Lugares a los que no deberías ir si quieres conservar una buena salud (III): suicidio

Después de haber recorrido los lugares donde hay más incidencia de cáncer y mayor tasa de obesos, hoy toca hablar de los lugares suicidas. El suicidio puede estudiarse desde el punto de vista de la moda o una tradición. Así pues, de la misma forma de que en determinados lugares del mundo impera una moda (como llevar sombrero), también en determinados lugares hay más suicidios. Porque el suicidio tiene un gran componente de contagio social, como las modas.

Una hipótesis que tiene mucho sentido si observamos lugares como el bosque de Aokigahara, bajo el monte Fuji, en el que aparecen anualmente decenas de cuerpos de suicidas. Sólo en 2002 se recogieron 78 cadáveres, cinco más que en 1998, año en el que se batió el récord. Porque suicidarse en el bosque de Aokigahara está terriblemente de moda. Sobre todo entre la gente joven.

En las grandes ciudades de países como Estados Unidos, las personas se suicidan con menos frecuencia que en las áreas rurales. Influyen dos factores: la gente de las áreas rurales se encuentra más sola y tiene a su disposición más armas de fuego.

A pesar del tópico, la tasa de suicidios de los países nórdicos no es tan elevada (Suecia ya ni siquiera se encuentra entre los 20 primeros). El país donde más gente se suicida es Lituania: en 2003 se produjeron nada menos que 42 suicidios por cada 100.000 habitantes. Es decir, que murieron por esta causa 1.500 habitantes, más que los registrados por accidentes de tráfico. Esto supone 6 veces más suicidios que en Gran Bretaña y 5 veces más que Estados Unidos. No se conoce la razón de que se produzca este fenómeno tan masivo en Lituania y en general en todos los estados bálticos u otros antiguos miembros de la Unión Soviética. Una posible línea de investigación, inédita hasta el momento, sería el contagio social del suicidio.

Con todo, las cifras van fluctuando, y según el año que analicemos, por encima de Lituania podemos encontrar a Rusia o Corea del Norte. España estaría aproximadamente a la mitad de toda la lista de países del mundo. En 2002, por ejemplo, en España hubo 8,2 suicidios por cada 100,000 personas: 12,6 si solo contamos a los hombres; 3.9 si solo contamos a las mujeres.

En efecto, en todos los países del mundo la mayoría de los suicidas son hombres, excepto en China y el sur de la India, donde las mujeres jóvenes ganan por goleada mortal a los hombres.

Los suicidas, por lo general, sienten predilección por los puentes. El Golden Gate, de San Francisco, tiene un censo suicida de 1.500 cadáveres, seguidos por el viaducto del Príncipe Eduardo de Toronto y el Aurora Bridge de Seattle. Estas constantes, tanto de lugares como de procedimientos, refuerzan la idea de que el suicidio tiene un componente de imitación litúrgica: si la gente que nos rodea se suicida a menudo y lo hace de determinada manera, tenemos más posibilidades de hacerlo nosotros de la misma forma.

En el mundo hay un suicidio cada 40 segundos: mueren más personas por esta causa que por conflictos bélicos. Un estudio llevado a cabo por Add Health a 13.465 adolescentes ha confirmado que tener un amigo suicida incrementa la posibilidad de tener ideas suicidas. Así pues, tan importante es donde decidáis viajar para evitar el suicidio como rodearos de las personas adecuadas, sobre todo si sois adolescentes o jóvenes.

Nicholas Christakis ofrece una posible explicación a esta clase de contagio suicida:

Que una persona se suicide puede hacer que en otras disminuya el umbral de aceptación del suicidio, porque el suicidio de alguien supone un cambio de normas y actitudes. Un suicidio puede aumentar la sensación de que suicidarse es deseable («mira qué tristes están todas esas personas ahora que ha muerto otra»). Ante un suicidio, alguien puede llegar a pensar que la presión social que normalmente existe en contra de matarse se relaja parcialmente. El suicidio de alguien también puede proporcionarnos información sobre la manera de hacerlo. Naturalmente, hay casos en los que puede haber colaboración (como en los clubes de suicidas de Internet que ha habido en Japón, el Reino Unido, Estados Unidos y muchos otros países desarrollados, clubes formados por dos o más desconocidos con la idea de matarse juntos o a la vez).

Vía | El suicidio: un problema de salud a tener en cuenta Fotos | Dove | The Yorck Project: 10.000 Meisterwerke der Malerei

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