El Faro de Formentor en Mallorca, un mirador espectacular al Mediterráneo

A 210 metros sobre el nivel del mar, en los confines de la isla de Mallorca, podemos asomarnos a su faro más emblemático, el Faro de Formentor, en un entorno espectacular sobre el Mediterráneo.

Estamos en el finis terrae de Mallorca, al noroeste de la isla, donde la Serra de Tramuntana viene a desparecer entre barrancos, acantilados, calas y alguna playita que constituyen la escarpada y agreste Península de Formentor.

Según la explicación más aceptada, la ofrecida por Joan Coromines, la etimología de "Formentor" es latina, "Promontorium", 'promontorio', hipótesis respaldada por documentación y cartografía antigua, que reconoce Formentor como "Promontore" y otras variantes.

Es pues la característica de riscos escarpados, acantalidaos y promontorios lo que nos vamos a encontrar en este lugar. Si queremos hacer una excursión a este enclave de la isla hemos de prepararnos para una carreterita estrecha de 20 kilómetros.

Se trata de una preciosa carretera plagada de curvas y por la que se cruzan a menudo cabras monteses que, en las inmediaciones del faro, no tienen reparos en acercarse a las personas, dejarse fotografiar con ellas, siempre buscando alguna chuchería para comer.

De hecho, las cabras podrían echar a perder el picnic perfecto que alguien había planificado para sorprender a sus amigos o a su pareja desde el mirador del faro, observando la espectacular puesta de sol. Mejor sin comida, tenlo en cuenta.

Partimos desde Puerto Pollensa para meternos de lleno en la Península de Formentor (una lengua de tierra de 13 kilómetros de largo y tres kilómetros en su parte más ancha), y no podemos dejar de parar en uno de los primeros puntos de interés que nos dejarán boquiabiertos con sus paisajes: el Mirador des Colomer o Sa Creueta.

Seguimos a continuación hasta la popular Playa de Formentor y es entonces cuando la carretera deja de estar menos frecuentada. Aun nos quedan unos cuantos kilómetros entre pinos, encinas, palmitos, rocas, acantilados… y si nos cruzamos con otro coche hay que ver cómo pasar por el mismo punto.

Dejamos atrás las calas de Murta y Figuera y al fin, tras una de las innumerables curvas que atravesamos, aparece el claro perfil del faro sobre la montaña y el mar. Llegamos al Faro de Formentor.

Historia del Faro de Formentor

El Faro de Formentor comenzó a construirse en 1857 según proyecto del ingeniero Emili Pou, y se inauguró el 30 de abril de 1863. Debido al abrupto terreno en que se levanta tuvo un proceso de construcción difícil.

Esta dificultad llevó a que los obreros tuvieran que trabajar domingos y festivos, con permiso del obispo de Mallorca, siempre que oyeran misa en un altar improvisado en Formentor.

Entonces, no existía la carreterita (acabada en 1951) que hoy nos lleva entre curvas y cabras salvajes a lo largo de Formentor hasta llegar al faro. De modo que los constructores debían acceder desde Cala Murta por un sinuoso camino de 17 kilómetros. Algunos tramos se pueden apreciar a lo largo de la actual carretera y desde el faro.

Con el mar en calma se podía utilizar el cercano Moll del Patronet y cubrir 272 escalones tallados en el acantilado, que es uno de los recorridos de senderismo desde el faro que podemos hacer hoy (ojo si los escalones están húmedos... es un caminito algo duro).

El Faro de Formentor usó en principio aceite de oliva, luego parafina de Escocia y finalmente petróleo, durante 60 años. Hasta 1927 el Faro emitía un destello blanco cada 30 segundos con una óptica de 12 paneles que hoy ilumina el Faro de la Mola en Formentera.

En 1962 se instaló línea eléctrica, pero a causa de las frecuentes tormentas tuvo que eliminarse. La óptica posterior tampoco es la que vemos hoy, colocada en 1971, de cuatro paneles catadióptricos. En la actualidad, desde 1994, el Faro de Formentor funciona con equipos alimentados por energía fotovoltaica y lámparas de descarga de bajo consumo, con un alcance de 21 millas náuticas.

Nunca he visto el faro desde el mar, pero sí lo he visitado en varias ocasiones. Allí hay un pequeño aparcamiento (se hace difícil maniobrar si hay demasiados visitantes), un bar y aseos (según horarios).

Desde allí salen distintas rutas de senderismo para explorar as inmediaciones. Se necesita calzado de montaña y sobre todo no arriesgarse en situaciones de lluvia, sol o calor extremo.

Solo en días despejados es posible ver Menorca desde el Faro de Formentor, allá donde parece que se acaba la tierra al desaparecer la imponente Serra de Tramuntana. Es entonces cuando nos damos cuenta de que no estamos al final: sí, hay tierra más allá…

Fotos | Instagram Eva Paris En Diario del viajero | Destinos de playa para ir con niños: Mallorca, La Serra de Tramuntana, Patrimonio de la Humanidad

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