"¡Ponme una nube!", o cómo pedir un café en Málaga

Cuando viajamos nos damos cuenta de que, sin la necesidad de irnos demasiado lejos de casa, las costumbres varían de una ciudad a otra. Y no me refiero exclusivamente a grandes tradiciones o diferencias significantes, a veces el cambio está en las cosas más sencillas.

Cuando me mudé a vivir a Málaga me encontré en las cafeterías con una gran barrera idiomática con respecto a Granada y cualquier otra parte del mundo. Allí no entienden de cafés con leche a secas o de manchadas, en Málaga tienen su propio lenguaje cuando se trata de pedirse un café.

La clave está en la proporción de café y leche que quieres, existiendo, como veis en la imagen que encabeza este artículo hasta nueve nomenclaturas, desde la nube y el sombra que tienen muy poquito café hasta el café solo. A decir verdad, los más usados (o por lo menos que yo haya escuchado) son esos y el mitad. Esta clasificación la encontraréis en el emblemático Café Central de la Plaza de la Constitución.

Así que si queréis pedir un café y que no noten que no sois malagueños, ya sabéis que no debéis pedir un cortado. Sorprended el camarero pidiéndole un sombra si sois más de leche que café o un largo si queréis aguantar la jornada bien despiertos.

¿Y para acompañar? Pues una "tostada" al uso tampoco encontraréis, pues los tipos de pan también son un mundo. Que si la viena, que si el pitufo… pero eso ya se escapa más de mi conocimiento.

Foto | Álvaro Onieva En Diario del Viajero | Málaga

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