
A la hora de prepararse para una caminata de varios días, como puede ser el Camino de Santiago, hay una cuestión que es fundamental tener en cuenta: los pies del caminante son los que han de llevarlo a su destino y merecen un cuidado especial.
Consultando una guía de El País Aguilar y combinándolo con consejos de amigos, he sacado unas cuantas recomendaciones para intentar evitar, en la medida de lo posible, que aparezcan ampollas en los pies, lo cual nos puede llegar a arruinar el camino:
- Utilizar un calzado cómodo y bien adaptado al pie
- Llevar siempre limpios y secos los pies y no andar con calcetines húmedos


