Old Spanish Trail. Usa de costa a costa. Misisipí, fracaso de Hernando de Soto

Mis viajes son siempre búsquedas. A veces busco lugares, otras veces personas y hasta en ocasiones busco teorías. En esta aventura de la Old Spanish Trail persigo las tres cosas, como ha ocurrido en el caso de Hernando de Soto, el explorador español del siglo XVI que desde su desembarco en Florida en 1539 recorriera 6000 kilómetros por Norteamérica en un deambular tan belicoso como errático; o al menos así se nos ha presentado por los estudiosos, quienes también lo pintaron como un hombre ansioso de oro y riquezas, reduciendo su presencia en la región a esa finalidad.

Sin embargo, a mí no me casaba tal retrato con un hombre que probablemente era uno de los hombres más ricos de España cuando acometió una aventura que lo arruinó, pues él pagó la expedición, el compró los barcos, los enseres y contrató a sus hombres. La incursión de De Soto en Norteamérica a través de un territorio salvaje, geográficamente impenetrable y rodeado de indios bravos fue una dolorosa peregrinación de batalla en batalla, de dificultad en dificultad, de sufrimiento en sufrimiento para malgastar una fortuna ganada en la conquista del Perú junto a Francisco Pizarro.

¿Qué más pretendía ganar un hombre que nadaba en oro, que había sido nombrado gobernador de Cuba, que había tenido su ración de gloria militar contra los incas, que andaba ya entrado en años? ¿Qué le llevo a recorrer la fenomenal distancia entre Tampa y el Lago Michigan, gélida frontera con el actual Canadá, perderse por los bosques de Georgia y Alabama y acabar descubriendo el río Misisipí antes de morir de unas vulgares fiebres cuando había sobrevivido a numerosos combates?

Recorriendo las pantanosas extensiones que hay entre Tallahassee, donde Hernando de Soto celebrara en 1539 la primera navidad en un país que hoy declara en su moneda confiar en Dios, yo pensaba en lo que me había dicho el experto historiador Don Sheppard sobre el verdadero motivo del explorador para venir a Norteamérica. Ambos coincidíamos en que todo cambió para él tras el descubrimiento del Misisipí, hecho por el que ha pasado a la Historia pero que debió ser uno de los más amargos de su vida. Tras eso, De Soto perdió el objetivo y se limitó a vagabundear por Norteamérica como un señor de la guerra, como un Coronel Kurtz de Apocalipsis Now, seguido por una banda de fanatizados leales .

Contemplando el gran río de la narrativa estadounidense tantas veces glosado por Mark Twain, comprendí mejor el afán real de Hernando de Soto y sentí compasión de él. Buscaba la gloria de un gran descubrimiento geográfico, perseguía su lugar en la historia con la determinación de quien busca su destino, sin embargo no halló lo que ansiaba y ha pasado a la pequeña historia de los expertos por su modesto descubrimiento del Misisipí y por una falsa hambre de riqueza que no le hace justicia

¿Qué perseguía realmente? Mejor miras el vídeo y te lo cuento de viva voz.

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