Frente a la enorme estación de trenes de Shibuya, en Tokio, hay una pieza que llama la atención: la estatua del perro del profesor.
Si hace poquito hablábamos de la escultura pública más pequeña de Estocolmo, hoy nos toca hablar de otra que también llama la atención.
Es una estatua de bronce, de tamaño natural, de un perro. A pesar de ser una pequeña figura comparada con los enormes letreros de neon que la rodean, no es difícil de encontrar. Ha sido elegida como punto de encuentro desde hace tiempo, por lo que siempre la encontrarás rodeada de gente esperando a gente.
Y ¿por qué este perro se merece una estatua?

