Visita al Monasterio y al Castillo de Cullera

Cullera es una de esas localidades de la costa valenciana que está en la memoria de miles de españoles que han pasado allí sus vacaciones infantiles. Con el tiempo, la familia ha seguido yendo, incorporando a las nuevas generaciones porque allí siguen encontrando alojamiento familiar, playas magníficas, un clima privilegiado, un entorno natural hermoso y excelente cocina.

Una de las visitas obligadas en Cullera es la del Castillo que se levanta en la cima de la Montaña de las Zorras que se eleva sobre la ciudad. Un camino de curvas sube hasta el parking y desde allí una escalera y un ascensor para mayor accesibilidad nos dejan en la puerta del Monasterio de Nuestra Señora de la Encarnación, que fue construido sobre parte del castillo original.

El templo es conocido también como el Santuario de la Mare de Déu del Castell, comenzó a construirse en 1891. Se terminó seis años más tarde, pasando a la custodia de la orden franciscana en 1922 hasta el parentésis temporal de la Guerra Civil. Consta de tres naves separadas por pilares y coro a los pies; en el presbiterio poligonal, levantado sobre gradas, se venera la imagen de la Señora de la Encarnación, entronizada en un baldaquino.

Cada año, el sábado siguiente al de Pascua, se vive en Cullera la "Baixà de la Mare de Déu". La imagen es bajada a la orilla del mar, intoduciéndose los portadores en él hasta que el agua les llega a la cintura; luego se celebra misa sobre la playa y al anochecer del último día de fiestas la Virgen es devuelta solemnemente a su santuario de la montaña. Esta ceremonia se realiza desde 1631 cuando se la documenta por primera vez, al bajar a la Virgen a los campos durante una prolongada sequía. Este hecho se repitió en 1651 y desde entonces se ha venido sucediendo anualmente.

A un costado del Santuario se encuentra el acceso al Castillo de Cullera. Tal y como lo conocemos hoy, es una construcción de época califal (siglo X) construido por el estado cordobés para el control y defensa del territorio, especialmente el litoral costero y la desembocadura del río Júcar. Desde sus terrazas y almenas puede verse toda la comarca, el río, las playas y la ciudad de Cullera al completo. Un lugar ideal par hacer fotos y viajar con la imaginación a las épocas en que se defendían las ciudades mediterráneas a sangre y fuego.

El Castillo pasó a manos cristianas en el año 1239 y, más tarde, perteneció a la Orden del Hospital. Durante el s. XVI fue pieza clave en la defensa de Cullera ante los frecuentes ataques de los piratas berberiscos, que asolaban las costas levantinas. En el siglo XIX volverá a asumir un papel protagonista en la historia como consecuencia de la Guerra de la Independencia y las Guerras Carlistas, construyéndose muros y aspilleras tanto en la parte occidental como en la Torre Mayor.

El conjunto del Castillo de Cullera está conformado por la fortaleza, dos recintos fortificados o albacares y cinco Torres, así como el Alt del Fort. Gracias a intensas obras de rehabilitación, el Castillo hoy puede ser visitado y abre las puertas tanto de su Museo como de salas y torres que se usan también en verano para albergar parte de la agenda cultural estival, con conciertos a la luz de la luna en la Plaza de Armas del Castillo.

Si vas con niños, tienes una buena excusa para visitarlo y apreciar un interesante vídeo en el interior de una de las magníficas Torres, en el que se cuenta la historia con lenguaje ameno, divertido y echando mano de nuevas tecnologías en un lugar lleno de misterio.

Si te apetece hacer la visita mas completa, te sugerimos que llegues al Castillo por el Camino Blanco o Camino del Calvario. Saliendo desde la Plaza del Mercado, un zigzagueante vía crucis, blanco e iluminado, se inicia en el barrio más antiguo de Cullera, el del Pozo. Su trama medieval, de calles ascendentes, casas de colores y escalones por aceras que ayudan a salvar la pendiente.

El barrio data del siglo XIX y el camino te lleva por "les revoltes" con los oratorios correspondientes a las catorce estaciones del Calvario. El camino nos lleva hasta el Castillo Medieval y el Santuario. Por este camino pasa anualmente la procesión de la Baixà de la Mare de Déu, dando inicio a las Fiestas Patronales.

El Castillo abre de octubre a marzo: de martes a domingo de 10.00 h a 14.00 h; en verano: de martes a domingo de 10 a 13 h y de 17.30 h a 20.30 h. La entrada cuesta 3 euros (hay precios especiales para grupos y residentes en Cullera).

Fotos | María Victoria Rodríguez En Diario del Viajero | Más castillos y monasterios

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