Un buffet libre para reyes de la gastronomía francesa: Les Grands Buffets

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a Les Grands Buffets, la madre de todos los buffets libres a los que he asistido en mi vida. La enorme variedad y calidad de los productos era tal que a punto estuve de embarcarme en una suicida comida pantagruélica, de ésas en las que las cremalleras y botonaduras de la ropa amenazan con saltar por los aires. ¿Os acordáis de aquella mítica escena de The Meaning of Life, de Monty Phyton. Pues eso.

Sin embargo, debéis desterrar la idea de comida a granel, esa clase de productos que solemos encontrar en un buffet libre celtíbero. Les Grands Buffets apuesta por la alta gastronomía y la cocina tradicional francesa, con recetas como langouste ou homard o ratatouille. Todo ello inmerso en una decoración exquisita, propia de la época de la burguesía, que, además, es generosa en rinconcitos para plasmar en Instagram (sin necesidad de añadir ningún filtro). Sin duda, Les Grands Buffets encantará a cualquier rey de la gastronomía.

A dos horas de Barcelona

Les Grands Buffets se encuentra en Narbonne, Francia. Sin embargo, podemos llegar hasta la misma puerta del restaurante en apenas en dos horas, si partimos de Barcelona. El secreto de tamaña rapidez reside en el tren de alta velocidad que conecta la ciudad catalana con la ciudad francesa. De hecho, es perfectamente aceptable acudir exclusivamente a almorzar y regresar el mismo día, si estrés, y además nos da tiempo de visitar Narbonne (algo de lo que os hablaré en otra ocasión).

No hace falta emprender un largo viaje. Con la conexión en tren, es lo más parecido a adquirir un kit de teleportación, al estilo Star Trek: Beam Me Up, Scotty. Y ello es posible gracias a la alianza entre Renfe y SNCF, que conectan 21 destinos internacionales trasladando al pasajero de centro a centro de las ciudades de Madrid, Zaragoza, Tarragona, Barcelona, Girona y Figueres en España, y Perpiñán, Narbona, Béziers, Agde, Sète, Carcasona, Toulouse, Montpellier, Nimes, Aviñón, Aix en Provence, Marsella, Valence, Lyon y París en Francia.

La cocina perfecta

Desde la estación de Narbonne hasta la puerta de Les Grands Bufferts apenas hay diez minutos. Nada más llegar, en la entrada advertiremos que estamos a punto de entrar en un restaurante diferente. Más que un resutaurante, al cruzar el umbral de la puerta estaremos accediendo a una experiencia multisensorial donde todos los detalles han sido escogidos con mimo.

Si mantener la calidad de un buffet es cosa difícil (porque un solo plato mediocre puede empañar el conjunto, porque la diversidad puede estar reñida con la calidad, porque la salubridad es más importante que nunca porque todos accedemos a los mismos platos…), el ámbito de una cocina es ya un asunto crítico. ¿En cuántas cocinas nos han dejado traspasar su umbral?

Las pocas cocinas que vemos con claridad aparecen en programas de televisión que se dedican a mostrar suciedad, óxido y hasta una rata muerta. Las cocinas de Les Grandes Buffets, sin embargo, son tan pulcras, bien diseñadas y ordenadas que más bien recuerdan a un quirófano o una sala de la Estación Espacial Internacional. Todos los cocineros operan aquí con minuciosidad quirúrgica y un grado de asepsia de laboratorio. Todo está blanco e inmaculado, el diseño de las encimeras evita que los restos de comida se cuelen por rendijas, no hay malos olores, ni calores que hagan prosperar bacterias. Las estaciones de trabajo están equipadas con pistolas de aire comprimido que permiten secar en un momento los cuchillos y el menaje. Una maravilla.

Pero el espacio de la cocina es solo un preludio de lo que nos espera en el comedor. Más que un restaurante, en ocasiones creía haber entrado en un parque temático. Todo el ámbito del lugar está iluminado tenuemente, todos los rincones están decorados con minuciosidad. Incluso hay una sala para niños, para que los adultos puedan comer con más tranquilidad (aunque la educación y el silencio entre los comensales franceses es mucho más destacable que entre los españoles, todo hay que decirlo). Los jardines exteriores también disponen de mesas, y son ideales para los días soleados. En total, aquí caben 500 comensales, pero en ningún momento experimentas la sensación de agobio. Hay espacios, mesas y comida para todos.

Un menú abracadabrante

Si acudís a Les Grands Buffets, os recomiendo escoger muy bien a qué le hincaréis el diente. Coged cantidades pequeñas. No os obsesionéis con probarlo todo (aunque soy consciente de que es tremendamente difícil no querer hacerlo). Y, sobre todo, pensad que algún día volveréis y podréis catar algo que se os haya quedado en el tintero. Yo estuve a un tris de pasarme de la raya y no poder terminarme todas los platos que cogí, y hacia el final, un tanto acalorado, me sentí como supongo que se sintió Nixon en el famoso debate televisivo de 1960.

Para que hagáis cuentas del paraíso gastronómico que encontraréis en Les Grands Buffets, en la sección de queso, La Fromage, se exhibe la mayor variedad de quesos exclusivos de toda Europa (y en breve esperan ampliarla para que sea la mayor del mundo). La Rostissérie es un asador gigantesco en el que puedes solicitar a cocinero un plato recién cocinado y a tu gusto, desde una langosta o bogavante a un entrecot, pasando por un delicioso magret de pato. Si preferís el marisco en vez de la carne, entonces la variedad también resulta abrumadora: salón ahumada, ostras, mejillones, langostinos…

Si todavía os queda espacio para el postre, no os podéis perder la gigantesca fuente de chocolate, en la que podéis sumergir alguna de las 100 variedades de los clásicos de la pastelería francesa, como la tarta tatín, los macarons o el Paris-Brest.

Por si fuera poco, todo se puede degustar con una carta de vinos impresionante que incluye más de 70 variedades de la región de Languedoc-Roussillon. Se puede solicitar una copa o una botella, siempre al precio del distribuidor.

Lo más sorprendente de Les Grands Buffets es su precio: 29,90 euros + bebidas. Los niños menores de seis años no pagan mientras que los pequeños cuyas edades están comprendidas entre los seis y los diez años abonan la mitad. Ideal para un día de asueto en el que queramos echar un vistazo global a la rica gastronomía francesa.

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