
Con un olfato especial para detectarlos, los comerciantes o taxistas de diferentes destinos del mundo identifican inmediatamente a un turista. Pues ese olfato mal utilizado hace que, muchas veces, el viajero sea timado y se le cobren precios mayores a los que debería haber pagado.
Es por ello que a un año del comienzo de los Juegos Olímpicos, Londres busca evitar esa situación y, por tal motivo, lanzó una campaña a la que llamó The 2012 London Visitor Fair Pricing and Practices Charter.
Se trata este de un compromiso al que se apuntaron diferentes empresas del sector que, unidas al Gobierno de la ciudad, buscan mantener los precios y no ajustarlos para la ocasión.








