Visita la calle madrileña del Viejo Idiota

Hay calles con mucha historia. A decir verdad, todas las calles atesoran la suficiente historia como para resultar tremendamente interesantes. Sobre todo si hablamos de las calles de una ciudad tan poblada y cosmopolita como Madrid. ¿O es que acaso no os suena la calle del Viejo Idiota?

Es posible que dicha calle no os resulte familiar porque oficialmente no se llama así, pero durante mucho tiempo, la gente, e incluso los carteros de Madrid, sabían perfectamente cuál era la calle del Viejo Idiota. Y también quién era el susodicho viejo idiota.

Para conocer el origen del nombre, debemos remontarnos al Madrid de finales del siglo XIX, cuando el escritor Ramón María del Valle-Inclán, una figura clave de la literatura del siglo XX, cultivador del esperpento con obras como Luces de bohemia, era conocido en toda la ciudad por su rarezas y sus salidas de tono. No en vano, sus Comedias bárbaras empiezan con estas palabras: ¿Qué escucho? ¿Son almas en penas? ¿Son hijos de puta?

Valle-Inclán también era aficionado a caminar en plena noche hasta el Palacio Real a fin de despertar al monarca gritando: “¡Usurpadores austríacos, levantaos y dejad ese trono a su verdadero dueño, don Carlos!”. Para que os hagáis una idea del aire cuasi mítico del escritor, en una ocasión, en su visita a Madrid, el poeta mexicano Eduardo Colín escribió a sus colegas asegurando que había estado en casa de Valle-Inclán y que, en efecto, existía.

La eterna pelea

Pero ¿qué tiene que ver la calle del Viejo Idiota con la estrafalaria vida de Valle-Inclán? Pues que el escritor, además de escandalizar a sus semejantes, era especialmente contumaz con sus enemigos. Y en aquella época, todo el mundo lo sabía, su mayor enemigo era el también célebre dramaturgo José de Echegaray.

Al parecer, Valle-Inclán perdió dos concursos literarios en los que Echegaray formaba parte del jurado, y ese hecho propició que la mira satírica de Valle-Inclán se fijara eternamente en el dramaturgo. Hasta el punto de que nunca usaba su nombre para referirse a él, sino que empezó a apodarme como el “viejo idiota”.

Tanto rencor había en Valle-Inclán que no le quedó otra alternativa cuando tenía que enviarle cartas a un amigo que residía, precisamente, en una calle que había sido rebautizada con el nombre de su archienemigo, Echegaray: siempre que escribía una misiva, en el sobre no ponía calle Echegaray sino calle del Viejo Idiota. Junto a la dirección, añadía una leyenda que decía: “Los carteros de Madrid son los mejores de España”, tal y como explica Ana Andreu Baquero en su libro Lo que Robinson Crusoe le contó a Lolita:

Por aquel entonces el despectivo sobrenombre se había hecho tan popular que las misivas llegaban siempre a su destino. A pesar de sus desavenencias, en un momento en que Valle-Inclán necesitó una transfusión sanguínea por encontrarse enfermo de gravedad, Echegaray acudió al hospital, junto a otros literatos, a donar parte de su sangre. Cuando informaron de este hecho a Valle-Inclán, en vez de emocionarse, éste declaró: “No quiero la sangre de ese. Está llena de gerundios”.

Barrio de las Letras
Tened todo esto en cuenta la próxima vez que recorráis la calle del Viejo Idiota… perdón, Echegaray. Una calle mítica para los amantes de la literatura que, junto a la plaza de santa Ana, la calle de las Huertas, la plaza del Ángel o la calle del Prado, forman el emblemático barrio de las Letras, también llamado de los Literatos. Este nombre se debe a la frenética actividad literaria desarrollada a lo largo de los siglos XVI y XVII: y es que aquí vivieron algunos de los literatos más destacados del Siglo de Oro español, como Lope de Vega, Quevedo o Góngora.

Desde 1888, la calle se denomina Echegaray, Premio Nobel en 1904. Antes, sin embargo, respondía a otro nombre: calle del Lobo, así denominada porque en una de las pocas casas que había por esta zona, vivía un cazador el cual tenía a la puerta una piel de lobo rellenada de paja.

El 22 de septiembre de 2008, el barrio fue declarado Área de Prioridad Residencial por parte del Ayuntamiento de Madrid, figura mediante la cual queda restringido el tráfico rodado. Le habría gustado saberlo al Viejo Idiota.

Fotos | Wikipedia

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