York: el hechizo de sus calles

Si tuviese que sugerir una sola cosa que hacer en York, diría que lo más recomendable es perderse por sus encantadoras calles.

Es asombroso para el visitante andar por las mismas calles que han sido testigo de más de 2.000 años de historia. A cada paso se percibe el hechizo que inunda las calles, callejones y pasajes de la ciudad que en la época medieval fuera la más importante del norte de Inglaterra.

Las calles que rodean la catedral son las más antiguas de York. Son desordenadas y sinuosas. En sus nombres, como Stonegate y Petergate, se evidencia la influencia vikinga, ya que “gate” deriva del antiguo nórdico “gata” que significa sendero.

En cualquiera de estas pequeñas callejuelas, las casas parecen apoyarse sin orden unas sobre otras y los pisos superiores son tan bajos que prácticamente se pueden tocar estirando la mano.

En el pasado York fue una ciudad de comerciantes, aspecto que se refleja en sus calles. Actualmente están repletas de tiendas de regalos, restaurantes, tiendas de especialidades y casas de té.

Todas las calles parecen unirse en St. Helen Square, pues desde allí se tiene rápido acceso a cualquier parte de la ciudad. Es una plaza preciosa bordeada de edificios georgianos, entre ellos Mansion House, la residencia del alcalde, el tradicional Bettys Café y la tienda de la famosa chocolatería Terry´s.

La calle más famosa y antigua de York, y de la que se dice que es la mejor conservada de Europa, es The Shambles, palabra que significa desquicio y proviene del antiguo término inglés para matadero. Precisamente lo que fue la pequeña calle en su día. Por las grandes zanjas que hay en su calzada corría la sangre de las reses que se colgaban de unos ganchos ("shamels") en las cornisas de las tiendas.

Si observamos bien, al caminar por The Shambles encontramos una placa en honor a Margaret Clitherow, la esposa de un carnicero que fue perseguida y condenada a muerte en 1586 por ser católica.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención de York es encontrarme, por ejemplo, comiendo un bocadillo en una calle rodeada de lápidas centenarias repletas de musgo sin que nadie pareciera asombrarse. Es la historia de York que se aprecia en cada detalle, por más que en la actualidad sea una ciudad dinámica.

Volviendo a las calles, es totalmente recomendable perderse por ellas hasta llegar al Newgate Market, un mercado diario con docenas de puestos de verduras, carnes, pescado, ropa y flores.

Por la noche, las calles son el escenario perfecto para hacer un tour guiado de fantasmas, en los que podemos conocer inquietantes historias sobre los misterios de la ciudad.

Como siempre, los dejo con algunas imagenes de las calles de York que he tomado en mi visita.

En Diario del Viajero | York: un poco de historia, York: qué ver y hacer en la ciudad (1ra parte), York: qué ver y hacer en la ciudad (2da parte)

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