Ésta es la casa privada más grande de Estados Unidos y costó tres veces la Torre Eiffel

Las casas más grandes de Estados Unidos son posibles porque nacieron en el intervalo de 1850 y 1900, la que fue llamada la Edad de Oro de Estados Unidos.

En aquella época no existía el impuesto sobre la renta (no llegó a aprobarse hasta 1914, declarándose hasta entonces como insconstitucional según el Congreso). De modo que la población del país se multiplicó por 3, la riqueza se multiplicó por 13, y los millonarios pasaron de ser 20 a más de 40.000.

Biltmore

Por ello, en esta época se pudo construir la casa Biltmore, la casa privada más grande jamás levantada en Estados Unidos.

Llamarla casa, de hecho, no le hace justicia. Ni siquiera mansión. Palacio empieza a acercarse. Sea como fuere, la casa-mansión-palacio se encuentra One Lodge Street, en la ciudad de Asheville, en Carolina del Norte, las colinas de los Apalaches.

Construirla costó tanto dinero que incluso triplicó los costes de la Torre Eiffel, y también empleó cuatro veces más de trabajadores.

Su dueño fue George Washington Vanderbilt, un empresario estadounidense que amasó su fortuna gracias al transporte mediante barcos y ferrocarriles.

La casa tiene 12.500 metros cuadrados de superficie y 250 habitaciones. Su estilo arquitectónico se inspira en los castillos renacentistas del Valle del Loira francés. Tiene su propia iglesia, hoy conocida como la Catedral de Todos los Santos.

Alrededor de la mansión también se extienden gigantescos jardines de diseño y bosques naturales. Con la intención de que la finca pudiera ser autosuficiente, Vanderbilt mandó instalar granjas de aves de corral y granjas de ganado. Entre los invitados notables de la finca a través de los años destacan el novelista Henry James, Bill Gates, el Príncipe de Gales, y los presidentes McKinley, T. Roosevelt, Wilson, Nixon, Carter u Obama. En 1964, fue designado como Monumento Histórico Nacional.

En un intento por combatir la depresión económica impulsada, Cornelia Stuyvesant de Vanderbilt, y su marido, John Cecil Amherst, abrieron Biltmore al público en marzo de 1930. Miembros de la familia continuaron viviendo allí hasta 1956, cuando se abrió definitivamente al público como casa museo.

Los visitantes pueden disfrutar de la piscina cubierta, de la pista de bolos, del gimnasio, de la enorme biblioteca, de salas llenas de obras de arte, así como innovaciones tecnológicas del siglo XIX, tales como ascensores, calefacción, relojes con control centralizado, alarmas de incendio, etc.

La finca sigue siendo una importante atracción turística en el oeste de Carolina del Norte y cuenta con casi 1 millón de visitantes al año. Los terrenos y la casa Biltmore han aparecido en películas como Hannibal (2001), Patch Adams (1998), Forrest Gump (1994) o El último mohicano (1992).

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