La sinagoga de Santa María la Blanca de Toledo y sus contradicciones

La sinagoga de Santa María la Blanca de Toledo es un templo lleno de contradiciones, derivadas de las muchas vicisitudes por las que ha pasado a lo largo de su historia. Es una visita interesante que merece la pena realizar con ocasión de un viaje que hagáis a la ciudad.

La sinagoga fue construida en el 1180 y fue denominada "Sinagoga Mayor" ya que era el principal centro de culto hebreo de Toledo. Desde entonces funcionó como Sinagoga o templo hebreo hasta que, tras los asaltos al barrio judío de 1355, pasó a manos de la Iglesia en 1391, transformada en Iglesia.

Posteriormente, en 1550, después de dos siglos de culto católico fue utilizada para servir como casa de acogida para mujeres dedicadas a la prostitución, siendo el lugar donde vivían y cuidaban de su descendencia, tras abandonar el oficio, siendo el cardenal Siliceo quien la transformó en ese beaterio para mujeres públicas arrepentidas.

Más adelante se convirtió en una dependencia militar, sirviendo como cuartel para las tropas de la guarnición de Toledo durante el siglo 18, y posteriormente como depósito de pólvora o almacén, durante la ocupación de las tropas francesas de Napoleón durante el siglo XIX.

Tras tantas vicisitudes, hoy es un monumento nacional que fue cedido a la Iglesia tras la guerra civil española, mediante un decreto del gobierno. Esto explica que el edificio tenga en su nombre una aparente contradicción, al ser una sinagoga judía con "apellido" de templo cristiano, al ser la Sinagoga de Santa María la Blanca.

Paseo por la Sinagoga de Santa María la Blanca

Dentro de la Sinagoga, podemos ver las zonas de culto de la época judía, con una construcción basada en cinco naves formando pasillos divididos por las columnas, que comparten espacio con una cruz cristiana situada en la parte frontal del templo, que no tiene como otras iglesias cristianas una forma en cruz.

En el espacio se pueden admirar preciosos capiteles con formas geométricas, formas vegetales y animales, formando arcos de herradura y arcos apuntados que recuerdan construcciones religiosas musulmanas, y destacan las reconstrucciones de algunos espacios que se han coloreado para que el espectador o visitante pueda imaginar cómo fue en su día este templo.

Los suelos y los techos del edificio y la cúpula, son también francamente bellos y están en muy buen estado para su antigüedad por lo que resultan muy interesantes para los visitantes que se acercan a conocer el edificio de la antigua sinagoga hebrea, y su interesante y peculiar historia.

Existen audioguías explicativas para disfrutar de narraciones que nos cuentan la historia de este templo que hoy se dedica a Museo, y que está abierto al público para que éste pueda entender cómo fue este edificio. Además, en el edificio, en el que ya no se realizan actos religiosos católicos -aunque sigue perteneciendo a la Iglesia- se desarrollan actividades culturales y educativas.

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