Caminos de India: Rishikech y la meditación.

Si miras en un mapa, un poco más arriba de Haridwar se encuentra una pequeña localidad bañada por el Ganges, al norte de la India y a las faldas del Himalaya, se llama Rishikesh. Se sitúa a 200 km de Nueva Delhi y a 25 km de Haridwar, aunque tardamos casi dos horas en llegar en coche.

Los hindúes consideran a este enclave uno de los siete lugares más sagrados de la India, denominándolo antiguamente como “la puerta del Ganges” o de la diosa Gana, la madre de todo. Este pueblo siempre ha tenido mucha importancia internacional, en febrero de 1968 fue visitado por los Beatles, que llegaban con ganas de aprender la meditación y alejarse del mundanal ruido a una de sus ashrams o escuelas de meditación.

Rishikesh cuenta con varios templos, aunque sin duda es el ornamentadísimo y decorado templo Gita que se impone en el horizonte sobre la montaña, siendo lo más alto del este sagrado lugar. Aquí el turismo occidental es lo que abunda debido a una gran cantidad de escuelas de yoga y meditación, casi todas dirigidas por alemanes. Si, tienen strudel, pan de bretzel y tarta de manzana, entre otra exquisiteces dulces.

Un paseo por este lugar sin coches hace que te inundes de paz, silencio e invita a alquilar una motocicleta unas horas para poder llegar a sitios en la montaña impresionantes.

Para pasar dentro del pueblo hay que atravesar un puente suspendido por el que circulan todo tipo de turistas y como no, vacas sagradas y motocicletas. Se levantó en 1939 donde antes y según la leyenda, el hermano del dios Ram, Lakshman, cruzó el Ganges sobre un puente de cuerdas.

Hay muchas más leyendas sobre este lugar, una de las que más me gustó leer es la que dice que en este sagrado lugar es donde Shiva bebió el veneno para salvar el mundo, por eso Shiva es de color azul.

Las playas que da el Ganges aquí son de brillante arena de río, limpias y con un agua cristalina que no volveremos a ver en ningún río de la India. Apetece bañarse, pero los carteles de río sagrado y zona sagrada (lugares donde dejan a sus muertos en las piras funerarias), además de la prohibición de lucir biquini, nos quitan las ganas. Sin embargo es un buen lugar para la práctica del kayak, el rafting o el piragüismo.

Cerca de las orillas hay unos cuantos campamentos con telas blancas y hermosas carpas para la sombra donde los europeos vienen a realizar los cursos de meditación y yoga que se imparten por todo el pueblo, casi cada casa es una escuela o ashram.

Un batido de frutas o una coca-cola en una de sus terrazas dentro del pueblo, hacen que nos de más pereza volver a Hardiwar y su ruidosa comunidad, pero antes de que se haga de noche debemos volver con nuestro chófer para regresar.

A estas alturas del viaje, me muero por beber una cerveza bien fría, cosa que es casi imposible en estos lugares de meditación y peregrinación, el alcohol está prohibido por religión. Pero seguro que en algún hotel la podré encargar, a precio de oro, eso si.

Otro día más preparados para salir, próxima parada, Mathura, viajamos hacia el sur.

Caminos de India

  1. El Kumba Mela
  2. De Haridwar a Rishikech

Imágenes | Alicia Sornosa y Antonio Mulero

En Diario del Viajero | India

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