
Existen pueblos peculiares por muchas razones, y éste lo es, aparte de por localizarse en un entorno natural excepcional, por su reducido tamaño. Villarreal de San Carlos es un pueblo de una sola calle situado en pleno Parque Nacional de Monfragüe, en Cáceres.
Esta pedanía, perteneciente al municipio de Serradilla, fue fundada entre 1758 y 1788 por Carlos III como guarnición fija para vigilar la zona de Monfragüe, que en aquellas fechas era un nido de bandoleros que asaltaban a los caminantes frecuentemente entre el puente del cardenal y el puerto de la Serrana.
Dado que la Cañada Real Trujillana discurre por este trazado, la zona era transitada por gran cantidad de ganaderos y comerciantes. El área es abrupta, con bosques y montes donde es fácil esconderse, por lo que tal afluencia de mercancías atrajo a numerosos bandoleros, que acosaban a los viajeros robándoles sus pertenencias e incluso matándolos.
Hoy en día existen rutas a pie para realizar este trazado, por suerte con menos peligros que antaño, aunque quedan reminiscencias de leyendas de robos y persecuciones como la asociada al espectacular salto del gitano.







