Cinco viajes para descubrir monstruos fantásticos que probablemente no existen

Corre por ahí la idea de que en la época medieval, cuando una región desconocida se consideraba peligrosa, a menudo se le añadía en los mapas una leyenda ominosa que rezaba así: “Aquí hay dragones”. Estamos ante un mito doble: más allá del mundo conocido no hay dragones, y tampoco hemos encontrado ningún mapa que posea dicha leyenda. Sin embargo, a la gente le sigue pareciendo excitante ir más allá de lo conocido, haya o no haya dragones.

Algo parecido me pasó a mí cuando recorrí Escocia hace unos años. Una de las visitas que más ilusión me hacía era la del Lago Ness. Sabía que Nessi, el reptil marino que había sido descrito por el monje gaélico san Columba, era una leyenda para encandilar a turistas que mueve un gran negocio, sin embargo fui hasta allí, a ver un lago (que sí, que era muy fantasmagórico con aquel cendal de niebla que quedaba suspendido sobre el agua aquella mañana de agosto) que en realidad no escondía ningún monstruo fantástico, ni ningún dragón.

Lugares como el Lago Ness, o como los que quedan más allá de lo conocido, abundan en el mundo. Y el pujante turismo de lo sobrenatural lo está poniendo más de moda que nunca. Así que vamos a visitar los más importantes, todos aquellos que esconden monstruos legendarios. Seguramente no existen. Seguramente no veréis nada. Pero quién sabe…

1. Argentina

La pseudociencia que se encarga de estudiar la existencia de criaturas medio fantásticas, medio reales, es la criptozoología. Nessi posiblemente sea la criatura criptozoológica más popular del mundo, pero tiene un rival en la Patagonia argentina, concretamente en el lago Nahuel Huapi. También es un reptil marino gigante.

Haya o no monstruo, el lago Nahuel Huapi, con su intenso color azul, sus islas, y el paisaje que lo rodea, lo convierten en uno de los lugares más atractivos del sur argentino.

2. República Popular del Congo

El Congo es también un lugar fértil en leyendas. La más famosa probablemente sea la de songo o nyamala, que tiene el tamaño de un elefante, con piel gris pardusca, cuello largo y cola de caimán. La mayor parte de los avistamientos de esta criatura la localizan en los pantanos del río Likouala-aux-Herbes, en la República Popular del Congo.

3. Puerto Rico

Tiene nombre entre cómico y terrorífico: chupacabras. Su leyenda se remonta a 1992, cuando dos periódicos de Puerto Rico publicaron los relatos de testigos de esta extraña criatura en la pequeña localidad de Moca. Al parecer, el chupacabras se dedica a matar aves, cabras (claro) y caballos. Tal y como explica Cristina García-Tornel y Compendio de Compendio general e innecesario de cosas que nunca pensó que le fueran a importar:

A raíz de esta noticia, las carnicerías protagonizadas por este animal empiezan a repetirse por otros países de América, como México, Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile y Ecuador. Su aspecto no está nada claro: desde el de un reptil al de un perro pasando por el de un murciélago. Se desplazaría a saltos, como los canguros, y tendría el poder de hipnotizar y aturdir a las víctimas.

Moca está formado por 12 barrios. El nombre de Moca procede del árbol Andira Ínermis, de flores hermosas rosadas/púrpuras. Este árbol fue adoptado como su árbol representativo el 19 de febrero, del 1972.

4. Wiconsin

En la década de 1980, en una zona rural de Elkhorn, en Wisconsin, Estados Unidos, afirmaron haber visto a una criatura que fue bautizada como La Bestia de Bray Road. Generalmente, los testigos lo describen como un simio, algo muy similar al yeti o bigfoot. Algunos investigadores sospechan que podría tratarse de una hiena americana sobreviviente del Pleistoceno, hace 2,59 millones de años. O quizá realmente estamos ante un yeti, porque pueden existir evidencias científicas de que existe realmente, tal y como explica Cristina García-Tornel:
El 4 de febrero de 2013, la doctora Melba Ketchum y sus colegas de la firma asentada en Texas DNA Diagnostics anunciaron a la revista digital DeNovo Journal que habían secuenciado el ADN de un sasquatch, también conocido como bigfoot, la versión americana del yeti o migou. La prueba genética, llevada a cabo con supuestos restos biológicos de la criatura, revelaba que se trataba de un híbrido entre humano y primate desconocido que se originó hace 15.000 años.

5. Virginia

Volvemos a Estados Unidos, concretamente a Point Pleasant, en Virginia. El 14 de noviembre de 1966, dos parejas que circulaban en coche por un antiguo depósito militar de explosivos aseguraron haberse topado con un monstruo de dos metros de altura y dos enormes alas replegadas en la espalda, así como garras en las patas y dos ojos rojos luminosos. El monstruo fue bautizado como Mothman (el hombre polilla).

Estatua del Hombre Polilla en Point Plaseant

Fotos | Wikipedia

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