Experiencia nudista para el viajero: onsen japonés (II)

Ayer veíamos que una interesante experiencia nudista para el viajero puede ser visitar un onsen japonés, esos baños públicos o privados que aprovechan la gran cantidad de aguas termales del subsuelo de Japón.

Decíamos también que para disfrutar de uno de ellos hay que seguir algunos pasos, sencillos, pero imprescindibles para seguir la tradiciòn y no ofender al propietario o a quienes comparten el baño contigo.

El onsen suele tener accesos e instalaciones separadas por sexo (aunque puede haber alguno que sea común a hombres y mujeres: un konyokuburu). Hay un vestuario con una pequeña estantería baja con canastas o un espacio para guardar tu ropa.

Toda tu ropa.

Recuerda que los onsen se utilizan estando totalmente desnudos y que lo primero que debes dejar en el vestuario es tu vergüenza occidental. Los cuerpos desnudos no ofenden en Japón, sí lo harías si te presentaras en las piscinas con bañador o ropa interior, o envuelto en una toalla.

Los mas vergonzosos llevan una pequeña toallita (no, no alcanza a taparte casi nada ni para elegir entre ocultar en parte tu “adelante” o tu “detrás”). No puedes entrar en el agua con la toallita, debes dejarla a un lado o colocarla doblada sobre tu cabeza como es bastante común ver, o sea que en algún momento deberás asumirlo y andar como llegaste a este mundo.

Más allá del vestuario encontrarás el sector de duchas. Las mismas están ubicadas a baja altura ya que la costumbre japonesa es de bañarse sentados en pequeños taburetes.

Debes lavarte y enjuagarte a conciencia, para lo cual encontrarás las duchas y lavatorios, jabones artesanales (sekken) o hierbas para una limpieza aún más natural. Asegúrate que no llevas nada de jabón a la piscina de agua termal.

Para trasladarte te darán unos zuecos de madera llamados surippa. Aún así, ten cuidado con no resbalarte.

Las aguas pueden tener diferentes temperaturas, pero lo mas común es que las sientas bastante caliente. Ve entando de a poco y trata de no moverte mucho. Acomódate en el fondo de la piscina (como dijimos puede ser de madera o de piedra, o directamente en la fuente natural).

Espera a ir acostumbrándote a la temperatura y relájate. Ahora es el momento de dejar pasar el tiempo, admirar la vista, socializar un poco hablando del tiempo o de deportes (¿hablas japonés?), o simplemente siendo amable y saludar con una sonrisa a tus compañeros de baño.

No está bien visto nadar en las piscinas por más grandes que éstas sean. Es un lugar para dejarse “remojar” y relajarse.

Las aguas continen minerales por lo que una vez que salgas de la piscina no conviene que te enjuagues el cuerpo para que tu piel los absorba. En algunos, encontrarás también la posibilidad de disfrutar de un doroyu o baño de barro en un sector aparte.

¿Cuánto cuesta una visita a un onsen?

Hay de diversos tipos y categorías. Desde pequeños y simples onsen públicos, algunos familiares, hasta grandes resorts y spas. Los hay urbanos en pleno centro de las ciudades a la manera de nuestros gimnasios, y los hay retirados en pequeños pueblos o en las montañas.

Incluso muchos kyokan (un tìpico alojamiento japonés) cuentan con un onsen para sus huéspedes de forma gratuita y suelen abrirlo a visitantes externos con un pequeño costo. Te dejamos aquí un listado de algunos de los muchísimos onsen en Japón.

Por lo general, el acceso es muy económico: unos 10 euros por una experiencia nudista y relajante no es tanto, ¿verdad?

Nuevamente arigato Yumi por ser la más sonriente fuente de información que he tenido jamás. Sayonara.

Fotos | Y_Katsuuu, Skyseeker y Ever Jean en Flickr
En Diario del Viajero | Experiencia nudista para el viajero: onsen japonés (I)

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