
Cubriendo una superficie de 23.000 hectáreas dentro de la Bahía Dorada, el Parque Nacional de Abel Tasman es una de las visitas estrella de la Isla Sur de Nueva Zelanda.
Se trata de una reserva natural de frondoso bosque junto a unas playas paradisíacas que resultan toda una tentación al tiempo que una gran frustración, pues el agua no está todo lo caliente que pudiera desearse. No obstante, la visita merece la pena sólo por disfrutar de ese pedazo del paraíso en la tierra donde ni el asfalto ni el cemento han llegado a hacer de las suyas. A Abel Tasman únicamente se puede acceder a pie y en barco, y eso lo convierte en un lugar realmente especial.








