Cyclos en Saigon

Saigon, Ho Chi Minh, ciudad donde conviven 8 millones de personas y otras tantas motos, bicicletas con sus ruidos y caos incomprensiblemente organizado. Cruzar una calle puede parecer un suicidio, pero una vez has puesto los pies en la misma, las cuarenta motos que se avecinan por todas direcciones respetan tu curso y se abren dándote paso a través del asfalto. Y es entonces cuando te das cuenta que cruzar la calle es lo más fácil del mundo. Y a la vez, te preguntas de qué sirven los semáforos, los seguros de coche, las matrículas y las señales en un mundo tan caóticamente sincronizado y orquestado.

Uno de los medios de transporte más característicos y económicos de la ciudad son los cyclos. Se trata de bicicletas con un carro delante donde se sienta el cliente y el conductor pedalea y sientes su aliento en el cogote. Los conductores, suelen ser ex-soldados vietnamitas pro-americanos que lucharon contra los comunistas del norte. Los americanos se largaron del país después de dejar 3 millones de vidas y 65 mil soldados americanos muertos, además de masacrar para siempre la reserva natural de gran parte del sur de Vietnam. Los vietnamitas que lucharon junto a la coalición americana fueron completamente abandonados a su suerte bajo el nuevo régimen comunista. Desde el final de la guerra, estos hombres andan apátridas, sin derecho a techo ni nacionalidad y duermen por las calles con su cyclo a cuestas. Subirse a un cyclo y darse una vuelta por el centro de Saigon es una experiencia inolvidable. Encontrarse en medio de una carretera estilo jungla con miles de motos que vienen hacia tí y ver cómo el tipo se mueve, finta y las esquiva es una auténtica experiencia. Pensar que tu eres el chasis del vehículo puede dar más de un infarto, ¡así que la experiencia no es recomendable a todo el mundo!

Sólo un favor: no regateeis demasiado.

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