
No descubro nada nuevo al decir que Bangkok es considerada por muchos la capital del turismo sexual en el continente asiático. Sus famosos “lady-boys”, “ping-pong shows” y el ambiente ultra liberal que se respira en sus calles la han hecho merecedora de tan cuestionable honor; algo que, nos guste o no, actúa como poderoso reclamo a la hora de atraer a determinado tipo de “turistas”.
Personalmente, a la hora de viajar a cualquier lugar trato de empaparme lo más posible de su realidad social y verlo todo por mis propios ojos: incluso aquellos aspectos que puedan estar más alejados de mis gustos o principios. Por eso, en una de mis últimas visitas a la capital de Tailandia no dudé en dedicar un par de noches a recorrer tres de los más famosos “barrios rojos” de la ciudad: Soi Cowboy, Nana Plaza y Patpong.


El 22% de los turistas que viajan a Camboya lo hace por motivos sexuales. Un dato alarmante que recoge ANESVAD en un comunicado de prensa del año pasado. La mayoría de estos turistas tiene un perfil de formación elevada y una posición privilegiada en lo que atañe a su escala social y profesional. 