Un rincón imprescindible en nuestra estancia en Mallorca es Valldemossa, un pueblo encantador en la Sierra de Tramuntana. Aún recuerdo la primera vez que pisé Valldemossa, una fría noche de invierno en la que lloviznaba aguanieve. Sí, no todo es sol y playa en Mallorca.
Una de las estampas más bellas que conozco de la isla es Valldemossa nevada con la sierra blanca de fondo. Pero Valldemossa tiene mucho que ofrecer en cualquier época del año. A menos de media hora de Palma de Mallorca encontramos este pueblo enclavado en la Sierra que parece trasladarnos a otra isla. Tras las curvas de la montaña, de repente se abre un valle con el perfil de las casas y las torres de Valldemossa colgando de la Sierra.
En general, todos los pueblos de la Sierra de Tramuntana sorprenderán al viajero, pero es esa Valldemossa que sólo encontramos tranquila en temporada baja la que probablemente haga que nos llevemos el mejor recuerdo. Pasear por sus calles empedradas y adornadas con macetas o con los azulejos en honor a Santa Catalina es todo un placer.

