Viajar en coche por Portugal

Como les comentaba ayer, estuve unos días de viaje por Portugal. Una vez más la combinación de una fuerte Naturaleza, un ambiente descontracturado, una cultura colorida, su gastronomía llena de sabores y perfumes, su larga historia y su gente llana y amigable, me han llamado a pasar un tiempo de descanso y paseos por allí.

Hoy quisiera comentar mi experiencia al viajar en coche por Portugal. Uno de los temas a tener en cuenta muy seriamente, considerando los tiempos que estamos viviendo, es el costo que ello involucra.

El ítem “combustible” es para tener muy en cuenta. Las gasolinas y gasoleos son sensiblemente más caros en Portugal que en España: alrededor de un 20%. En realidad habría que plantear la cuestión al revés: aquí son mas baratos. Porque la misma sensación (y diferencia económica) se tiene al cruzar otras fronteras ya que los combustibles son más caros en casi todos los demás paises europeos (tema de impuestos y demás).

Y esta realidad la tienen muy clara los habitantes de las zonas fronterizas. Sólo hace falta ver las colas de automóviles con matrícula portuguesa que se llegan hasta las estaciones de servicio de Ayamonte, por ejemplo. Por ello, mi primer consejo es tratar de llegar hasta la frontera con una gotita de combustible, para cargar en la última gasolinera que vean del lado español. En la carga total de un tanque completo, por ejemplo, es una diferencia económica muy sustancial. En el caso de salir por Badajoz, será en esta ciudad donde deberemos llenar el tanque.

Para trasladarse dentro del territorio portugués, tendremos dos grandes tipos de vías. Las autovías grandes tal como las conocemos en España (dos o tres vías en cada sentido, bien divididos, señalizados y en perfecto estado) son todas de pago.

Tendremos que acostumbrarnos al sistema de “retirar el talón” y realizar el pagamento a los pocos kilómetros. Por ejemplo: para llegar desde la frontera a la altura de Badajoz hasta la playa de Peniche (a unos 120 kilómetros de Lisboa, aproximadamente 300 kilómetros en total) cuesta 26 euros. Así, con pagos de 2 euros, 1.80, 0.60, 5.20, se suma y se suma. Casi todas las entradas a Lisboa deben pagar peaje.

Por supuesto, conducir por estas autovías es un placer: poquísimo tráfico, excelente estado, rapidez, etc. Pero, al no ser usadas mayoritariamente por sus habitantes, y porque su trazado es bastante troncal o alejado de los núcleos urbanos, diría que les falta “vida”. Son un poco aburridas.

La alternativa son las rutas locales. Las usadas por la “gente del lugar”, además de pasar por todo tipo de poblaciones grandes y pequeñas que desarrollan su vida a su vera.

Más tráfico, casi siempre una sóla vía en cada sentido y un estado más deficitario debido al intenso, uso son los precios a pagar por estar más cerca de la realidad.

Cuando digo “cerca”, es realmente así. En los pueblos y pequeñas ciudades, las mesas de los bares llegan hasta la cinta asfáltica misma. Los vendedores de fruta al paso, por ejemplo, colocan sus puestos casi al alcance la mano desde el coche. Mucha precaución.

Dependerá entonces del perfil de nuestro viaje. Si “queremos llegar” optaremos por las autovías de pago, si “queremos conocer” les recomiendo tomar las pequeñas. O combinar ambas, como en nuestro caso, para acelerar los tramos más largos y tediosos, y elegir una ruta más pequeña para acercarnos a los lugares que queremos conocer.

Y de éstos hay muchísimos, que ya iré contándoles.

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