
Las diferencias entre estaciones en el norte de Europa son asombrosas. Mientras que a finales de junio se viven las llamadas noches blancas, donde literalmente no se hace de noche, en los largos inviernos los protagonistas son la oscuridad y la nieve. Eso es lo que pasa en Tallinn (Estonia), una ciudad que la mayoría de turistas conocen en verano (coincidiendo con los cruceros) pero que tiene un encanto especial en invierno.
Hace unas semanas tuve la oportunidad de pasar de nuevo unos días por allí. Precisamente, se batió el récord histórico de nieve acumulada en la ciudad desde que hay registros, así que os podéis imaginar que la situación era muy distinta a los soleados e interminables días de junio.
Pasear por los adoquines de la ciudad vieja de Tallinn con las calles cubiertas de nieve y hielo es peligroso y le puede costar algún susto a quien no esté acostumbrado a manejarse en un terreno tan resbaladizo. Sin embargo, las postales que ofrece la ciudad son idílicas.








Lo cierto es que en Madrid en verano se llena de turistas, esto es más notable porque se une al hecho de que los madrileños emigramos a zonas menos cálidas o a lugares con una playa más cerquita. Esto hace que cuando paseas en Julio o Agosto por el centro de Madrid te sientas completamente rodeado de turistas. Por muchas razones yo prefiero no viajar en verano, cuando todo el mundo viaja. Quizá por ello haya conseguido saber hacer una cosa que muchos madrileños no saben hacer, y es disfrutar de Madrid en verano.