"El Desorden que dejas" nos regala un precioso recorrido por Galicia

No se puede negar que tengo un cierto regusto por descubrir lugares familiares en las series y películas. Mucho más si las localizaciones de algo en concreto consiguen convertirse en uno protagonista más. Esto es lo que me ha pasado con "El Desorden que dejas", la primera serie de Netflix rodada íntegramente en Galicia y que nos regala un precioso recorrido por esta Comunidad Autónoma.

Porque saltando de la ciudad de A Coruña a Ourense, con paradas en parajes naturales de Culleredo, Coirós o Lugo nos ayuda a meternos más en una trama misteriosa en la que las localizaciones juegan un papel importante. Todo un recorrido para nada turístico por Galicia pero que nos encanta.

A Coruña, con localizaciones claras y alguna escondida

En "El Desorden que Dejas", la primera imagen de Raquel (Inma Cuesta) es caminando por uno de esos lugares que los coruñeses tienen grabados a fuego: la Avenida de la Marina, con sus galerías como protagonistas. Lugar de paseo, de reuniones, de luz reflejada y de lluvias. Por esas galerías se ganó el nombre de "La Ciudad de Cristal", estructuras de madera acristaladas que permitían la entrada de luz y mantenían las casas frescas en verano y calientes en invierno.

Pero de ahí también hay una escapada a una calle cercana a la Torre de Hércules, que sirve de testigo inmóvil de nuestras vidas por mucho que pasen los siglos. Y el Paseo Marítimo . A Coruña es así.

También tenéis una localización un poco "secreta": la peculiar arquitectura de la biblioteca de la Escuela Oficial de Idiomas, que se convierte aquí en la sala de profesores de ese instituto lleno de misterios. Punto importante y que para que se pareciera al resto del instituto tuvieron que "maquillar" un poco. Algo de pintura por aquí, una pared de piedra por allí, pero los que hemos pasado allí unas cuantas horas la reconocimos enseguida.

Naturaleza a raudales

Si algo que nos encanta de "El Desorden que dejas" son las escenas exteriores en las que Galicia luce en todo su esplendor. Siguiendo por el área metropolitana de A Coruña nos movemos hasta el Área Natural de Chelo, en el cercano municipio de Coirós, con una espectacular zona de senderismo por la orilla del río Mandeo. Los colores grises del cielo y las nieblas, la humedad, los colores de las hojas y el agua lo convierten en un lugar idílico y lleno de misterio al mismo tiempo.

El lugar de fiestas de los chavales del instituto y de paseo de Inma Cuesta (Raquel) y Tamar Novas (Germán) son las espectaculares Termas de origen romano de Bande, en Ourense. Están en el municipio de Porto Quintela, con un agua entre 36 y 48 grados, y beneficiosas para la piel y los huesos. Y lo más importante, son de uso gratuito y hace poco que las reformaron.

Muy cerca de A Coruña está el Monte Xalo, en Culleredo, desde el que hay una espectacular vista y hasta cuya cumbre van Roi, Iago y Nerea. Curiosamente un día claro, sin tanta niebla como vemos en los primeros capítulos.

También refrescante es esta vista del Río Sil desde la zona de Os Muíños do Xábrega en Sober, Lugo. No me negaréis que la vista no te deja casi sin habla, al igual que lo que va descubriendo Raquel hacia ese punto de la mini-serie. Por cierto, el restaurante de la familia de Germán también es un molino en la zona de Lugo.

Ese ficticio pueblo de Novariz no es otro que Celanova, en Ourense, con ese instituto que en realidad es el IES Celso Emilio Ferreiro, ubicado en el Monasterio de San Rosendo, con un asombroso claustro neoclásico y en el que estudió Carlos Montero, el autor de la novela en la que se basa la serie. Del mismo se utilizaron como lugares de rodaje el claustro, los pasillos acristalados, el salón de actos, la biblioteca y la entrada por la alameda, en la que aún queda alguna placa del rodaje como recuerdo. Es un edificio histórico del que todos los alumnos se sienten orgullosos y en el que el escritor no pensó en un principio como localización pero terminó rendido a sus encantos.

También es un protagonista importante de paseos y charlas el paseo fluvial del Río Avia, en Ribadavia, Ourense, por el que podemos ver a la misteriosa y atormentada Viruca y a Raquel caminando y sentadas más de una vez.

Imágenes | Jaime Olmedo para Netflix y @superkarmen

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