
No, no me he transformado en una crítica gastronómica. Es que leyendo por allí me entero que crece una nueva pasión en China: bailar salsa.
En una sociedad donde la demostración de las pasiones no está bien vista, y en la cual las mujeres deben asumir un papel sumiso, la explosión del baile latino ha despertado el lado de más sexy de chinos y chinas.
Quien se dé un paseo por aquellas lejanas tierras, y pueda más o menos combinar algunos pasos con un movimiento de hombros y caderas, tendrá un éxito social asegurado.
Con esa tendencia universal a generalizar, para ellos, todo aquel que no sea rubio, es latino y, por ende, sabe bailar salsa.
¡Cómo si fuera tan fácil !

