Naturaleza, arte y mar: siete originales planes para descubrir la provincia de Barcelona

Barcelona es luz, es un crisol de ambientes, voces y orígenes, es un puerto al Mediterráneo moderno y modernista, es un catalejo para mirar de cerca, en un paseo por la Rambla, lo que se cuece en el mundo. Pero Barcelona, la provincia, es eso y mucho más.

Sus comarcas, que ocupan cerca de 8.000 kilómetros cuadrados, reúnen todos los requisitos para enamorar al viajero inquieto. El mar del Baix Penedès, Garraf, Baix Llobregat, Vallès Occidental y Oriental, Barcelonès y Maresme se conjugan con el campo de Anoia, Bages y Osona y la montaña del Berguedà.

Y así, seas de lo que seas, de arena, césped o nieve, la Diputación de Barcelona tiene un hueco para ti… y un plan. Aquí va una selección de ideas para que te escapes este otoño a la otra Barcelona.

Circo en medio de la naturaleza

En el tercio sur de la provincia, hacia el este, se extiende el parque natural del Montseny, algo así como el pulmón de Barcelona, que fue declarado Reserva de la Biosfera. Allí, además de una riquísima flora y fauna, vive también la compañía que compone Circ Cric, el circo más longevo de toda Cataluña.

Sus roulottes y carpas despliegan su encanto en el pueblo Sant Esteve de Palautordera donde, entre frondosos y altos árboles, los artistas bailan, saltan y hacen reír desde los años 70. Verlos actuar en esas pistas, rodeados de tanta vegetación y bajo las lonas tensadas en medio de la naturaleza, es un planazo (y más si se viaja con niños).

Safari en busca de los colores del otoño

Si bien el campo barcelonés mantiene su atractivo durante todo el año, es en otoño cuando, como un pavo real en plena conquista, muestra su mejor follaje —esas hojas de colores rojizos a punto de caer del árbol— y encandila a quien pasee por allí.

Si te gusta la fotografía, disfrutarás retratando los paisajes del bosque de la Grevolosa, que, ahora, en otoño, luce como un lugar de cuento. A unos 15 kilómetros (de camino escarpado, eso sí), se encuentra otro fantástico generador de postales: el Collsacabra, en el valle de Sau.

En ambos casos oirás crujir las ramas bajo tus pies, pasearás entre riachuelos y dispararás fotos dignas de acumular un centenar de likes.

Colonia Güell: el banco de pruebas de Gaudí

El modernismo catalán, esa joya impertérrita que sigue dejándonos boquiabiertos, tiene su representación también en la Barcelona interior. Se trata de un tesoro bastante escondido: una colonia obrera del sector textil en la que el arquitecto Antonio Gaudí planificó crear una gran iglesia.

De su proyecto, por problemas económicos, solo se acometió una pequeña parte: la cripta y el pórtico de entrada. Dada su complejidad —puesto que la cripta “nace” de la montaña—, se considera que esta iglesia inacabada fue el banco de pruebas de Gaudí. Allí testó novedosas técnicas que después aplicó en su obra maestra: la Sagrada Familia.

En la comarca del Baix Llobregat, muy cerca de Barcelona, te espera esta maravilla que no demasiados conocen.

Barcelona a ras de cielo

La provincia de Barcelona está plagada de puntos altos desde los que contemplar la zona y ver el mar, la tierra o la montaña a ras de cielo. El castillo de Balsareny, por ejemplo, es un mirador estupendo desde el que observar los Pirineos.

En el punto más alto de la provincia, el macizo de Pedraforca (de casi 2.500 metros de altura), las vistas son también espectaculares. Desde el mirador de Gresolet tendrás una panorámica que se quedará, sin duda, grabada en tu retina.

Y si lo quieres todo, mar y montaña de un solo vistazo, lo tuyo es Miravinya el Circell, que pone el Penedès a nuestros pies.

Road trip por la costa

Desde Calella hasta Sitges, un pequeño road trip por la costa de la provincia suena más que apetecible. Paradas en los pequeños pueblos para probar los productos de sus huertas, buceo en playas como las de Santa Susana, tardes de paseo por el Delta del Llobregat… Y todo ello con vistas al Mediterráneo mientras viajas de un sitio a otro. ¿Te apuntas?

En otoño, si el tiempo no invita a tomar un baño, el plan alternativo puede ser una de las muchas rutas a pie —a modo de trekking— que puedes hacer por la costa barcelonesa.

Cumpleaños medieval

Y, quien dice cumpleaños, dice cualquier motivo de celebración que pueda traducirse en viaje. Esta provincia cuenta con múltiples ejemplos de pueblos de herencia medieval en los que el tiempo, pese a haberlos modificado, no ha roto su magia. ¿Qué tal una escapada para cambiar de aires (y de época) y viajar siglos atrás?

Si te encanta esta propuesta, tu destino es Vic. Su castillo, sus pórticos, sus arcos… Todo suma puntos para convertir a este pueblo en uno de los conjuntos medievales más valiosos de España. Junto a él destaca otro municipio de la zona, Rupit i Pruit, donde las casas empedradas te remiten, a cada paso que das, al tiempo de los juglares y los cantares.

Fin de semana con denominación de origen

Un buen plan sabe mejor si se riega con un buen vino. Y en la provincia de Barcelona abundan estos caldos. No solo porque el enoturismo esté en boga, sino porque denominaciones de origen como la del Penedès se han ganado su buena fama a pulso, un fin de semana con el vino como protagonista es un plan redondo.

En la DO Penedès podrás hacer rutas turísticas teatralizadas y hasta visitar, en bicicleta eléctrica, el centro de interpretación del cava. Si optas por una DO más pequeña, entonces tu elección ha de ser la DO Allela: te encantará visitar sus bodegas romanas. Y, si lo tuyo es el contacto con la tierra, entonces el plan está claro: elige la DO Pla de Bages y podrás participar hasta en los trabajos del campo.

Imágenes | Diputación de Barcelona

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