
En la hermosa residencia particular del Ilustre presidente del Consejo de ministros se reunieron anoche casi todos sus compañeros de gabinete y algunos otros distinguidos personajes. A las doce en punto de la noche saludaron los ministros la entrada del nuevo año comiendo ricas uvas y bebiendo champagne...
Esta escena, que podría corresponder a la celebración del nuevo gobierno español dentro de unas horas, data nada menos que de 1896: se trata de un artículo del 1 de enero (en “La Correspondencia de España”) que relataba cómo celebraron estas personas ilustres la Nochevieja a finales del siglo XIX.
No sabemos si entonces comían 12 uvas exactamente, parece ser que eran tan solo tres, pero en todo caso está claro que la tradición de comer uvas, fruta casi fuera de temporada en España en esta fecha, viene de lejos.
De lejos en el tiempo, y de un país vecino en el espacio: en Francia las clases altas acostumbraban a tomar uvas y brindar con burbujas, tradición qué aquí acogieron los aristócratas que veraneaban en Biarritz o en París e imitando con gusto este tipo de prácticas glamourosas provenientes del país galo.









