¿Dónde está el ombligo del mundo? En Londres

El ombligo del mundo o Axis Mundi (eje del mundo) era, en el contexto religioso, el punto de contacto entre el cielo y la tierra, el ónfalo. Fuera de la religión, el ónfalo también se consideraba el centro del mundo real, dados los conocimientos geográficos de la época.

Por ejemplo, las Colinas Negras eran el centro del mundo para los sioux. Para los antiguos japoneses lo era el monte Fuji. Delfos lo era para la antigua Grecia. Roma lo era para los romanos, ya que todos los caminos llegaban allí.

Así pues, el ombligo del mundo ha ido cambiando en función de los conocimientos, las creencias, el folclore y la idiosincrasia de la época. La Nochevieja del 1900, por ejemplo, el centro del mundo era el Observatorio Real de Greenwich, al sur de Londres. Pero ¿lo continúa siendo?

La respuesta es sí, y por varios motivos.

La confluencia

El Observatorio Real era un edificio fundado por Carlos II en 1675 y diseñado originariamente por Christopher Wren, uno de los fundadores, a la sazón, de la ciencia o, más exactamente, de la Universidad Invisible. Y era el centro del mundo porque allí confluían unas líneas imaginarias, tal y como explica John Higgs en su libro Historia alternativa del siglo XX:

El 1900, el mundo se medía a partir de una línea que iba de norte a sur y pasaba por el edificio. Este criterio internacional se había acordado en una conferencia celebrada en Washington dieciséis años atrás, cuando delegados de veinticinco países habían votado a favor de aceptar Greenwich como meridiano principal. (…) El 72 por ciento de los navíos del mundo ya usaban cartas marinas en las que Greenwich aparecía como el meridiano de latitud cero, y Estados Unidos ya había establecido un sistema de zonas horarias basado en Greenwich.

El láser verde que surca el cielo

Actualmente, podríamos discutir qué lugar de nuestro planeta puede considerarse el ombligo del mundo. El provincialismo nos impulsará a responder que es nuestra ciudad o nuestro pueblo, o incluso nuestro barrio o nuestra calle. Los más viajados, quizás tienen sus propios lugares. Sin embargo, el sur de Londres continúa siendo el ombligo de Londres para muchos, entre los que me incluyo.

A pesar de que ha pasado más de un siglo, la tecnología actual no olvida la importancia de este Observatorio. Si lo visitáis al atardecer, por ejemplo, o por la noche, atisbaréis el primer meridiano representado por un rayo láser verde que surca el cielo en línea recta, como un vínculo con el Cielo.

Antaño, esta línea era invisible, solo una idea, y ahora el láser la ha hecho realidad.

Desde allí se extendía hacia el oeste y hacia el este una red de líneas similares, las de longitud, dando la vuelta al globo terráqueo hasta encontrarse en el otro lado y atravesando un conjunto similar de líneas de latitud que partían del ecuador y se extendían hacia el norte y hacia el sur. Esta red mental creaba un sistema universal de zonas horarias y posiciones que cualquiera, en cualquier lugar del planeta, podía emplear.

Debido a la contaminación ambiental de la ciudad de Londres así como a la iluminación nocturna que dificultaban las observaciones, se trasladó al castillo de Herstmonceux, aunque todavía se sigue tomando como origen de los meridianos el emplazamiento original del observatorio. La parte de Greenwich junto al Cutty Sark y hasta el parque donde se encuentra el Observatorio Real es muy pintoresca, y merece una visita por sí misma. Pero si estáis allí, también, sabréis que estáis en el ombligo del mundo.

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