
Desde el momento en que el avión toca tierra, algo en el interior de la mayoría de los pasajeros se pone en marcha desencadenando la urgencia de bajar. Entendemos ese sentimiento de querer despegarte de la caja metálica que te trajo volando pero… ¿cómo haces para bajarte del avión con un sólo zapato dejando el otro debajo de tu asiento?
Esa es una de las múltiples preguntas que podemos hacernos mirando la cantidad y variedad de objetos olvidados en un vuelo. Podríamos preguntarnos cómo hacer para olvidarte tus gafas de leer, o la sillita de tu bebé, por ejemplo. Cualquiera que haya paseado por un pasillo de avión vacío, minutos después de que el pasaje haya desembarcado, podrá comprobar que el apuro por bajar nos nubla la memoria.







