la Cumbre del Medio Ambiente de Copenhague, su presidente hacía un llamamiento emotivo y urgente al resto de la comunidad internacional sobre la posible desaparición de un estado provocado por las consecuencias del cambio climático.
Declarar sus aguas como “reserva natural de tiburones”, no es sólo una medida proteccionista, sino que va enfocado a potenciar la principal industria del país: el turismo. Se busca así proteger una especie que es gran atractivo para miels de turistas de todo el mundo, frente a la pesca indiscriminada de tiburones en estas aguas con la posible puesta en peligro del ecosistema marino de las islas.



El aumento del turismo antártico genera 




