
Aunque después de algunos años de cierto nomadismo por el mundo, soy de los que piensan que el viaje más apasionante que podemos vivir puede resultar de un encuentro casual al girar la esquina de nuestras casas, en esta ocasión quiero compartir con vosotros un soñado deseo viajero para el 2011.
Me apasionan las grandes rutas viajeras. Esas que permiten dejar en casa el reloj y olvidarse del devenir frenético de los días. Me gustan las rutas donde puedo evitar coger aviones y los días se dilatan con la parsimonia del que se sabe estar viviendo un momento único, irrepetible.
Hace un año y medio cumplí uno de mis seuños viajeros, unir por tierra Finisterre, en Galicia, con Hong Kong, atravesando Europa, Rusia en el transiberiano, Mongolia y China, sin utilizar un solo avión. En esta ocasión y para este año o el siguiente, pues el proyecto es de cierta embergadura, mi deseo viajero es recorrer la mítica Ruta de la Seda.
¿Qué amante de los viajes no ha deseado recorrer por tierra esta legendaria ruta emulando a Marco Polo?








Hace poco hablábamos de los 